El síndrome del asesor

Existen determinadas profesiones que su mero ejercicio conlleva una exposición personal del trabajador hasta el punto de poner en peligro, en algunos casos, su integridad física, moral e incluso su vida. Estas profesiones tienen reconocido el riesgo de los que las desempeñan e incluso perciben compensaciones que intentan subsanar esta constante situación de peligrosidad.

El catálogo de profesiones de riesgo es conocido por el común de los ciudadanos. La Administración de la Ciudad de Ceuta va a aportar una nueva profesión a esta categoría laboral. El puesto de asesor del gobierno del Sr. Vivas se va a convertir en una profesión de riesgo, pero se preguntarán ustedes, ¿qué riesgo tiene ser asesor del Sr. Vivas? Muy sencillo, la posibilidad, ya concretada en tres ocasiones, de ser condenados por los tribunales penales. Comprendemos que sigan extrañados, pero permítannos justificarles esta afirmación.

El primer asesor que padeció el “síndrome del asesor” era conocido por el sobrenombre de “Güigüi”. Este miembro de “Nuevas Generaciones” del PP, donde se forman a los dirigentes populares del futuro, cometió un “delito de poca monta”, una cosita de nada, una gamberrada de chavalitos, consistente en un delito contra la salud pública, esto es, fue condenado por narcotráfico en la Audiencia Nacional. En el lapso temporal transcurrido desde que fue condenado a que la sentencia fuera confirmada por el Tribunal Supremo, fue elegido secretario general de “Nuevas Generaciones” del PP en Ceuta y nombrado asesor del grupo parlamentario popular en la Asamblea de la Ciudad. Sospechamos que el Tribunal Supremo confirmó la sentencia porque el pobre “Güigüi” estaba ya afectado por el “síndrome del asesor”, que indujo a los altos magistrados a enviarlo a conocer el presidio de primera mano.

Cuando la impresión por el primer caso de “síndrome del asesor” aún estaba viva, llegó la noticia del segundo caso, procedentemente nuevamente del Tribunal Supremo. En esta ocasión el afectado respondía al nombre de Chaib. Era otro “asunto menor”: provocar incidentes dentro del Palacio Autonómico que terminaron con un enfrentamiento con la Policía de la Ciudad. Entre los hechos que ocasionaron su sentencia condenatoria y la firmeza de ésta, Chaib dejó su formación política, el PDSC, y fue nombrado asesor del Sr. Vivas.

El último caso del “síndrome del asesor”, que ha disparado las alarmas entre este grupo profesional, y que ha permitido especular sobre la existencia de una posible epidemia, ha sido la condena de Juan Carlos Trujillo por las “consideraciones” vertidas sobre la persona de la secretaria general del PSOE en un foro de Internet. A pesar de que fue cesado como asesor semanas antes de celebrarse el juicio, el “síndrome del asesor” ya estaba dentro de él y no pudo librarse de la condena penal.

En unos pocos meses tres asesores del gobierno del Sr. Vivas han recibido una condena. Parece que la proporción no es despreciable y mientras tanto el Sr. Vivas sigue incólume, sin pestañear, sin decir “esta boca es mía” cuando sus más cercanos colaboradores han sido declarados culpables por la Justicia. Seguramente veremos una manifestación de asesores, en el Palacio Autonómico, exigiendo que se les pague un plus de peligrosidad. Esperemos que la epidemia no se propague ahora a través de las acequias jiennenses.

Artículo publicado por la Oficina de Prensa del PSOE de Ceuta.

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