Feeds:
Entradas
Comentarios

Archivos de la categoría ‘Comunitat Valenciana’

Una de las bases fundamentales sobre la que se ha edificado la hegemonía, a prueba de bombas atómicas (como Zaplana, Camps o Fabra), del PP en la Comunitat Valenciana ha sido la defensa de la “identidad valenciana” frente al “imperialismo pancatalanista”.

La lucha por defender las diferencias entre el catalán y el valenciano ha sido tal que en ocasiones ha rozado el ridículo, siendo la Generalitat una de las pocas instituciones que defiende posiciones radicales tras el acuerdo que “una lengua con dos estándares y denominaciones”.

Pero en el PP no interesan esas cosas como los estándares lingüísticos, porque para ellos la lengua es un arma política: lo que se critica en Catalunya lo hacen ellos con pocas diferencias en Illes Balears.

Siendo importante la lengua no era el único que constituía la “identidad valenciana” que, en manos de los actuales dirigentes, consiste en una mezcla de folklore, lengua y todo lo que sea diferente a los catalanes. Porque no es el aprecio por lo que propio lo que se hace ganar elecciones, sino tener muy claro un enemigo común exterior (con infiltrados) y presentarte como el único muro de contención posible.

Un elemento paradójico que nos trae el colapso financiero de la Comunitat Valenciana es el hecho de que el sector bancario está dejando de ser valenciano y pasando a manos del “enemigo catalán”. La CAM ha sido absorbida por el Banco de Sabadell y el Banco de Valencia por CaixaBank de forma que el sector bancario valenciano ahora es parte del catalán.

Sin duda el PP valenciano continuará con su rentable electoralmente política de “identidad valenciana frente a imperialismo catalán”, pero su mala gestión ha hecho que la Comunitat se quede sin autonomía bancaria. Esto parecerá poco importante, incluso puede que lo sea, pero no deja de ser significativo que se te escape uno de los sectores más importante para una economía.

Read Full Post »

La verdad es que el Consejo de Política Fiscal ha sido preparado con esmero. El ministro Montoro amenazó con intervenir el Principado de Asturias para ver si conseguía que UPyD votase de una vez a Álvarez-Cascos, pero solamente ha conseguido un acuerdo de los de Rosa Díez con el PSOE.

Igualmente filtró sus reparos al Plan andaluz de reducción del déficit. Todo ello pretendía dejar de un lado de Andalucía y Cataluña tendrán que hacer un esfuerzo de un 44% del total autonómico cuando su población representa el 33% y su PIB un 32.3%.

Pero lo peor de todo es que el Gobierno de España no ha dado importancia a que tres comunidades autónomas hayan presentado nuevas cifras de déficit de 2011, algunas con desviaciones del 1% del PIB, todo lo cual ha llevado al ministro Montoro a tener que rectificar la cifra del déficit.

Es fácil volver a hacer de los andaluces el objetivo de chanzas, pero lo cierto es que esta comunidad tiene mejores datos fiscales que muchas de las que sucesivamente han sido puestas como ejemplo y, sobre todo, no ha maquillado sus cuentas en ningún momento.

El instrumento de la intervención ya lo debió haber tenido el Gobierno de Rodríguez Zapatero, porque se han comprobado que las comunidades del Partido Popular hicieron todo lo posible para engordar su déficit. No lo tuvo porque carecía de la mayoría parlamentaria y ni CiU, ni PNV, ni PP le iban a dar una posibilidad ‘contra sus intereses’ a medio plazo.

Montoro ha demostrado que emplea la intervención más como una amenaza política que como un cauce jurídico para hacer cumplir con objetivos. Es así porque tres comunidades con unas fuertes desviaciones, especialmente la de Madrid, se han ido de rositas, sin la menor corrección y sin conocer cómo es la sombra de la intervención.

El PP deja cabalgar a sus anchas a sus baronías regionales mientras carga de sacrificios a las regiones en las que no gobierna ni tiene opciones en el próximo medio milenio.

Así no se es creíble ni dentro de nuestras fronteras, ni fuera de ellas.

Read Full Post »

Según parece Francisco Camps está deseando volver a la política activa, después de que un jurado con la incultura media de los votantes valencianos (uno también sabe ser demagógico-insultante y lo digo por mañana) le absolviese a las acusaciones penales que pesaban sobre él.

Lo ha hecho saber precisamente porque nadie se ha acordado de él en el reparto de puestos en la Administración del Estado que el PP ha tardado demasiado tiempo en concluir. No se han acordado de él ni lo piensan hacer en mucho tiempo.

Francisco Camps se agarró al sillón de la Presidencia de la Generalitat Valenciana no por si era declarado culpable, pues tendría que abandonarlo al ser inhabilitado, sino precisamente por si le sucedía lo contrario y era declarado inocente, que es finalmente lo que ha ocurrido.

