Paraísos perdidos

Hace mucho tiempo estuve leyendo un libro de Moral sexual escrito por el teólogo jesuita Eduardo López Azpitarte. Aparte de las consideraciones sobre mis lecturas (que sé que ya las estáis teniendo), me gustó una metáfora que empleó hablando de uno de los temas del libro.

Tomando como título el poema de Milton (Paradise lost) dice que hay situaciones en las que una elección de una opción implica el rechazo absoluto de otra opción. Cuando hay que elegir entre dos solas opciones, y más cuando conlleva matices existenciales, siempre existe el peligro de caer en el “síndrome del paraíso perdido”.

Siempre que elegimos entre dos cosas moralmente buenas y llamativas, pero que se excluyen entre sí, podemos empezar a añorar la posibilidad no elegida, en el momento en el que nuestra opción muestra sus intrínsecos e inevitables inconvenientes.

Es ese perpetuo pensar de cómo hubiera sido nuestra existencia si la elección hubiera sido otra. Esto que es lógico, si se adentra en el terreno del paraíso perdido, provoca la idealización de lo no elegido, de lo desechado en su momento.

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6 comentarios en “Paraísos perdidos

  1. Las decisiones que otros toman por uno no son cómodas ni menos dolorosas en mi opinión…simplemente nos hacen invisibles.
    Pero si que el decidir nos deja con un:…¿que hubiera sido?

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