El autoflagelo andaluz

Hay un conjunto de tópicos sobre los andaluces que no serían más que una anécdota si los mismos andaluces no se los creyeran. Los andaluces nos autoflagelamos y con esa acción acrecentamos tanto nuestra mala autopercepción como la mala imagen.

La derecha, en su pasión por atacar al PSOE, le ha concedido lo que no debería haberle concedido nunca, la identificación entre Andalucía y el PSOE, de forma que nos distinguen sus críticas al PSOE o al Presidente Chaves de las críticas a los andaluces.

La última perla la ha soltado Manuel Pizarro, ex comisario político del PP en cajas de ahorros y empresas recién privatizadas, al decir que él publicaría tranquilamente las balanzas fiscales pero que eso lo que iba a demostrar es lo subvencionado que están andaluces y extremeños.

Lo primero es que éste supuesto especialista confunde dos conceptos diferentes: las transferencias y las subvenciones, que no se parecen ni lejanamente.

Lo segundo es que este señor llama “subvencionados” (eufemismo de “parásitos”) a los andaluces y luego vendrá a pedirles que le voten, extrañándose cuando no lo hagan y justificándose diciendo que los andaluces son voto cautivo.

Lo que los andaluces no podemos es aceptar que nadie nos hable así y mucho menos aceptar que los políticos andaluces no salgan a parar las tonterías que dicen sus compañeros de partido. Tampoco cabe que los comentaristas y adeptos de la derecha andaluza se dediquen a insultar a sus conciudadanos, alimentando el descrédito de Andalucía y todo porque la ciudadanía lleva dándoles la espalda desde la creación de la Comunidad Autónoma.

¿Qué aporta Izquierda Unida? ¿Qué imagen da IU?

Llevo tiempo dándole vueltas a la pregunta que da título a esta entrada. Izquierda Unida (IU) se presenta a sí misma como la verdadera izquierda, una formación combativa y que no negocia con los ideales, que defiende a los sectores de la población más desfavorecidos y que tiene un historial más o menos impecable de honestidad en las ocasiones en la que ha dirigido algún gobierno. Una entrada de Michel en su blog me ha servido de incentivo.

La realidad es que IU no es una formación política que tenga demasiado éxito electoral, por más que la división en circunscripciones le perjudique. ¿Cuáles son las razones de la falta de relevancia que IU tiene cada vez?

1. IU se ha mostrado siempre muy sensible para con las minorías sociales. Tan sensible a las minorías que ha llegado a identificarse tanto con éstas que la mayoría o mayorías no se sienten representadas por esta formación.

2. IU tiene una capacidad prácticamente nula en términos de comunicación política. Nunca lleva la iniciativa, sólo responde, sus propuestas no llegan y se conforman con dar un mensaje que es el que sus peores críticos predicen. Su apuesta por algunas formas de publicidad en Internet parece creada por quienes piensan que el futuro es el presente: el resultado son bufonadas sin gracia. Es mejor estar en los medios que no estarlo, en términos de publicidad, pero si quieres conseguir que te voten debes dar una imagen que anime a ello y no caer continuamente en el ridículo.

3. En algunos blogs del ala derecha (por ser generosos) de la blogosfera se les llama “neocomunistas”. Ya me gustaría a mí tener tan clara la ideología de IU. No me aclaro con ellos y tengo la sensación de que sus ideas y propuestas son un conglomerados de política “new age” con restos del programa de siempre del PCE, algo que no casa.

4. La estrategia por ocultar la presencia e importancia del Partido Comunista de España dentro de la coalición tiene mucho con la vergüenza, sin mucho sentido, de haber elegido ser miembro de este partido. A IU le rechaza quien lo va a rechazar de todas formas y no consigue atraer el voto disidente que quien optaría por el Partido Comunista para contrarrestar los defectos estructurales del sistema.

5. Cada vez que llegan las elecciones, se matan en una fracasada lucha en contra del voto útil. Luego sus escaños son votos útiles para el PSOE. El electorado de izquierda puede pensar que su voto no tiene porqué dar tantas vueltas e ir directamente al PSOE, donde irremisiblemente va a terminar.

6. La izquierda es remolona a la hora de ir a votar. Por eso hubo ocho años de gobierno popular. Pero la izquierda también tiene una memoria tremenda y recuerda los tiempos de Anguita donde los cotos recibidos no sirvieron para hacer un giro a la izquierda en el Congreso, sino para la pinza con el PP.

7. Muchas veces se detecta una mayor inquina contra el PSOE que contra la derecha. Si en 1993, IU hubiera optado por entrar en el gobierno, con ministros y todo, en vez de dejar caer a Felipe González, esta coalición hubiera podido beneficiarse de la pérdida de votos socialistas con el aval de haber gobernado España y cerrarle el paso de camino al Partido Popular.

Javier Arenas, sinónimo de fracaso electoral

En mi opinión hay dos tipos de políticos. El que tiene un curriculum político basado en éxitos electorales y el que tiene un político basado en el desempeño de altos o altísimos cargos dentro de los diversos gobiernos.

