Error de salto

En uno de los portales de blogs de izquierda encontré una entrada en la que el autor se mostraba perplejo por la reacción de la izquierda ante la propuesta del PP para excluir de la tributación IRPF para personas que ingresasen menos de 16000 euros al año, manifestándose más de acuerdo con esta medida que con las ayudas lineales, como la del nacimiento de un hijo para toda familia aprobada recientemente por el Gobierno de España.

El autor reproduce la viaje idea de que las ayudas, como la tributación debe ser progresiva, pero estableciendo una límite en el que no se puede percibir ninguna ayuda. Es evidente que las ayudas lineales pueden cometer algunas injusticias, pero el gasto de tiempo y dinero que implican su corrección es mejor emplearlo en hacer mayores la ayudas.

Hay una cosa que me obsesiona desde hace mucho tiempo y es un concepto tributario que me empeño en hacerlo también un concepto presupuestario: el error de salto. En el Derecho Tributario se considera que hay un error de salto cuando un incremento en la base imponible supone una subida en la cuota líquida superior al aumento en la base imponible.

En lo tributario ha quedado claro desde hace tiempo y de hecho se ha incorporado a los textos legales (Ley de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados). En lo presupuestario, es decir, en las normas reguladores de las transferencias públicas a los ciudadanos y empresas aún no se ha contemplado. El error del salto en el ámbito presupuestario consiste en que un incremento mínimo en la renta implica un descenso de los derechos a percibir transferencias públicas mayores al incremento de la renta.

La consecuencia es que hay muchas personas y familias que con rentas bajas no pueden percibir determinadas ayudas por tener solamente una renta un poco superior a los muy exigentes umbrales que la Administración suele requerir. Por el contrario, una renta solamente un poco inferior da la posibilidad de percibir numerosas transferencias. El resultado que la suma de rentas y transferencias hacen que los ingresos de la familia o personas únicamente un poco menos favorecida sea bastante superior a los ingresos de la otra, lo cual es una manifiesta injusticia.

No creo que los umbrales deban de ser tan exigentes y mantengo que la mayoría de los ciudadanos deberían tener derecho a recibir alguna transferencia directa, condicionada a su renta. Vivimos en el país del “error de salto” y desde luego las ayudas lineales no son una solución mágica, pero da a unos lo que le hace falta, a otros un respiro importante sin papaleo, sin dejar lugar a los fraudes corrientes (como los falsos divorcios) y permite que la inmensa mayoría, que son trabajadores, se sienta beneficiado directamente por el sistema al que aporta una buena cantidad de sus ingresos.

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