Las primeras mesas en terminar el recuento

No falla. Cuando hay elecciones y comienzan a publicarse los primeros resultados, hay que alguien que dice que son los resultados de los pueblos pequeños, de la España rural.

Si uno tiene la curiosidad de buscar dónde se encuentran esas primeras mesas las encontrarán en todas las localidades, independientemente de su tamaño. Es falso que las primeras mesas en terminar el recuento sean las de las pequeñas localidades, las primeras son las mesas fáciles.

¿Qué hace fácil a una mesa a la hora del recuento?

En primer lugar el número de votantes. La Oficina del Censo electoral intenta que todas las meses tengan un número parecido de personas en su censo, pero la dispersión de población o un pico que no da para constituir una nueva mesa puede producir un censo tremendo. Si además van a votar, entonces tienes muchas papeletas más que contar que otras meses.

Luego es importante que no haya complicaciones en el recuento. ¿Dónde están las complicaciones más habituales?

La primera es que no cuadran las cuentas de la mesa con la de los interventores/apoderados de los partidos. Todos tienen que tener los mismos resultados de votantes, votos a cada una de las candidaturas, votos en blanco y votos nulos.

Y en los votos nulos está otra de las grandes complicaciones, porque son los ciudadanos que componen la mesa los que tienen que decidir si un voto es o no es mulo. Puede comenzar una discusión de esas tremendas. Los votos nulos hay que guardarlos para ser enviados a la Junta Electoral en caso de impugnación de la declaración de nulidad.

Y llega finalmente el gran momento de rellenar los impresos, al menos cuando se hacen a mano. Los presidentes y vocales con tablas van rellenando todo, menos los resultados, al mediodía para ganar tiempo por la noche. Si hay una confusión o un error hay volver a escribir.

Estos factores son objetivos: luego llega el mundo de lo subjetivo. Hay vocales y presidentes que no tienen idea y tienen que consultarlo todo en los manuales; hay otros que pueden no se fían de nadie aunque tampoco tienen criterio; a otros simplemente les cuesta mucho. Luego vienen los interventores y apoderados de los partidos cuyas características personales pueden ayudar o no al tiempo empleado. Y finalmente el cansancio de todos.

Presidentes provinciales del Partido Popular

Sin escarbar mucho he encontrado imputaciones a los presidentes o ex presidentes provinciales del PP en Lugo, Ourense, Zamora, León, Alicante, Valencia, Castellón o Almería.

Es llamativo que tantas personas con el mismo cargo acumulen acusaciones de corrupción y que prácticamente solamente se les haya removido cuando el problema es insoslayable o incluso cuando después de tener las esposas en las muñecas. Da qué pensar.

Decía Schmitt que el verdadero detentador del poder se puede conocer en las situaciones extraordinarias. La única situación extraordinaria en la vida interna del Partido Popular de los últimos veinte años fue aquel Congreso Nacional en Valencia, después de la derrota de 2008, cuando hubo un fuerte movimiento contra a Mariano Rajoy, pero incapaz de articular un candidato con posibilidades en el Congreso, se conformó con plantarle 409 votos en blanco, algo rarísimo cuando solamente hay un candidato.

Para evitar que pudiera haber candidato alternativo, había que conseguir los avales de los compromisarios al Congreso Nacional del PP que impidieran la viabilidad de otra candidatura. Los que buscaron esos compromisarios, presentaron sus candidaturas en los diferentes niveles y consiguieron sus avales para cerrar el paso a un candidato alternativo fueron los presidentes provinciales del PP. Ellos son los que conocen cada unidad territorial, los que “nombran” a los presidentes y alcaldes y por tanto los que tienen el poder para decidir, en caso de necesidad, a quién apoya la provincia.

Los presidentes provinciales del PP, que cerraron filas detrás de Mariano Rajoy, se transformaron en inamovibles siempre que permanecieran en el ámbito provincial. Nada ni nadie podía moverles, porque una rebelión de presidentes provinciales podía provocar una crisis mayor en los populares que cualquier escándalo de corrupción.

Ciudadano Felipe de Borbón y Grecia

CiudadanoFelipe
Alberto Garzón ha tomado la costumbre de referirse al Rey como el ciudadano “Felipe de Borbón”. Garzón no habla con “Felipe de Borbón” por ser un simple ciudadano, sino por ser el Jefe del Estado. Si Alberto Garzón quiere poner de manifiesto que es republicano y por ello no quiere decir “Su Majestad el Rey” o “El Rey”, puede referirse a él como el Jefe del Estado.

