Las tendencias antimonárquicas del PP

Tradicionalmente la derecha en España ha sido monárquica y, también, tradicionalmente el partido político que mejor representa a la derecha española es el Partido Popular. Desde los durísimos días inmediatos a las últimas elecciones generales, la actitud de buena parte de la derecha hacia la monarquía ha cambiado, comenzándose a romper, en consecuencia, el bloque que la derecha española había formado en las dos pasadas décadas. Hay una derecha cada día más extrema, cuyos exponente mediáticos son la cadena COPE y el diario “El Mundo”, y una derecha tradicional y monárquica, cuyo exponente mediático es el diario ABC, el cual nunca llegó a caer en la ridícula teoría de la conspiración.

Los sectores del Partido Popular que actualmente se encuentran en la dirección tienen un claro resentimiento contra el Rey Juan Carlos, especialmente por su intento de moderación de la vida política durante el gobierno de Aznar y porque no se dejó enredar en las manipulaciones de los populares y consideró que era mejor que los españoles opinasen por ellos mismos, sin tener que padecer una monstruosa campaña de manipulación en las semanas que hubieran estado suspendidas las elecciones, si el proyecto de Rajoy y los suyos hubiera triunfado.

Los sectores menos tradicionales y más radicales del Partido Popular han maltratado al Rey, despreciándolo mientras ocuparon el gobierno y considerándolo un simple monigote al que se le contentaba manteniendo actualizada la partida correspondiente en los Presupuestos Generales.

No soy lo que se puede decir un monárquico; me confieso más bien como republicano moderado. Que sea republicano no quiere decir que las instituciones constitucionales vigentes no merezcan respeto y que se le deba. La Monarquía tiene su sitio y ese sitio es el que le corresponde. Y más repulsiva aún la actitud de quienes se han querido servir del Rey para identificar su proyecto político con una institución con fuerte apoyo social y ahora que ese respaldo decrece poco a poco, se apuntan no a un ideal republicano de forma de gobierno, sino a la más grosera y ordinaria forma de “antimonarquismo”, insultando, extendiendo rumores y comentarios malintencionados.

El Partido Popular, como siempre, no está a favor de nada, sino en contra de todo lo que ellos interpretan que no ayuda a sus intereses, que son la suma de los intereses personales de sus dirigentes con los intereses de las grandes corporaciones que los sustentan.

La lógica fragmentación de los nuevos escritores

Esta semana ha tenido lugar en Sevilla unas jornadas sobre el panorama de los escritores jóvenes en España. Se han mantenido dos posturas, una clásica dentro de la crítica literaria y otra que simplemente ignora las categorías de la crítica. Una de las organizadoras ha mantenido que no hay características comunes entre los jóvenes españoles, exceptuando una referencia genérica a la literatura norteamericana contemporánea, y que muestra poca conciencia de grupo. Por el lado de los escritores no se ha rebatido esta conclusión, sino que se ha tenido por positiva, es decir, que se considera que no tener ni grupo y que las referencias e influencias sea prácticamente individuales es un dato a favor de ellos, aunque otros utilicen peyorativamente el adjetivo “postmodernos”.

Por mi parte, proclamando mi básica ignorancia sobre la literatura y la crítica literaria, creo que siempre ha pasado igual, esto es, la existencia de una pluralidad de autores que sólo ocasional son agrupables en escuelas o generaciones, más fruto del interés clasificatorio de la crítica que de verdaderas concomitancias literarias. Vemos el pasado de una forma simplificada, pues buena parte de los autores de entonces no son objeto de estudio, interés y del más pequeño de los conocimientos, mientras que en el presente todavía no se ha dado esa aplicación selectiva de la memoria, porque ésta aún no ha tenido que entrar en juego. Pasados unos años, quizá cuarenta, se hagan clasificaciones a partir de concomitancias geográficas, algunos parecidos estilísticos o simplemente por tener fechas similares de nacimiento.

