Microcorrupción

A finales de septiembre la ONG “Global Transparency” publicó su ya famoso Índice de Percepción de la Corrupción (IPC). Los principales medios dieron los datos relativos a España y hasta colgaron la nota de prensa que “Global Transparency”, aunque por el tono que dieron a sus noticias, parece que no la leyeron.

El IPC, como cualquier otro índice de percepciones subjetivas es un indicador indirecto que se emplea como recurso cuando es difícil de medir directamente un fenómeno que normalmente sólo sale a la luz pública en contadas ocasiones. Muchos medios daban a entender que había aumentado la corrupción y la percepción de la corrupción (que no es lo mismo y no siempre tienen que correlacionar).

Sin entrar a valorar ni el IPC ni el tratamiento que los medios españoles quiere reflexionar sobre la perogrullada: tendremos una percepción de la corrupción diferente según que entendamos por corrupción.

El concepto legal está “claro” en el Título XIX del Libro II del Código Penal, por lo que yo me centraré más en intentar escarbar la mentalidad social en busca de la microcorrupción, entendiendo ésta como el conjunto de practicas ilegales (muchas sin relevancia penal) que dañan el bien jurídico protegido.

En este país nos pierden las relaciones personales y demostrar a los demás que se tiene poder de verdad, capacidad de influencia y que uno ha triunfado. Para ello se es receptivo a hacer “favores” como interesarse por algo, pedir que el papel del amigo o familiar se ponga en la parte de arriba del montón o que la discrecionalidad administrativa sea benigna. Me ponen especialmente nervioso la exposición de “casos personales” cuando los baremos están clarísimos y el acto es un acto reglado.

Yo tengo la percepción, subjetiva, de que la corrupción es mucho mayor y, lo que es peor, que lo que muchos consideran cercanía y comprensión por parte de los cargos administrativos no son más que casos de microcorrupción. Pero nos salvamos porque a mí no me preguntan en la encuesta del IPC.

2 comentarios en “Microcorrupción

  1. Por no hablar de lo que sucede en la empresa privada: llamadas a los móviles de los amigotes a todas horas, folios y bolígrafos que desaparecen, comidas a cargo de la empresa, taxis de uso privado que se pasan como laborales, fichajes de familiares de los jefes…

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