Nombres de Ministerio

Desde que Pablo Manuel Iglesias habló del Ministerio de Plurinacionalidad no he parado de pensar que puede que veamos el nacimiento de novedosas denominaciones para los ministerios del nuevo gobierno. He encontrado una interesante página del CSIC con una relación histórica del siglo XIX y XX, así como sus titulares, lo cual se ha complementado con los nombres de las últimas tres legislaturas.

Así se han llamado nuestros ministerios:

Ministerios

Y el Kichi descubrió las operaciones de tesorería

Cuando se dice que un Ayuntamiento tiene un presupuesto de, digamos, cien millones de euros, hay quienes piensan que la corporación local tiene ese dinero a día 1 de enero y que va gastando a lo largo del año. Los ingresos de una Administración no se producen el primer día del ejercicio, entre otra cosa porque ese dinero hay que recaudarlo.

Un Ayuntamiento tiene una serie de ingresos, pero solamente algunos importantes. Estos ingresos no llegan homogéneamente cada mes, sino que se producen en periodos a veces poco previsibles. Esto hace que en ciertas ocasiones a lo largo del ejercicio, no haya dinero con el que hacer frente a las obligaciones cotidianas, mientras se espera que llegue el dinero transferido de otros administraciones o se ingrese a través de los tributos municipales.

Para cubrir esas necesidades se hacen las llamadas “operaciones de tesorería”. Son préstamos a corto plazo que dan al Ayuntamiento el dinero que necesita para los pagos más urgentes, normalmente las nóminas, y esperar a que llegue el dinero presupuestado.

Estos préstamos para las corporaciones locales los realizan los bancos. El Estado emite deuda a corto plazo que es comprada por los inversores para hacer sus propios operaciones de tesorería.

El Ayuntamiento de Cádiz, regido por el alcalde podemita El Kichi, ha culminado su primera operación de tesorería que salva sus problemas de liquidez. Si el Ayuntamiento de Cádiz no hubiera pagado en el pasado su deuda con los bancos, hubiera realizado la famora auditoría de la deuda y hubiera declarado una parte de ella “deuda ilegítima” y no la hubiera pagado ¿habrían podido firmar una operación de tesorería”?

Y lo que es predicable para la corporación gaditana, también lo es para España.

El Rey

Juan Carlos de Borbón y Borbón fue Rey de España desde 1975. Millones de españoles no habíamos conocido otro rey, ni otro jefe del Estado, que Juan Carlos I.

Para nosotros “el Rey” siempre era Juan Carlos. Tras la abdicación y el advenimiento al trono de su hijo, Felipe VI, estábamos un poco liados. Distinguíamos entre “el Rey” (Juan Carlos) y “el Rey nuevo”, aunque siempre se colaba la denominación de “Príncipe”. Casi nadie utilizaba la expresión “el Rey” sin especificar de qué monarca estaba hablando.

Felipe VI, gracias al paso del tiempo y al proceloso proceso de investidura de esta XI legislatura, ha comenzado a ser “el Rey”. Los medios y los ciudadanos ya hablan de él como “el Rey” sin necesidad de poner su nombre y adjetivar su título. Es un gran avance para él haber pasado de necesitar adjetivación para ser reconocido a ser el único “Rey”.

Investidura 2016 (XIX): Artículo 170 del Reglamento del Congreso

Artículo 170 del Reglamento del Congreso: En cumplimiento de las previsiones establecidas en el artículo 99 de la Constitución, y una vez recibida en el Congreso la propuesta de candidato a la Presidencia del Gobierno, el Presidente de la Cámara convocará el Pleno.

1) La competencia de convocar el pleno de investidura es competencia del Presidente del Congreso y no de otro órgano parlamentario. Un Presidente del Congreso hostil a Sánchez le hubiera convocado la investidura en cuestión de horas.

2) No sabemos si el Rey ha enviado la propuesta por escrito o ha sido una comunicación verbal al Presidente del Congreso para dar tiempo al candidato a iniciar las negociaciones. La expresión “intentar formar gobierno” invita a pensar en la segunda posibilidad, pero nunca se sabe.

3) No se establece una plazo entre la comunicación de la propuesta del Rey hasta la convocatoria. Lo único que se dice es que ha de ser posterior a la propuesta. Trillo difirió en 1996 la convocatoria para dar tiempo a cerrar los pactos de la primera investidura de Aznar.

4) La propuesta debe formularse por escrito, ya que el artículo 171.1 prevé que se lea al comienzo de la sesión de investidura.