Maldecido por el dios Morfeo

Hay personas que recuerdan muy pocas épocas de su vida en la que hayan sido felices, a veces solamente tienen memorias de días sueltos. Lo mismo podría unirme a esas rememoraciones del desierto de la felicidad, pero lo que ahora quiero es rememorar es otro desierto, el del sueño reparador; no hablaré de los sueños, de las aspiraciones, sino de esa operación humana que consiste en dormir para descansar.

Cuando era pequeño me iba a la cama muy temprano, para que mis padres tuvieran un tiempo de tranquilidad, que es normal, y yo y mis hermanos pudiéramos estar descansados para ir al colegio al día siguiente. Mis hermanos, después de esa paliza en la cama, se despertaban nuevos, mientras que yo me levantaba más acostado de lo que me había cansado. Realmente el problema empezaba antes, cuando me metían en la cama y tardaba al menos tres horas en conseguir dormirme.

Mis recuerdos de antes de dormirme son muy grandes, porque llevo años tardando muchas horas en conseguir dormirme. Cuando ya crecí y estaba un poco más libre, escuchaba la radio hasta las tantas de la madrugada o bien me tiraba leyendo muchas horas.

Pasada la infancia y la adolescencia el tema se hizo problemático, porque los periodos de vela en la cama se alargaban y empezaban a tener consecuencias graves en la vida cotidiana, ya que el cansancio se notaba. Caí en el infierno del insomnio, teniendo la terrible experiencia de no poder dormir durante tres noches y a la vez tenerme que enfrentarme a los exámenes finales de un segundo curso de alguna de las carreras. El problema se agrava cuando uno le encuentra ventajas al insomnio, especialmente cuando tiene muchísimas cosas que hacer y pocas horas diurnas para completarlas.

Ahora que empiezo a estar en la edad adulta, aunque hay estadísticas que todavía me consideran una persona joven, intento cuidar las horas de sueño, incluso lo induzco con los medios normales y poco confesados de la mayoría de la población. El problema actualmente no son las horas, que son suficientes, sino la calidad de este sueño, que es pésimo, siguiendo levantándome más cansado que me acuesto, y teniendo que despertar con la ingesta masiva de litros de café.

Morfeo, el dios del sueño, debió decidir no serme grato en el mismo día de mi nacimiento. Creo que no volveré a realizar sacrificios en el altar de este dios.

Ministro agredido por manifestantes

El ex ministro de Defensa, José Bono, asistió a una manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Como su presencia incomodaba a los allí presentes, porque eso realmente era un acto del Partido Popular, José Bono fue imprecado y lo agredieron.

Las fuerzas policiales abrieron una investigación, fruto de la cual se realizaron diversas detenciones de personas que estaban vinculadas al Partido Popular. Estos, muy hábilmente, le dieron la vuelta a la tortilla y acusaron a los mandos policiales de llevar a cabo una persecución de carácter político. Llevaron a los policías antes la siempre amigable Audiencia Provincial de Madrid, que con una celeridad desconocida para los tribunales españoles, condenó a los funcionarios.

El Partido Popular habló de las primeras detenciones políticas en la democracia española, gritaron y pidieron las cabezas de medio gobierno. Ahora el Tribunal Supremo ha casado la sentencia y ha absuelto libremente a los acusados. Total que no hubo persecución política ni detenciones arbitrarias, sino que lo único que hubo fue la agresión de un ministro del Gobierno de España por parte de un conjunto de salvajes militantes del Partido Popular.

La UNAM es Patrimonio Cultural de la Humanidad

La UNESCO ha declarado a la Ciudad Universitaria, en la que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) tiene su sede, como parte del Patrimonio cultural de la Humanidad. La parte declarada por la UNESCO ha sido un conjunto de setenta edificios construidos por el gobierno mexicano en los años treinta. Es un conjunto de edificaciones en la que la arquitectura contemporánea se une a elementos decorativos de origen generalmente azteca. Esta Ciudad Universitaria representa un logro de la época en la que en todo el mundo se elevaron este tipo de emplazamientos urbanísticos para sus centros de estudios superiores, que sin sufrir aún la modificación de décadas venideras, ya no cabían en un solo edificio, como sucedía desde el Renacimiento.