Cuando uno es defenestrado por una imputación penal, sea condenado o absuelto, es imposible volver y el precedente ya lejano de Demetrio Madrid sigue teniendo su peso. Camps puede amagar con lo que quiera, con montar jaleo interno en el PP valenciano o con formar un partido propio.

La primera opción tiene pocas probabilidades de éxito porque el nuevo Presidente, Fabra, no ha hecho una limpia completa de cargos, sino que se ha limitado a poner a algunas personas de su confianza y a mantener a la muchedumbre de cargos intermedios donde están y donde pueden llevar una vida inimaginable para sus escasas capacidades. Esos cuadros no quieren jaleo interno no vaya a forzarse una nueva intervención desde Madrid y el ahora líder indiscutible Rajoy fulmine el modo de vida de buena parte de ellos.

La segunda posibilidad se la juega vicariamente mañana en Asturias. Si Álvarez-Cascos consigue mantenerse, puede pensar Camps que él también tiene posibilidades por su cuenta en una aventura valencianista de derecha. El problema que tiene esta opción es el tiempo, pues cuando Álvarez-Cascos optó por montarse por cuenta propia la legislatura estaba a punto de terminar y los diputados autonómicos que le acompañaron no perdieron casi nada al dimitir y dejar el PP. Por el contrario Camps se encuentra con la ausencia de procesos electorales hasta el año 2015, de forma que si formar ahora su partido perderá el ‘momentum’ fundacional, pero si lo pone en marcha poco antes del años electoral nadie se acordará entonces de él.

¿Tendrá su oportunidad Camps dentro de un tiempo? No tengo duda que, pasados unos años, dentro del Partido Popular valenciano haya un movimiento de reconocimiento de Camps y se le dé algo, pero ese algo será intrascendente y sin relevancia ni poder político. Todos los que han crecido gracias a Camps limpiarán así su conciencia.

Read Full Post »

Cuando en 1996 el PP de José María Aznar alcanzó una atacable mayoría relativa en su primera victoria electoral desde la reinstauración de la Democracia, hicieron unos ímprobos esfuerzos por aparentar moderación, esencia centrista y cierto espíritu de jovialidad. La mayoría absoluta de 2000 diluyó cualquier atisbo de lo anterior y Aznar en especial y el PP en general dieron rienda suelta a su ser más auténtico.

Estamos en 2012 y hace unos meses los populares han logrado su tercera victoria electoral. Ahora no juegan la baza de la moderación y se sienten como si estuviéramos en el primer semestre de 2004: henchidos de autenticidad y manejando una dialéctica binómica.

Más allá de los hechos concretos que hayan motivo la actuación policial en Valencia, y conocedor que la Delegada del Gobierno no manda directamente a la Policía, sí da la impresión de que los mandos policiales sí han recibido la instrucción general de terminar con las protestas lo antes posible, deseando los dirigentes populares que así recibieran un escarmiento ejemplarizante.

El fracaso de esta estrategia ha sido su propia y exacta ejecución. La incapacidad política, personal y psicológica de soportar al disidente ha hecho que la reacción haya sido mayor que la protesta por la ausencia de calefacción. Las redes se han incendiado y las calles de Valencia se han inundado de personas que han salido a manifestarse con los estudiantes de un instituto sin calefacción.

Bien podía el Gobierno de la Generalitat Valenciana haber salido hace dos días reuniéndose con los alumnos y sus padres y poniendo calefacción en ese instituto. Unas cuantas fotos y lo haces extensivo a los centros de la zona (más fotos) y, de camino, dices que le vas a quitar dinero a algún malvado de turno (al que le das dinero sin que tú lo sepas) y has convertido en un triunfo lo que parece un fracaso.

Pero hay muchos en el PP a los que se les ha ido la prudencia después de ver la película dedicada a Margaret Thatcher y llegar hasta el final. Perro deberían recordar que su espíritu chulesco es lo que mejor y con más celeridad moviliza a la izquierda, lo que les hace enormemente útiles a la hora de votar y que su base electoral puede verse tocada sensiblemente una vez presenten los Presupuestos Generales del Estado.

Read Full Post »

No tengo duda que Valcárcel (Murcia), Camps antes y Fabra ahora (Comunitat Valenciana) o Vivas (Ceuta) esperaban como agua de mayo la victoria electoral de Mariano Rajoy para poner rescatar a sus respectivas autonomías sin que pareciera un rescate.

De hecho casi no se habían preocupado por el lamentable estado de sus finanzas públicas esperando que su partido mimase a sus autonomías con mejores resultados electorales.

