Un día que vale noventa minutos. Noventa minutos que valen un día

Uno de los grandes cambios en la historia de las ideas ha sido la consolidación de una concepción objetiva del tiempo. Las unidades de tiempo son iguales y sumables, sin limitación en su cuantificación y sin que ninguna unidad tenga un valor de diferente a otra de su misma extensión. Todo esto constituye la concepción objetiva del tiempo.

Días como hoy desmienten, al menos parcialmente, esta concepción objetiva del tiempo. Este 29 de junio de 2008 se justifica en sí y en la memoria por solamente una hora y media, la de la final de la Eurocopa que disputarán España y Alemania.

Todo este día no vale más que como mero tránsito hacia la final. El resto de las horas del día sólo vale como mero tránsito. Sólo vale porque pasan para llegar a algo que también ha de pasar pero cuya intensidad será equivalente a varios días cronológicos.

No sé cuanto durará el partido ni la celebración de la victoria, si acontece como todos deseamos. Pero una vez más vemos que lo que creemos o que damos por absoluto se modifica también subjetivamente por nuestra interpretación, por nuestras vivencias y deseos.

Dos cositas sobre la tele

Como estoy muy liado como miembro de un tribunal de cierto proceso selectivo de acceso a la Función Pública, no voy a entrar en faena político, pero sí quiero hacer algunos comentarios sobre la televisión.

1) A propósito de cierta polémica que Buenafuente está intentando crear por el hecho de que Sardá no quiera ir a su programa, como si la gente estuviese obligada, si quiera moralmente, a ir a un programa de televisión, me apetece escribir sucintamente sobre el programa que ahora presenta Sardá: “Duttifrí”. Intenta este programa ser un programa de viaje no convencional, hablando con los españoles residentes en el destino del programa y con una “estrella” española que sea el hilo conductor. El resultado es un programa que se podía realizar en cualquier sitio y decir que se está en Moscú, Berlín o Miami, porque parece que es más documental de Sardá con algunos colegas independientemente.

2) Me uno a los miles de personas que se han quejado públicamente en la Blogosfera y silenciosamente en sus casas, por los cuatro minutazos de publicidad que metieron después del penalty de Fábregas. “Cuatro” es una empresa que quiere ganar dinero y para ello se ha gastado un dineral en adquirir los derechos y todo lo que hace es para rentabilizar su inversión. Lo dicho no es óbice para que me molestase sumamente ese corte publicitario salvaje en el momento álgido de la celebración, cuando llevábamos tanto tiempo queriendo ver a nuestros jugadores celebrando un momento así.

Congreso del PP. Se nos terminó la fiesta.

Con una declaración de que va a contar con todo el mundo ha dado Mariano Rajoy por cerrada la crisis del PP, que ha llevado al Congreso que le ha reelegido Presidente de este partido. Este mensaje es claro, pero políticamente sabemos que significa que va a contar con quien quiera y los no elegidos habrán de callarse o irse.

La crisis del PP se ha acabado y solamente resultados humillantes en las elecciones gallegas, vascas y europeas pueden reabrirla. La verdad es que los populares no han salido demasiado perjudicados de este proceso ya que en las últimas encuestas empatan a los socialistas, que han visto como la luna de miel se ha esfumado de golpe. Todo esto se debe a dos motivos.

El primero de ellos es que han vencido los que querían moderar el mensaje del PP para que no produzca rechazo, separándolo claramente de los agogeros del desastre, los sostenedores de las conspiraciones y todos los vociferantes que en estos meses se les han puesto en contra. Dice Rajoy que no renuncia a sus principios y creo que seguirán defendiendo la bajada de impuestos a las empresas, la pérdida de derechos de los trabajadores, la especulación inmobiliaria, la enseñanza privada, el nacionalismo españolista y todas esas cosas que hacen que no les vote, pero ahora lo harán con “buen rollo” y sin que se note que Rouco sigue llamando a Génova todos los días.

El segundo es la absoluta falta de agilidad, reacción y de liderazgo del gobierno socialista. Ha tenido la oportunidad de estar gobernando tres meses sin oposición y mostrar que tenía ideas para la crisis, pero no ha sabido transmitir su acción a los españoles. Ahora tendrá un partido de oposición que se ha quitado algunos pesos de encima y con nuevos cargos con ganas de demostrar lo que valen.

Ver como los adversarios políticos se destripan en directo es entretenido y esperar la traición del lunes era un deleite. Hemos comentado y festejado, pero la fiesta se ha acabado. Ahora toca que el gobierno haga lo que les corresponde, específicamente cumplir el programa electoral del PSOE, y que de camino sepa decirles a los españoles qué está haciendo.

