El final de la burbuja inmobiliaria

La noticia del día, que puede llegar a ser histórica, es que los valores bursátiles de las empresas inmobiliarias se han desplomado. Algunos hablan ya del fin de la burbuja inmobiliaria, otros dicen que es pronto para eso y que por ahora sólo hay un pinchazo de los valores bursátiles relacionados con el mundo inmobiliario. Veremos a ver qué pasa, pero si no es el final de la burbuja, sí será el primer aviso. Dos motivos: los precios son más excesivos y hay una sobreoferta.

Sometidos a las empresas informativas

Sin información constante se vive estupendamente. Llevo varias semanas, si no meses, sin la necesidad de estar informado constantemente, sin leer los portales de los periódicos antes de irme a trabajar, ni poner un solo informativo de la radio o de la televisión. Sé lo que pasa y tengo mucho tiempo disponible. El acceso a una información veraz es, sin dudas, un derecho fundamental, pero también es un negocio que facturas grandes cantidades de dinero. Puede que el más importante principio de la Publicidad es que para vende algo, antes hay que provocar la necesidad de adquirirlo y eso hacen las empresas de comunicación. Los medios de comunicación crean la necesidad de que las personas sintamos que necesitamos tanta información como quieran darnos y que toda ella es imprescindible.

Hay personas que viven colapsadas por la noticia del siglo de cada día o por el fin de la historia de cada minuto. Mantenerse informado es fácil y no coge demasiado tiempo si se tiene agilidad y un poco de inteligencia. Se está informado para vivir, no se vive para estar informado. Hoy, más que nunca, cabe la selección de información.

La memoria es frágil en muchas ocasiones y en eso se basa la fidelidad a un medio concreto. Los medios tapan sus muchos fracasos y enaltecen sus pocos éxitos. Yo he sido súbdito de dos grupos informativos. En mi adolescencia, la información que daba TVE era escasa y nunca se anticipaba a nada, por lo que me entregué a la escucha obsesiva de Antena 3 Radio. Desde 1996 la obsesión se trasladó a la Cadena Ser. Hoy a nada y todos lo informativos me han un poco de asquito. Leo los titulares en Internet y eso, por lo que veo, es más que suficiente, porque siempre se puede ampliar alguna noticia de interés.

“El buen pastor” y “La vida de los otros”

La pasada tarde fue cinematográfica. Vi dos películas, algo que nunca había hecho. La primera fue “El buen pastor”, dirigida por Robert de Niro, que trata el proceso de un agente de la CIA desde sus inicios en esta agencia, y la agencia misma, hasta su consolidación como uno de los mayores especialistas del contraespionaje norteamericano. Angelina Jolie sobra directamente. Matt Damon más insoportable que nunca. El protagonista puede hacerse odioso, insoportable, pero lo que no puede es ser pesado y carente de interés para el espectador. Esto, unido a una duración de casi tres horas, convierte a la cinta en un verdadero pestiño.

La segunda película fue “La vida de otros” y ésta sí mereció la pena. Es una película alemana, no de las filosóficas, que hurga en la historia reciente de Alemania. Se centra en las investigaciones de la Stasi a un autor teatral de la RDA, un autor fiel al régimen, que es investigado por espurios motivos. El agente que dirige la vigilancia, sin casi entrar con los protagonistas, va viviendo un proceso de empatía hacia ellos, que le llevará a protegerlos contra la persecución política de la que iban a ser objeto. Le cuesta su carrera. Es una historia de soledad y honestidad. La película es tan sensata que el bueno acaba mal, y el guapo y protegido finaliza bien, cumpliendo su deuda moral con unas letras impresas. Impresiona ver la recreación que hace la película del aparato de espionaje de los ciudadanos que tenía la Seguridad del Estado de la extinta RDA, contando con trescientos mil efectivos para una población de dieciséis millones de habitantes.

Los curas de Entrevías

Los curas de Entrevías se han convertido en los protagonistas de esta Semana Santa en buena parte de los medios de comunicación. Parece que es un nuevo episodio del soterrado enfrentamiento entre el envejecido clero de la época del Cardenal Tarancón y el nuevo clero, joven y muy conservador, del Cardenal Rouco. Los curas de Entrevías han optado por quitarse la careta y celebrar la Eucaristía sin las ropas litúrgicas, como hacen muchos sacerdotes en el seno de sus comunidades o con reducidos grupos. Se ha roto el pacto tácito que gobierna la Iglesia española desde hace mucho tiempo, cada cual hace en el interior lo que quiera, pero se mantiene la imagen en el exterior.

El Cardenal Rouco, en vez de mirar para otro lado, que hubiera sido lo más prudente, ordena el cierre de la parroquia y saca un pequeño conflicto parroquial a las portadas de unos medios de comunicación casi sin noticias esta semana. Llegará la próxima semana, los medios tendrán con qué alimentar sus páginas y minutos, y será el momento en el que el Cardenal Rouco y su curia podrán actuar al amparo del olvido. Pensarán que habrán ganado, como siempre, pero no valorarán el daño que la imagen de la Iglesia Católica ha sufrido nuevamente, desacreditada por prácticas dictatoriales de quiénes piensan que él ejercicio de la autoridad eclesiástica consiste en la posibilidad de actuar siempre con todos los medios coercitivos sin medir las consecuencias.

Ya decía Max Weber que una cosa es la ética de la convicción y otra la de la responsabilidad: quién asume la autoridad debe guiarse por ésta última, si no quiere que las consecuencias de sus muy respetables convicciones arrastre a su institución en un plazo no muy lejano.

Bush no quiere ser el responsable

“Bush acusa a los demócratas de perjudicar a las tropas con sus batallas políticas”. Ésta es la clásica retórica conservadora para atacar a todo el que esté en contra de la más mínimas de sus ideas. Lo que está perjudicando a las tropas norteamericanas es haberlas mandado a una guerra para satisfacer su complejo de Edipo, ordenar que los soldados mueran para que las empresas de varios amigotes ganen más y más dinero y, sobre todo, lanzarlos a ocupar un país sin un plan ni una verdadera estrategia de ocupación, junto a un equipamiento muy deficiente de las tropas de superficie. Las miles de bajas norteamericanas en Irak sólo son responsabilidad de George W. Bush, no del nuevo Congreso de mayoría demócrata. Que no se olvide Bush que ha gobernado seis años con un Congreso entregado, republicano, y siempre acarreará con el estigma de empezar una guerra sin motivo y no saber acabarla de ninguna manera.

Princesitas

Buscas un príncipe azul. Para él te vistes siempre de princesa, porque nadie sabe cuando puede llegar y hay que estar en la mejor disposición para ejercer de “amantis religiosa”. Crees que todos los sueños que has tomado prestado de las comedias románticas y de las películas melosas se harán realidad. Cuando tú y tu príncipe pasáis a reyes con descendencia, comienzas a ver tu vida como una reproducción de otras vidas que pensabas excluidas gracias a tu presunta realeza. Sólo queda la queja, porque tu rey sólo tiene la mente en nuevas princesas y tu eres su rutina y su encaje social.