Este reconocimiento es importante, especialmente para emplazamientos urbanísticos que actualmente están en el tercer mundo, pero creo que esta entrada en el Patrimonio Cultural de la Humanidad se produce por el aspecto menos importante de los que podrían haber sido mencionados en el caso de la UNAM. Esta universidad es uno de los principales referentes en el terreno de la Antropología y en casi todos los terrenos de las ciencias sociales y, sobre todo, con una intensa labor editorial que ha facilitado el acceso a los lectores de lengua castellana de muchas obras fundamentales escritas en otras lenguas. Finalmente y como es lógico, la UNAM ha generado varias generaciones de intelectuales mexicanos y latinoamericanos.

La UNAM es de todos, pero no sólo por sus edificios, sino especialmente por lo que justifica la propia existencia de esta institución: la vida y el trabajo docente e investigador.

Cardenal Carlos Amigo

A principios de la década de los ochenta, un obispo franciscano, procedente de Tánger, tomó posesión de una de las diócesis con la historia y prestigio de las existentes en España. El obispo era y es Carlos Amigo y la diócesis la de Sevilla. Sucedía a un prelado clásico de la tradición, el Cardenal Bueno Monreal, que había evolucionado desde las líneas del Nacionalcatolicismo hasta el aperturismo patrocinado por el Cardenal Tarancón.

La situación de la diócesis, realmente archidiócesis de Sevilla, era compleja, como todas en la España de aquellos tiempos, en los que la Iglesia no encontraba su sitio en la nueva realidad política y social que se abría paso en nuestro país. Además en la archidiócesis hispalense se estaban dando movimientos eclesiales con radicalidad (de izquierda y de derecha), todo ello mezclado con el mortero de una religiosidad popular de enorme potencial, no siempre alineada doctrinalmente con el Catolicismo y con una fuerte conciencia de su autonomía.

El entonces Arzobispo Carlos Amigo emprendió una labor que a mi entender ha sido muy acertada, pero que era el cumplimiento estricto de su labor: visitar a todos, escuchar a todos e intentar que nadie se moviera de las directrices del Vaticano II. Prácticamente era un desconocido para los medios nacionales de comunicación. Cuando la mayoría de los nuevos obispos dieron un fuerte giro hacia posiciones conservadoras y tradicionalistas, Carlos Amigo se mantuvo en una línea coherente.

Durante los años de gobierno del Partido Popular, los obispos españoles se quitaron totalmente la careta de cierta equidistancia que habían mantenido desde la muerte de Franco y se arrojaron a los brazos del gobierno. Además comenzaron a sacar un pensamiento de lo más intolerante y ofensivo contra el que no estaba de acuerdo con sus posiciones.

Éste fue el momento de Carlos Amigo, coincidiendo con su entrada en el Colegio Cardenalicio, para demostrar que una cosa es tener un credo y unas convicciones muy claras, y otra muy diferente es descalificar a toda persona que no admite él también estas convicciones. Nadie espera que el Cardenal Amigo traicione o niegue la doctrina católica, pero siempre se encuentra abierto a escuchar a todos, sin insultar ni descalificar. Podemos decir que el Cardenal Amigo es casi el único representante de la jerarquía episcopal que no le destroza los oídos a los que no son fieles a las posiciones más conservadores del Catolicismo, e incluso a los que se encuentran fuera de esta confesión, que mantiene un peso social y político que muchos juzgamos como excesivo.

Todo ello lo ha conseguido el Cardenal Amigo cuidando tanto las tradiciones litúrgicas como las obras sociales de su archidiócesis, con una clara jerarquía de valores, en el que las personas están sobre las instituciones y los intereses de éstas. Ha puesto en orden muchos asuntos pendientes y ha conseguido llenar su seminario, cosa que parecía imposible nace unos años.