Ahora el Presidente del Gobierno y el PSOE van a tener un adversario más correoso que no se va a tirar piedras sobre su tejado y que se va a centrar en criticar cada dato económico y de cada “innovación lingüística” del gobierno harán  un síntoma de que Zapatero está fuera de la realidad y alejado de los problemas de los españoles.

Empieza la legislatura y espero que el Gobierno y el PSOE se tomen el verano no sólo para celebrar la victoria electoral y lo bien que sin dudas les va a salir el Congreso Federal, sino también a preparar una estrategia política para lo que queda hasta el 2012.

Un aviso: Gallardón sería el peor candidato del PP para los socialistas, porque gusta mucho entre las propias filas.

Laicismo, Casa Real y periodismo

Ayer, “El Plural” decía que Cristina López Schlichting había criticado a los Príncipes de Asturias por no mandar a su hija, la Infanta Leonor, a un colegio de monjas. Me fui a la página de “La Razón” para leer lo que esta señora había escrito y no era exactamente lo que decía “El Plural”, aunque no por ello dejaba de ser grave.

La acusación que López Schlichting hace a los Príncipes es que han indicado que para ellos el carácter laico del centro al que envían a su hija ha sido determinante en su elección. Para ella que dice defender el derecho de los padres a elegir centro, que unos padres digan los motivos por el que eligen un centro les parece mal. Y esto es así porque el laicismo de un centro ha sido determinante.

Mantiene López Schlichting que la Casa Real debe ser neutral en el debate sobre el laicismo en la escuela y que esto ha sido romper con la neutralidad que ella quiere imponerles a los Príncipes en esta ocasión. No tengo dudas de que si los Príncipes hubieran elegido un centro religioso y el carácter religioso hubiera sido determinante, López Schlichting se hubiera desecho en elogios por el coraje de mostrar su conciencia religiosa en una sociedad cada vez más laica.

El problema es de marketing. Socialmente se tiende a la imitación de determinados modelos, muchas veces de forma inconsciente. Durante muchísimos años se consideraba prestigioso socialmente que los hijos fueran a un centro religioso. Que determinados modelos sociales estimen que un centro sea laico es un criterio determinante para la elección de un centro, puede animar a algunas personas a valorar el laicismo como algo positivo a la hora de la elección de centro, en perjuicio de los centros religiosos, que hasta ahora se han beneficiado de esa consideración.

Resultadismo y aparatismo

El asunto de la corrupción urbanística en los diversos municipios está azotando a los dos grandes partidos por igual. En los últimos años los escándalos se han sucedido, con el curioso resultado de que ha habido muchos alcaldes y concejales implicados que han sido respaldados nuevamente por las urnas.

El hecho de que se una enfermedad en los dos grandes partidos no es lenitivo para los socialistas que debemos tener unos criterios morales más exigentes y ser más vigilantes con todos los comportamientos sospechosos.

Muchas son las voces que indican que los dirigentes de más rango de los grandes partidos habían recibido noticias de las “irregularidades” que se estaban cometiendo en ciertos municipios. Lo que pasa es que en los partidos se ha instalado en resultadismo y en el aparatismo.

El “resultadismo” hace bueno al que gana elecciones. El hecho de ganar hace que se perdonen sus “pecados”, porque no importa tanto el cómo se hacen las cosas, sino el hecho de que el partido sume concejales y alcaldes, lo que se llama poder territorial.

El “aparatismo” es otro fenómeno patológico dentro de los grandes partidos políticos. Cuando hay alguien que dice los dirigentes locales o los concejales de su partido no lo está haciendo bien, que hacen cosas grises o más bien feas. Automáticamente los que se han atrevido a denunciar son considerados “problemáticos” y se les envía al ostracismo.

Luego los mismos que, en el mejor de los casos, miraron a otro lado se sorprenden, dicen que se enteraron por los medios, pero a las primeras de cambio recaen nuevamente en el “aparatismo” y en el “resultadismo”.

No le río las gracias a la ministra Aido

Desde el inicio he sido un tanto escéptico con el nuevo Ministerio de Igualdad. Con su titular, la ministra, también pero he querido reservarme hasta que iniciase de alguna manera su gestión y considero que la comparecencia ante la Comisión de Igualdad del Congreso puede considerarse como un inicio.

Después de la marea de reacciones que la primera comparecencia de la ministra Aido ha producido, he esperado que se publicase en el Diario de Sesiones su intervención para poder hacer una valoración de primera mano.

Sintéticamente la ministra ha dicho poco que merezca la pena. Ha insistido mucho en coordinar (lógico cuando no tiene competencias), en aportar ideas demasiado generales y propuestas más de carácter propedéutico (realizar estudios e investigaciones) que apuntando actuaciones concretas. El hecho de no tener competencias sustantivas (un ministerio que debería ser más una asesoría de Presidencia) hace que todas las medidas dependan del Presupuesto de otro ministerio y la agenda que haga cada uno de los ministros responsables.