Javier Arenas, presidente del PP-A y candidato de este partido a la Presidencia de la Junta de Andalucía forma parte del segundo grupo. Su historial es extenso en cargos públicos, especialmente dentro de los ocho años de gobierno de Aznar, y aún más extenso en fracasos electorales.

Javier Arenas nunca ha ganado unas elecciones, lo cual no es problemático siempre que no sea puesto como activo electoral, es decir, como cabeza de lista. Javier Arenas es especialista en perder elecciones, en meter la pata hasta cuotas inimaginables. Él sabe que como candidato no vale demasiado y por ello se endorsó la candidatura a Teófila Martínez en 2004.

El PP-A tiene numerosos problemas estructurales. En estas elecciones han reincidido en uno de ellos, que es la absoluta existencia de liderazgo regional. Arenas es visto como muchos andaluces como el excelente representante de las estirpes más conservadoras, medievales y soberbias de Andalucía. Y es muy probable que esta percepción tenga sólidas bases reales, porque es raro que la mayoría coincida en percibir en el candidato popular como encarnación de lo que detestan en muchos individuos que padecen en sus localidades. Arenas es un fiel reflejo de lo que es el Partido Popular de Andalucía.

John Edwards se retira de la nominación demócrata

Tira la toalla. John Edwards renuncia a conseguir la nominación por el Partido Demócrata a la Presidencia de los Estados Unidos. Tengo “mal fario” en mis apoyos electorales (“endorsement”), por lo que me abstengo hacerlos explícitos en las elecciones del 9 de marzo, para no fastidiar a mis preferencias.

Ya expuse los motivos por los que consideraba que John Edwards hubiera sido un buen candidato demócrata y un mejor Presidente de los Estados Unidos. Pero la Democracia es así, valen los números de votos y de delegados que se consigan en las primarias, que permiten contagiar entusiasmo y recaudar suficientes fondos para tener una infraestructura competitiva, especialmente para el día clave, el “Supermartes”.

Salvo que caiga otra nominación a la Vicepresidencia dentro del “ticket” que resulte ganador, Edwards ha terminado en años su carrera en busca de llegar como Presidente a la Casa Blanca. El problema es que Hillary Clinton es más de lo mismo; Obama habla muy bien pero hay analistas siguen preguntando “Where’s the beef, Barack?”. Tengo la impresión de que el candidato con convicciones de cambio y un programa detrás ha salido de carrera y ha dejado el camino expedito al futuro candidato republicano, pues Edwards era el único que batía a todos los candidatos republicanos en las “encuestas cruzadas”.

Hace unos días comenzó a rumorearse que Edwards había recibido una oferta para ser el Fiscal General de Obama, si éste gana las elecciones de noviembre. No se sabe si esto fue así, pero hay un claro intento de la campaña de Obama de hacerse con los apoyos y los delegados de Edwards, que si bien iba el tercero, tenía la mitad de delegados que el senador por Illinois. Atraer a esa aproximadamente quinta parte de los demócratas que se identificaba con el ex senador sureño puede ser decisivo a la hora de vencer a una Hillary Clinton que ayer se hizo con la mitad de los votos de Florida (aunque este estado no mande delegados a la Convención).

Menos basura en la televisión

El programa de referencia de la Telebasura echa el cierre. “Aquí hay tomate” deja las pantallas de Telecinco. Es una buena noticia que merece ser recogida y celebrada y quiero hacer algunos comentarios.

Cada cual ve el canal de televisión que quiere y también tiene la obligación de controlar lo que los menores de edad ven en sus casas. Lo que debe ser garantizado es el pluralismo, es decir, que la posibilidad de que alguien vea “El Tomate”, no sea obstáculo para que otro pueda acceder a una oferta diferente, más afín a sus intereses y convicciones.

¿Por qué me alegro entonces? Como siempre es complejo y sencillo a la vez. Me alegro porque si bien creo que los ataques al honor deben ser solventados en los tribunales, este programa me ponía enfermo y para mí era un síntoma de la situación intelectual de nuestro país y a la vez acrecentaba la situación. Tampoco debo soltar las campañas al vuelo porque mucho me temo que el programa que le suceda sea de un tipo similar.

Poco se sabe de los motivos por los que la cadena ha decidido, casi sin previo aviso, quitar de su parrilla una de sus programas de éxito. Las razones han debido ser de peso y no me convence una pequeña bajada en las audiencias, permaneciendo como líder en la franja horaria. Muchas cosas podrán decirse sobre un formato agotado y expresiones propias del argot televisivo, pero esto no debe ser así porque de ser cierto Telecinco ya tendría preparado un recambio y no recurriría al mero relleno con otros programas a los que se les cambia la hora de emisión. No sé si la verdadera razón la podríamos encontrar en que Telecinco no estaba dispuesta a seguir permitiendo los “pasotes” del programa, que ya saltaba sin red y se encontraba absolutamente descontrolado.