Actualmente el Cardenal Amigo se ha convertido en un contrapeso dentro de la jerarquía católica, no dando más oportunidades para que la Iglesia Católica sea atacada por declaraciones absolutamente fuera de lugar y mostrando moderación y credibilidad.

Recensión: Borges. Una vida

Varias han sido las biografías y libros que sobre Borges se han publicado recientemente. Entre las nuevas ofertas editoriales adquirí la biografía escrita por Edwin Williamson, titulada Borges. Una vida (Seix Barral, Barcelona, 2007).

Preferí una obra realizada por un autor inglés, porque tengo la experiencia de que entre los anglosajones hay cierta garantía de calidad, dada la gran tradición biográfica dentro de los países de esta esfera cultural. He de indicar que esta obra me ha decepcionado profundamente.

El autor, en las páginas introductorias, deja clara su intención de luchar contra la imagen de un Jorge Luis Borges encerrado en una torre de marfil cultural, compuesta únicamente por libros, autores y tradiciones literarias. Esta intención es lógica y connatural al propio oficio del biógrafo, que es un simple exegeta de textos encerrados en sí mismos, pero lo que es entendible se convierte en un movimiento pendular difícilmente justificable. Frente a un autor que desaparecía en su obra, en la concepción común, Williamson sobrepone al autor sobre la obra, hasta el punto de la disolución de unos escritos que ellos solos han cautivado a millones de lectores.

Es normal que un autor rastree aspectos biográficos dentro de la obra del personaje al que dedica su estudio, pero lo que pasa todos los límites es que los textos de autor se reduzcan únicamente a sus claves biográficas, es decir, la inmensa obra de Borges queda caricaturizada como un trasunto de la existencia del gran escritor argentino. El análisis de elementos tan interesantes de la obra borgiana, como es la indicación de las fuentes y las influencias literarias casi desaparece.

En mi opinión lo más criticable no es la reducción biográfica de la producción de Borges, sino las reglas de interpretación que el biógrafo emplea. Es una interpretación centrada en un psicoanálisis atosigante, en las relaciones familiares, concretamente en la mantenida con su padre y madre, así como en asuntos afectivos y sexuales, concretamente en su fracasado amor por Norah Lange.

La importancia de Norah Lange en la vida Borges puede que haya sido el gran hallazgo de Williamson, ya que siempre había sido considerada como un amor pasajero y más de la Norah adolescente que otra cosa. Williamson cae en la tentación de extender su descubrimiento casi hasta los últimos días de este escritor; lo único que para la omnipresencia de Norah Lange en casi todas las páginas del voluminoso libro, ha sido el papel redentor que le otorga a María Kodama en los últimos años de vida de Borges. Un papel redentor sospechoso a mi entender, sobre todo cuando le agradece el permiso para la cita masiva de textos de Borges de los que ella es la propietario de los derechos intelectuales. No voy a entrar en la polémica sobre esta última pareja de Borges, porque no tengo el conocimiento adecuado, pero creo que “in medio uirtus” debería ser una norma sagrada del biógrafo.

Decía Javier Cercas que lo bueno que tiene la inmensa erudición de Borges es que no era una simple muestra de todo lo que el autor había leído, como con otros escritores, sino que era una invitación a leer todo lo que él había leído. Siguiendo a Cercas, estoy de acuerdo con él con que el lector termina los textos borgianos con ganas de sumergirse en todo lo que Borges ha digerido y plasmado en sus escritos. Al leer esta biografía uno no termina con ganas de leer, sino que lo que realmente le apetece es irse de parranda por Buenos Aires con Borges, Oliverio Girondo y Norah Lange, también ir a visitar a Bioy Casares, así como unirse al Partido Radical para acabar con los caudillos federalistas del final del siglo XIX en Argentina para contentar los sueños patricios y heroicos de la madre de “Georgie”. Al acabar la lectura, he pensado que sería conveniente comprar el libro sobre Borges escrito por Bioy Casares, su  amigo más íntimo.