Marcó la ministra cinco grandes objetivos de su departamento en materia de violencia de género: prevención y sensibilización; mejora de la atención a las víctimas; mejora de la repuesta profesional; investigación; actuación integral sobre la masculinidad. En términos generales no dice nada realmente que no sea querer mejorar lo que ya hay (que no es mucho decir).

Las medidas laborales son demasiado generales. Me llama la atención que sólo le contemple la ampliación del permiso de maternidad en las familias monoparentales y que sí se amplíe el de paternidad a cuatro semanas. Habló la ministra de reincorporación de las mujeres al campo laboral que hayan tenido que dejarlo por cuidado de los hijos; no dijo más que el enunciado. El aumento de las pensiones mínimas de muchas mujeres que cobran una miseria la cuantificó en 200 euros. Está bien, no es mucho y dependerá de Pedro Solbes.

En el terreno legislativo dijo que no quería obviar la Ley del Aborto, pero terminó obviándola y la remitió a un nuevo grupo de investigación y a una página web sobre reproducción. El anuncio de la Ley Integral de Igualdad de Trato se quedó en eso y en decirnos que nos situaría en la vanguardia internacional, pero simplemente dijo que buscaría la erradicación de la desigualdad por los motivos que sea. En todo caso estoy convencido que esta Ley puede ser un magnífico ejemplo de “activismo legislativo”.

Sí me ha llamado la atención que para la “Ley Integral de Igualdad de Trato” el texto de referencia sea la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, que no tiene fuerza normativa, y no los Pactos Internacionales en materia de Derechos Humanos, el Convenio Europeo de Derechos Humanos o la propia Constitución.

Sobre Juventud, que también es su competencia, insistió en el tema de las ayudas a la emancipación, la creación de oficinas de emancipación en los municipios con más de 50.000 habitantes y en la potenciación de eso que es el Consejo de la Juventud. Habló algo de atención a los menores tutelados cuando dejasen de serlo y de los hábitos alimentarios o de salud.

No creo que Aido haya apuntado maneras, ni que sus medidas sean impactantes. Pienso que anda obsesionada con la jerga feminista de la no aceptación de los nuevos modelos de masculinidad (una sociedad llena de hombres acomplejados por el triunfo de las mujeres) que provoca la violencia contra las mujeres, como si en tiempos anteriores no hubiese habido violencia contra las mujeres a pesar de que lo masculino era absolutamente imperante y dominante.

Soy de la opinión de que Aido es ministra porque cumple con tres cuotas. Sus méritos profesionales son pocos, entre los políticos no encontramos ninguna elección ganada como cabeza de lista, excepto el conmovedor hecho de ser una de los fundadores de las Juventudes Socialistas de Andalucía en Alcalá de los Gazules (su localidad natal).

En estos tiempos de crisis hay que dar confianza a los ciudadanos y la política de gestos no es suficiente. La Igualdad no sólo es un elemento inherente a la izquierda, sino que también es uno de los valores superiores consagrados en la Constitución. La Igualdad debe ser tratada en serio, por los departamentos verdaderamente responsables y no tener una ministra para ocupar portadas y que se lleve los palos por sus ocurrencias.

Aido y su Ministerio no me hacen gracia y estoy dispuesto a reírles las gracias. Si quieren una alabanza en este humilde blog, tendrán que ganársela, como lo hacen los otros ministros y ministras.

La estructura profunda de la Unión Europea

El “no” de Irlanda al Tratado de Lisboa ha mostrado la evidencia de que la Unión Europea es, a pesar de todo, una organización internacional. Lo que algo es se muestra privilegiadamente en la forma de modificar sus estructuras más básicas y como la UE se funda sobre tratados internacionales.

Los tratados internacionales no obligan a ningún Estado que no quiere hacerlo, de forma que si Irlanda no quiere ratificar el nuevo tratado y cualquier modificación del Derecho Originario de la UE requiere la ratificación de todos los estados-miembros, esta organización internacional seguirá con los tratados ahora en vigor.

Aunque se nos venda que la UE es mucho más que una organización internacional, que está entrando en una fase peculiar de desarrollo o que supone el advenimiento de una nueva forma de sujeto jurídico-internacional, lo cierto es que los anclajes de la UE siguen en el Derecho Internacional, particularmente en el Derecho de Tratados.

Este hecho implica varias cosas importantes que no debemos olvidar: que todas las instituciones europeas dependen de unos tratados que son como los demás tratados, que no hay un “pueblo europeo” como fuente de legitimidad y que los Estados siguen teniendo un papel absolutamente primordial en la configuración y vida de la UE.