Barcelona, la otra cara

Barcelona se vende, o nos la venden, como una ciudad moderna, una ciudad en la vanguardia de Europa, como la capital de la Nueva Europa. Pero este verano estamos viendo la cara más atrasada de la capital catalana, apagones masivos y cortes del tráfico ferroviario. Da la impresión de que es una ciudad que lleva mucho viviendo por encima de sus posibilidades de infraestructuras y ahora comienza a vérsele las costuras. Lo mismo debería volverse hacia todo lo que no se ve, para que lo que se ve no quede más en evidencia como ha sucedido este verano.

Elton John puede dar más conciertos

Elton John ha propuesto la genial idea de acabar con Internet cinco años, para conseguir que él venda más discos después de que su última obra tuviera una venta paupérrima, teniendo en cuenta las cantidades de discos anteriores. Arremete contra todo, diciendo que ahora la gente crea con sus ordenadores en cada en vez de quedar con amigos y dar vueltas en busca de un estudio donde grabar; dice que los que escribimos un blog no protestamos en la calle, que es el sitio dónde hay que hacerlo en su opinión.

Dado que este señor se permite decirnos a los demás cómo tenemos que vivir, me voy a permitir, desde este humilde blog, a decirle cómo debiera él conducirse. Podría empezar por considerar que la mejor música no es la grabada o la emitida en las cadenas de radio, sino que es la música en directo, por lo que él podría disponerse a recorrer el mundo, dada su fama internacional, y ganarse el dinero que no ha podido ingresar ahora con su disco. El problema, soy consciente de ello, es que dar conciertos requiere tanto una inversión como un esfuerzo personal y, en muchas ocasiones, no le permitiría a Elton John excentricidades del tipo de volver a dormir en casa todas las noches.

Elton John y otros muchos artistas deben mirarse a ellos y recordar que si son alguien lo son porque hay un público que les reconoce, y un público al que han tenido cogido por precios abusivos. Puede que el público no tenga la culpa y que sean ellos los que se han acomodado a ingresar ingentes sumas de dinero sin necesidad de subirse a un escenario más veces que las justas para no cansarse. La música tiene una ventaja sobre la literatura, que es se permite su ejecución en directo por el mismo autor, que es lo que suele gustar más a los gustosos de este arte.

Algo tiene el fútbol cuando lo bendicen

Algo tiene el agua cuando la bendicen. También algo tendrá el fútbol cuando miles de millones de personas se desviven por este deporte.  La selección de Irak ha ganado, contra pronóstico, la Copa de Asia. La gente se ha lanzado a la calle a celebrar la victoria de su equipo nacional, independiente del grupo religioso o étnico al que pertenecen y que están enfrentados por las armas diariamente.

No sé los motivos por los que el fútbol une a las personas, incluso a los que están dispuesto a matarse, pero creo que tiene que ver con la reclamación de la propia dignidad y el orgullo antes los demás países. El fútbol es un deporte que todos podemos practicar y conocer la diferencia entre los buenos y los mediocres. El fútbol concentra las energías y puede ser un vehículo de catarsis de muchos de nuestros demonios.

Sé que en cierto país del África subsahariana, herido por el resentimiento de las luchas civiles, se ha utilizado el fútbol como instrumento de reconciliación. Se han formado equipos de niños compuestos por las diferentes etnias y así los padres y las familias, que en África tiene trascendencia social, apoyan equipos compuestos por miembros de los grupos enemigos y se establecen relaciones sociales que pueden tender puentes para superar los barrancos que los separa.

La Segunda Guerra Mundial como única historia contemporánea

El otro día paseaba por mi habitual circuito de librerías, en mi denodado e inútil esfuerzo por encontrar una biografía actual de Charles de Gaulle. Lógicamente me centraba en los estantes dedicado a la Historia Contemporánea y rápidamente me di cuenta de que en las librerías la Historia Contemporánea se ha visto restringida a la Segunda Guerra Mundial.

No me cabe duda de que la Segunda Guerra Mundial marcó el decurso del siglo XX, pero es arriesgado considerar que es el único acontecimiento relevante y que desde entonces no haya nada digno de estar en los estantes del comercio editorial. Muchas cosas han pasado y me parece realmente sorprendente de que el mercado sólo ofrezca y que el público únicamente demanda obras sobre el Nazismo, sus personajes y sus más pormenorizados detalles, mientras que historias enteras de países y sus principales actores permanecen inaccesibles al común de los que nos desplazamos a comprar libros.