El auge de la “telebasura” aconteció durante el mandato de Aznar y en el Zapatero ha empezado su declive. Esto puede ser una correlación tonta y deberse a algo. El mandato de Aznar se caracterizó por la intención de echar a los ciudadanos de la política, por lo que proliferaron programas de mera evasión para que nadie pensase si España iba realmente bien o no. El mayor interés de los ciudadanos en la actualidad por la política y por la realidad que e circunda ha hecho que tímidamente, eso sí, haya más programas que toquen los temas de actualidad y que incluso hayamos podido volver a ver debates en TVE.

¿Deben separarse por Ley las elecciones andaluzas de las elecciones generales?

Los andalucistas andan con una de esas reclamaciones que de nada sirven electoralmente, pero que quedan vistosas, aunque tampoco sería demasiado provechosa para la formación proponente. Quieren que por Ley se prohíba la coincidencia de las elecciones autonómicas con cualquier otro proceso electoral.

La razón que arguyen tiene cierto peso. Dicen que la coincidencia hace que el debate político andaluz se ensombrezca y que se piense y se vote más en clave de elecciones generales que en la de elecciones autonómicas. He dicho que el argumento tiene cierto peso, pero ello no quiere decir que sea absoluto. Tener una parte de razón, no quiere decir tenerla toda.

Hay que decir que la deriva de los periodos electorales obedece a contingencias imprevisibles en el momento de elaborar las leyes. Si se continuase la actual cadencia y se aprueba esta iniciativa legislativa, podría encontrarnos con el absurdo de que hay unas elecciones andaluzas y unas generales con pocas semanas de diferencia.

Si las andaluzas van antes que las generales, serán percibidas como una especie de primaria o macroencuesta de las generales; si las andaluzas van después, serían un epílogo que cogería al electorado muy cansado. Por no decir del gasto que comportaría tener dos elecciones separadas cuando podrían coincidir.

En mala consideración tienen a los ciudadanos los que piensan que los ciudadanos no saben distinguir unas elecciones de otras. De ser verdad la incapacidad distintiva los resultados de unas y de otras elecciones tendrían que coincidir.

Los andalucistas dan una razón a favor, yo he dado varias en contra. Me uno al debate.

El mito de la influencia de la Iglesia Católica

Dicen que la Iglesia Católica es una de las instituciones más influyentes del mundo. Durante muchos siglos la Iglesia ha sido protagonista de la Historia de Occidente, pero su protagonismo ya se perdió y ahora se habla de influencia, para designar cierto poder en la sombra, una vez que es incapaz de ejercer un poder directo. Sostengo como tesis en la presente entrada que la Iglesia Católica tiene menos influencia real en la sociedad de la que sus dirigentes y adeptos dicen que tiene.

La Iglesia Católica no tiene prácticamente ninguna capacidad de influencia en las instituciones en especial y en la sociedad en general que la que dice tener. Por ello se aferra con toda vehemencia a algunos instrumentos que le quedan. Aquí está su batalla para que el estado pague su principal vehículo ideológico, que son los colegios concertados. Unos centros a los que se va por casi todo menos por su identidad religiosa.

La capacidad de movilización de la Iglesia es poca para un país en el que nominalmente hay casi cuarenta millones de católicos. Las comunidades parroquiales y el mismo clero, ambos disminuidos, no siguen generalmente las consignas de la jerarquía. Las duras consignas de moral sexual con la que los Papas desde Paulo VI quieren demarcar el ser católicos son ignoradas incluso por los que mantienen su fe y su práctica. La credibilidad institucional está por los suelos. La Iglesia se ha centrado en las élites para dirigir a la sociedad, pero las mismas élites usan más a la Iglesia que ésta a ellas.

El problema no es que la Iglesia tenga o no influencia real, sino que muchas personas piensan que la Iglesia tiene influencia. Es un caso perfecto de profecía autocumplida: tomar como real un hecho que no lo es, puede producir las mismas consecuencias que si lo fuera.

Muchos españoles creen en la relevancia internacional de la Iglesia Católica. No es que no la tenga, pero en muchas ocasiones es estrictamente religioso o folklórica. En los Estados Unidos, la Iglesia Católica tiene poca fuerza, en Asia no digamos y en buena parte de Europa Occidental es una institución más. En pocos países los pronunciamientos de cualquier instancia eclesiástica tiene la influencia que en España (junto a Polonia e Italia), precisamente porque nadie, excepto algunos europeos, cree en el mito del poder internacional de la Iglesia Católica.

Los amantes de las conspiraciones y de los poderes ocultos encuentran en la Iglesia uno de sus centros de atención privilegiados. Ellos son corresponsables en la construcción de este mito. Sus tramas que en principio pueden ofender a la Iglesia, le da un halo de fuerza que realmente no tiene.

La Iglesia es una institución necesitada de apoyo, por eso nunca puede permitirse el lujo de darlo. Por eso mendiga detrás del Partido Popular, segura que solamente les dará algunas migajas en forma de discurso, pero que nunca va a ilegalizar ni el divorcio, ni el aborto ni el matrimonio homosexual, pilares de la doctrina moral católica.