El silencio de los cercanos

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Los territorios palestinos están formados, como todos sabemos, por dos zonas separadas una de la otra y bajo control político diferente. La primera, más grande y mejor comunicada es Cisjordania y se encuentra bajo el poder del Presidente de la ANP, Mahmud Abbas, mientras que la otra es Gaza, en mitad de ningún sitio, y bajo el control de Hamás.

Israel ha entrado en el juego de Hamás respondiendo a sus provocaciones que no habían causado bajas. Israel ataca sin tener un objetivo claro y factible al que se le pueda llamar “victoria”. Pero Israel puede que se encuentre respaldado por sus vecinos, los antes tradicionales enemigos, que desean el fin de Hamás aunque no puedan decir públicamente que se alegran de lo que está pasando.

De hecho los mismos dirigentes palestinos de la ANP se encuentran divididos entre el dolor por la masacre israelí y la idea de que en el fondo ellos hicieron algo parecido con Hamás hace unos años (y los de Hamás lo hicieron con los de Al-Fatah en Gaza). En “El País” de ayer Juan Miguel Muñoz describía muy acertadamente los curiosos pronunciamientos de los gobiernos de la zona y cómo se percibía que estos pensaban que, por una vez, Israel les está haciendo el trabajo sucio.

Los dos principales grupos fundamentalistas, Hamás y Hizbullá, están llamando a una nueva Intifada, algo que solamente beneficiaría a las posiciones más duras dentro de Israel. Sin duda lo hacen porque ellos son maximalistas, porque para ellos el mundo o es su panacea coránica o es mejor morir. Una nueva Intifada tendrá como víctimas a miles de jóvenes palestinos: los llaman para ser carne de cañón.

9 comentarios en “El silencio de los cercanos

  1. Me temo que Israel padece de lo que se denomina como “síndrome de la bicicleta”; no pueden para porque si no, se caen. Durante años han dado el poder efectivo a los de la derecha religiosa, han confiado tanto en el apoyo de Estados Unidos, que ahora no puden dar marcha trás sin quedar ante sus ciudadanos como idiotas. Y eso que Hamás no es precisamente un grupo de hermanitas de la caridad: su sueño es ver caer a Israel a sangre y fuego. Miedo me da lo que veo, y aún más ver que las vías de ntendimiento se van cerrando. Si en algún momento se dudó de que las políticas neocon nos iban a llevar al abismo, ya no quedan dudas. Ni de ésto último, ni de quiénes son los culpables: el trío de las Azores, con el pequeño Führer Aznar de palmero fino.

  2. El problema evidentemente es poliédrico, pero nos debe importar mucho el dolor de las personas que mueren y la impunidad de un Estado que se pone a la altura de un grupo terrorista. El resto ya lo sabemos, el lobby de presión judia en EE.UU. que actúa como un Imperio y el factor religioso como detonante de la tragedia del Mundo islámico. Qué razón tenía don Carlos con lo de que “la religión es el opio del pueblo…” ¿y Obama? ¿y Zapatero?
    Salud y Feliz 2009

  3. La solución de los dos Estados, a estas alturas ya es inviable. Israel la ha hecho inviable con su política sistemática de expansión de los asentamientos. A partir de aquí la única solución es que Israel deje de definirse como estado judío (¿Estado ético?, ¿estado confesional?, ¿las dos cosas a la vez?) para pasar a ser un Estado a secas, sin más calificativos. El final del Apartheid, en definitiva. Israel en su formulación actual no es viable a la larga.

  4. Y luego hay quien dice que la política europea es complicada…
    En esta zona del mundo no todo es tan sencillo como separar israelíes de un lado y musulmanes de otro. A los palestinos sus tradicionales aliados les están dando la espalda por intereses particulares en ocasiones algo más que oscuros.
    Por un lado Siria no puede forzar la máquina como en otros tiempos para no comprometer la devolución plena de los Altos del Golán y para no ponerse en el objetivo de la “coalición” que está dejando Irak hecha un solar. Cuestiones internas aparte, claro.
    Por otro, Jordania no puede ni debe tomar una postura especialmente favorable a los grupos palestinos que son el objetivo teórico de la incursión israelí porque son los mismos que han orientado la crítica feroz contra sistemas como el vigente en Jordania. Además, el recuerdo de los problemas de la inmigración palestina en Jordania (años 70) está mediatizando desde entonces la postura de ese país.
    Egipto no puede, por la misma razón, levantar la voz de una manera especialmente fuerte en contra de las operaciones militares israelítas por ser los “ideales” de estos grupos palestinos los mismos que airean los enemigos del régimen de El Cairo. Cercanos como son a los postulados de los Hermanos Musulmanes y todo el movimiento que crece alrededor, no es extraño que, catástrofe humanitaria aparte, nadie en la zona se postule como defensor de la causa palestina.
    La incógnita real se llama Arabia Saudí. Este reino está siendo uno de los apoyos de la “coalición” ocupante en Irak y por otro lado se erige en ocasiones puntuales como defensora a ultranza de los musulmanes del mundo entero. Pero en este caso, parece que la linea saudí de favorecer en la sombra con financiación y apoyo de otro tipo vence sobre la postura de la defensa pública.
    De todas formas, da la sensación de que aquí todos los gobiernos están rentándose la ropa en espera de la capacidad de influencia del lobby judío entre la nueva administración Obama.
    Y falta muy poco para saber su alcance.
    De todos modos, a Israel le interesa tener sobre la mesa una situación así para forzar al “amigo americano” a no desentenderse completamente de Irak ni del patronato que tiene sobre Israel y que ata de pies y manos a Egipto o Jordania.
    Además, sirve de pretexto para futuros planes de contención activa frente a Siria, (a la que ya está enseñando los dientes) o Líbano, donde la situación siempre puede empeorar (aunque pueda parecer mentira).
    Con este entramado de intereses y otros más que ahora no es plan detallar (guerra del agua o de los oleoductos, por poner dos ejemplos) no hay Obama que solucione esto.
    Sin hablar de la falta de voluntad…

  5. Quizás es que los tan aparentemente “cercanos” no lo sean tanto. Es curioso que esa “democrática” máquina de matar que es el Ejercito-Israel solo se de de tortazos contra sociedades imperfectamente democráticas (Palestina, Líbano), y en cambio mantenga buenos acuerdos de paz y colaboración (o al menos, de armisticio de facto) con esos dechados de “gobierno del pueblo” de Egipto (presidente vitalicio “electo” el ex-general Mubarak, con intenciones de convertirlo en república hereditaria), Jordania (monarquía constitucional ejecutiva, tan “democrática” como nuestra vecina de Marruecos), o Siria (república “hereditaria” popular y socialista, al estilo Corea del Norte).

    No, si al final todo será una cuestión de envidias (“Democrácia solo lo somos nosotros! Y si no estás de acuerdo, te hostio!”).

    Supongo que por eso Palestina solo ha encontrado complicidades activas cuando dispuso de un “caudillo” homologable entre sus pares de Oriente Próximo, y que a estos eso del parlamentarismo y la voluntad popular les pone muy nerviosos.

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