Pero el problema resultó ser que en mayo las cosas le fueron demasiado bien al Partido Popular y de repente asumió responsabilidades nuevas en territorios ignotos para los populares y estos también se pusieron a reclamar cariños a la calle Génova, para consolidar al PP donde tradicionalmente había sido poco menos que una fuerza testimonial.

Ahora la Comunitat Valenciana, la Región de Murcia y la Ciudad de Ceuta, que llevan décadas gobernadas por los populares, tienen que hacer tremendos ajustes, fruto del despilfarro, pese a que algunas, como Ceuta, han cerrado la ejecución de los ejercicios presupuestarios todos los años en superávit. Imagino que muchos de estos dirigentes autonómicos acogieron con resignación la histórica victoria de su partido en las elecciones municipales y autonómicas.

Read Full Post »

Ayer, como ya nos hicimos eco en GS, Álvarez Cascos disolvió al parlamento asturiano y convocó nuevas elecciones autonómicas. Dada la pluralidad y diversidad de límites y condiciones que hay a la hora de convocar elecciones anticipadas, tanto si se ha conseguido investir presidente como si no se ha conseguido.

El Estado regula esta materia en la Constitución y las Comunidades en sus respectivos Estatutos de Autonomía, con la excepción de Euskadi que lo hace en su ley de gobierno y Galicia que lo hace parcialmente también en su ley de gobierno.

En el que caso de que no haya elección posible de un presidente la norma general es la convocatoria de nuevas elecciones pasados dos meses desde la primera votación de investidura. Otros son más precisos en el plazo temporal, como Euskadi e Illes Balears que señalan el plazo de sesenta días desde la primera votación, Navarra amplía el plazo a tres meses pero desde la celebración de las elecciones y Castilla-La Mancha obliga a la investidura del candidato del partido con más escaños (no dice nada el Estatuto del empate a escaños).

Sobre la capacidad del presidente para disolver la cámara legislativa hay mucha más variedad: desde la no previsión estatutaria de disolución anticipada en Canarias hasta la disolución sin límites estatutarios de Catalunya, Illes Balears o Euskadi. Entre las Comunidades que tienen limitaciones es común la de disolver cuando se está tramitando una moción de censura y cuantitativamente las limitaciones se multiplican en Madrid, Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, La Rioja, Madrid, Murcia y Navarra.

Que yo conozca el único caso de nuevas elecciones por imposibilidad de elegir un presidente se dio en Madrid después de las elecciones de mayo de 2007, planteándose una dificilísima cuestión estatutaria. El adelanto electoral se ha dado más en las Comunidades que accedieron por la ‘vía rápida’ a la autonomía (uno en Andalucía, dos en Catalunya y dos en Euskadi) y creo que el adelanto astur es el primero en las Comunidades de la ‘vía lenta’.

 

Read Full Post »

Hace dos días, Pablo (aka Kanciller) publicaba una interesante entrada sobre las consecuencias electorales de que un partido se pareciese más a España que el resto de los partidos. Partiendo de que España es un país plural, formulaba la tesis de que un partido se parecerá a España cuando consigue resultados homogéneos en las circunscripciones. El resultado del estudio de la homogeneidad arroja que el partido con resultados más parecidos en todo el país es el PSOE, seguido del PP e IU.

La cuestión que nos podemos hacer a colación de estos resultados es si al PSOE le ha merecido la pena esta homogeneidad mayor sobre el PP. Para tener un discurso relevante en todo el país hay que adaptarlo y variarlo, de forma que puede entrar en contradicción lo que se diga en un sitio con lo que se mantenga en otro. ¿Merece la pena?

La falta de homogeneidad electoral del PP ha hecho que el PSOE pudiera ganar con la diferencia que le sacaba a los populares en Andalucía y en Catalunya. Estas dos comunidades han sido siempre el gran escollo de la derecha española, de forma que solamente ha sido capaz de gobernar cuando en las dos regiones más pobladas de España han conseguido un resultado más aproximado a su propia media, sacando la diferencia en sus feudos madrileño, castellano-leonés, valenciano o murciano. Un discurso unitario, hasta ahora, que ha sido castigado electoralmente por un tercio de los españoles.

Cada una de las dos estrategias tiene su problemática. Si quiere tener resultados decentes en todas las circunscripciones tengo que tener un discurso ágil y plural con el peligro de caer en contradicciones; si prescindo de las diferencias en cada lugar y formulo un discurso unitario debo tener la habilidad de que se base en algo asumible por la mayoría de los que quiero que me voten y ayudan cuestiones como ‘vascos terroristas’, ‘catalanes desagradables’ o ‘andaluces gandules’.

Read Full Post »

Raúl Sánchez hablaba en una magnífica entrada que lo que al PP le funcionaba en sus grandes y casi históricos feudos autonómicos no eran ni una ideología, ni un programa, ni una gestión, sino la construcción de una identidad, de un imaginario. Para ello hace falta una fuerza comunicativa consistente, que es donde disiento de Raúl.

