La jurisprudencia como fuente del Derecho (IV). El valor normativo del Código Civil

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Los que hemos padecido y disfrutamos el estudio universitario del Derecho el primer encuentro con una de las ramas sustantivas, en medio de una batería de materias propedéuticas, fue con el Derecho Civil y esa subespecie académica conocida como los “civilistas”.

En ninguno de los cuatro cursos de Derecho Civil que pude “disfrutar” se habló de algo tan importante como el valor normativo del Código Civil, norma central de esta rama con tendencia a convertirse en una especie de texto sagrado para los más exaltados.

Es Código Civil es simple y únicamente una simple de ley, de las más simples. El Código civil es modificado por leyes ordinarias y ya está. Los principios de este cuerpo legal no pertenecen a ningún arcano inamovible ni guardan ninguna verdad antropológica: son solamente la expresión de un momento concreto.

Naturalmente habrá quien aluda, y con razón, al carácter supletorio del Código Civil. Pero la supletoriedad es justamente eso, la norma que es aplica en ausencia de otra. La supletoriedad del Código Civil es el más alto grado de generalidad de la norma.

La pregunta es si la supletoriedad puede llevar a implicar una variación en la jerarquía normativa. La primera respuesta es que no, pero creo que es conveniente profundizar un poco en esta idea.

Desde una perspectiva formalista la jerarquía se puede inferir por el procedimiento de modificación. Como ya he indicado el procedimiento de modificación es el procedimiento legislativo ordinario, de forma que no presenta ninguna especialidad que indique una posición normativa diferente o, en términos menos formalistas, una mayor jerarquía normativa.

El problema viene en la derogación. Me explico. Las derogaciones genéricas que se encuentran en las normas generales pueden abarcar al Código Civil, pero normalmente se ha considerado que no afectan al Código Civil, aunque sí le pueda sustraer partes considerables de su ámbito de aplicación. En última instancia la derogación de la legislación ordinaria está en manos de la jurisdicción ordinaria y es ésta la que la aclara en caso de duda.

¿Modifica esto la consideración del Código Civil como ley ordinaria? No lo modifica porque la supletoriedad no hace pervivir a la norma, sino que la deja en un limbo jurídico por si surge una circunstancia tan imprevista que aconseje tu aplicación.

Todo esto viene a colación dentro del marco de varias entradas y algún debate sobre si la jurisprudencia es o no fuente del Derecho. El sistema de fuentes se incardina en el Código Civil, pero no quiere decir que otra norma no pueda modificarlo, explícita o implícitamente, de forma que sólo pervivirá fuera del ámbito de aplicación de la nueva norma.

No sé he aclarado algo sobre el endeble fundamento positivo de quienes mantienen que el sistema de fuentes excluye a la jurisprudencia, pues basan tu postura en la literalidad del Código Civil, una ley ordinaria cuya prelación de fuentes que no se aplica en al menos tres de los cuatro órdenes de la jurisdicción ordinaria.

6 comentarios en “La jurisprudencia como fuente del Derecho (IV). El valor normativo del Código Civil

  1. Estoy de acuerdo con usted. Mantener que la jurisprudencia no es fuente del derecho es de un positivismo atroz y supondría negar el propio código, que no puede entenderse ni aplicarse seriamente sin recurrir a su “versión jurisprudencial”. Y eso sin contar con su argumento, que es ciertamente fuerte.
    De todas formas los civilistas llevan fatal que les modifiquen el código, porque creen, en el fondo, que en el 89 codificaron el Derecho Natural. Sólo así se explican nuestros artículos 1089-que se parte uno- o 1591.

    Un saludo, seguiré su blog con interés.

  2. Saemon Havarian, gracias su comentario. Discrepo con usted en que mantener que la jurisprudencia no es fuente sea de un Positivismo atroz, porque creo que lo que es fruto de una miopía jurídica tremenda.

    Se puede defender que la jurisprudencia es fuente del Derecho desde una perspectiva exclusivamente positivista, que es lo que he intentando en tres entradas de esta serie (junto a otra de corte iusrealista).

    https://geografosubjetivo.wordpress.com/2008/08/28/jurisprudencia/

    https://geografosubjetivo.wordpress.com/2008/09/10/jurisprudencia-ii/

    https://geografosubjetivo.wordpress.com/2008/10/09/jurisprudencia-iii/

  3. Si el derecho civil es ahora la base del derecho privado, en su día era el cuerpo madre del derecho del que se fueron desgajando las distintas ramas. No olvidemos que su nombre viene de Ius Civile, cuya tradución es el derecho de la ciudad (Roma), para ser más exactos, todo el derecho de la ciudad. Debido a ello el Código Civil tenía, en su título preliminar, la vocación de establecer una parte general del derecho, que, evidentemente, cede ante las especificaciones de otros sectores del derecho. No existe más derecho que el positivo, luego la jusrisprudencia es o no fuente, conforme a criterios positivos. En algunos casos puede serlo , pero con carácter general no lo es a tenor de lo que dice el título preliminar del Código Civil que, con ese carácter general, no ha sido derogado nunca. Otra cosa es que digamos que la jurisprudencia tiene una importancia tremenda, lo cual es obvio, pero si hacemos la prueba de la prevaricacón, como ya dije en otro comentario, y que en este caso es tan efectiva como la del algodón, veremos que solo es fuente aquello que, si un juez contraría a drede, comete un delito de prevaricación.

  4. Desde una perspectiva formalista la jerarquía se puede inferir por el procedimiento de modificación.

    No estoy del todo de acuerdo. Las leyes ordinarias, las orgánicas y los Estatutos de Autonomía tienen tres procedimientos de reforma a cual más agravado, y las tres tienen el mismo rango jerárquico.

    Pero vaya, que, es una mera precisión por ser picajoso :-P

  5. GS: si no te interpreto mal, entiendo que quieres decir que, si tenemos que buscar un precepto que establezca el sistema de fuentes, éste tendrá que estar en la norma de rango supremo del ordenamiento en cuestión, puesto que, en otro caso, el precepto no controlará real y efectivamente el nacimiento de normas en ese ordenamiento. Si es así, me parece un argumento con el que tengo que estar de acuerdo forzosamente.

    Juan Carlos: no me parece acertado utilizar como “prueba del algodón” para definir las fuentes del Derecho algo tan restrictivo, fragmentario y última “ratio” (dicen) como lo que a tal efecto se considere en un proceso penal como parámetro para el delito de prevaricación.

    Si hay que proponer una “prueba del algodón” procedente de la práctica judicial que proporcione una imagen completa, pensaría en qué parámetros pueden utilizar los jueces para dictar y casar sentencias. Si es posible recurrir una sentencia por infracción de jurisprudencia, entonces la jurisprudencia es fuente de Derecho.

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