Hablaba específicamente de cómo en Madrid la construcción del PSOE como enemigo de Madrid, que le niega todo el dinero necesario, y como proetarra han calado en la población de tal modo que haga lo que haga Aguirre en educación o sanidad será vista como un mal menor, pues la alternativa sería votar a los ‘come-niños’ sociatas.

Si repasamos otros lugares de fuerte vemos como en la Comunitat Valencia el tema de la denominación del idioma de la autonomía y su rechazo a lo catalán han sido elementos decisorios a la hora de tornar hacia sí el papel de partido natural de gobierno en las tres provincias valencianas. En Ceuta y Melilla el miedo a la invasión sonora o silenciosa define la identidad de los votantes que encuentra su lenitivo en el Partido Popular. En Navarra fue la tendencia distintiva de la identidad vasca compartida hasta hace poco con UPN lo que les dio una fuerza resistente. En Murcia el tema del agua y de que los socialistas querían matar de sed a los murcianos, por ridículo que parezca, ha definido electoralmente y de una forma tremenda a esta Comunidad Autónoma.

Esta construcción de un imaginario del principal oponente ha tenido como principales virtudes que éste no ha sabido zafarse, sino que ha intentado disculparse dentro del marco del PP (donde siempre ganará), cuando lo más sensato hubiera sido negar la mayor en el momento en el que se podía. El oponente malo en el imaginario es tan malo, que por muy desastroso que sea yo siempre seré mejor o menos mal.

La construcción no necesita de grandes argumentos: algunos hechos aislados, bien insertados en los sentimientos más enraizados de cada comunidad, y sobre todo óptimamente comunicados a través de frases machaconas y contundentes. Evidentemente el imaginario puede extenderse a más ámbitos pero siempre con las mismas ideas: los otros son el mal absoluto y están a favor de todo lo que nos perjudica.

La idea de ser la única fuerza capaz de gobernar lleva a la idea de naturalidad y, consiguientemente, a la normalidad. De esta forma hay una especie de acomodación mental entre el gobierno y un partido determinado y la correspondencia entre ambos se ve como algo normal, no realmente político o partidista, sino como parte del orden de las cosas.

[Esta entrada no es más que un esquema]

Read Full Post »

Francisco Camps ha propuesto una reforma electoral para la Comunitat Valenciana. La reforma sería pasar del sistema proporcional por provincia y con regla D’Hondt a un sistema mayoritario en el que habría un escaño en juego por cada circunscripción y se lo llevaría el que más votos reúna en esa circunscripción.

Si se dividiese la Comunitat en pequeñas circunscripciones, bien distribuidas y siendo tan mayoritario el voto a los populares estaría casi asegurada que el PP ganaría en la práctica totalidad de los distritos incluso sin necesidad de mantener el altísimo nivel de voto conseguido en las últimas autonómicas. Los socialistas tendrían verdaderos apuros para conseguir escaños quedando volatilizados IU y Compromís.

La estrategia estaría bien si se pudiese llevar a cabo, pero tiene tres barreras difíciles de superar. La primera es que la ley electoral requiere dos tercios para ser reformada y parece que ningún partido esté dispuesto a hacer un sistema electoral que lo haga desaparecer de las Cortes (teniendo un tercio de los votos) y de la política parlamentaria. Luego tendría que sortear otro escollo: la reforma del Estatuto de Autonomía que también consagra la proporcionalidad dentro de la provincia. Y luego, para rematarlo tendría que conseguir la reforma constitucional, bueno, realmente lo primero que tendría que conseguir es la reforma constitucional porque ‘proporcional’ se opone a ‘mayoritario’.

Si se estableciese el sistema mayoritario los resultados harían al PP un partido casi único en las tres provincias valencianas, pero tiene un pequeño peligro que parece que al señor Camps se le escapa. Con circunscripciones de unos 50.000 habitantes de media no es difícil que los ‘jefes’ locales de su partido decidan que no van a presentar al candidato que Camps quiere, sino al que ellos elijan porque si no ellos lo presentan como independientes y dada su influencia en esa circunscripción tan pequeña dejan seco al candidato oficial.

Camps, después de cargarse a todos los partidos de la oposición, podría ver como su propio partido le salta de las manos y se forman muchos partidos comarcalistas con la intención de conseguir el escaño correspondiente y tener una cuota de poder mayor que se le concedería dentro del PP (puro incentivo). La curiosa consecuencia, fantaseando, es que la oposición sin necesidad de subir votos podría hacer con la mayoría de los escaños si el PP se fragmenta en formaciones comarcalistas.

Read Full Post »

Read Full Post »

Older Posts »

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 3.375 seguidores