Incentivos, democracia directa y la voluntad popular

Tres pueblos fueron llamados a las urnas por sus alcaldes para decidir el destino de parte del gasto del presupuesto municipal: o las fiestas taurinas de cada localidad o crear unos puestos temporales de trabajo para paliar a los parados de esos municipios. En dos municipios los toros han ganado y en el otro parece que se llegó a un acuerdo cordial.

Lo primero que hay que señalar es que estas tres consultas son tres pruebas incuestionables más de que los toros son un entretenimiento privado financiado con las arcas públicas, de modo que sin dinero público no habría toros.

El resultado ha causado consternación en mi ‘time line’ de Twitter. Muchos no se explicaban tamaña falta de solidaridad y tiraban de valores y de crisis de valores para intentar comprender como el pueblo, directamente, había decidido dedicar el dinero a la fiesta y no a paliar determinadas situaciones personales y familiares.

Todos hemos leído alguna vez algo sobre la teoría elección racional. Suele indicarse que esta teoría es más precisa es en el ámbito local y estos resultados parecen que son un respaldo empírico.

Supongamos que el paro era del 25% uniforme en los municipios, lo cual nos lleva a observar una importante obviedad: el 75% sí tiene empleo. A ese 75% con empleo la renuncia a las fiestas no supone ningún beneficio. Y lo que es más, no hay alternativa ‘privada’, ya que si el Ayuntamiento no paga las fiestas no las hay.

El hecho de que la propuesta denominada ‘trabajo’ fuera por una cuantía exigua para las necesidades de todos los parados, no se supiera realmente como se iba a emplear ni a qué personas concretas iba a beneficiar ha hecho el resto.

Es más, y poniéndome un tanto formalista, la propuesta de crear puestos artificiales de empleo municipal además de ilegal podría ser inconstitucional, en cuanto ignoraría el mérito y la capacidad para considerar el desempleo como el principal requisito. Además de esconder un subsidio como salario.

La participación ha sido algo más que muy baja. Una experiencia de democracia directa en una localidad de poca población ha fracasado en la participación y, para algunos, hasta en el resultado. Esto debería hacer que pensar a los muchos que piensan que el reforzamiento de la democracia directa mejoraría nuestro sistema político.

Es fácil culpar a los representantes y no a los ciudadanos de determinadas decisiones. Es fácil y nos exime de pensar sobre la bondad o maldad de nuestros vecinos, pero la realidad es que estos alcaldes han convocado las consultas porque no han tenido valor de dejar sin fiestas taurinas a sus municipios contra la voluntad de los ciudadanos. Los ciudadanos son quienes eligen no sólo determinados políticos, sino determina política y la apoyan pese a conocer lo que son, lo que pretenden, y lo hacen porque tienen incentivos o porque creen que van a tenerlo. ¿Cómo podríamos explicar la permanencia del GIL en Marbella?

6 comentarios en “Incentivos, democracia directa y la voluntad popular

  1. “El hecho de que la propuesta denominada ‘trabajo’ fuera por una cuantía exigua para las necesidades de todos los parados, no se supiera realmente como se iba a emplear ni a qué personas concretas iba a beneficiar ha hecho el resto.”

    Ayer, en el telediario del mediodía de La Sexta o de Cuatro (es decir, antes de conocerse el resultado), había un parado de uno de los pueblos diciendo que iba a votar a favor de los toros porque se sabía perfectamente qué personas concretas de la opción “trabajo”, es decir, los mismos de siempre (gente puesta a dedo).

    Es decir, es una elección perfectamente racional; se trata de un caso de libro de teoría de juegos en el que el jugador, ante un reparto que percibe como injusto, decide romper la baraja:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Juego_del_ultim%C3%A1tum

  2. Voy a añadir el comentario que hizo un “presunto” vecino a la noticia, a ver que os parece… ¿Sabemos algo en concreto sobre el Plan de Empleo que proponía el ayuntamiento?:

    “Felicito a El Mundo porque es el único medio que no ha copiado y pegado los mismos errores y mentiras que otros medios están publicando. Como vecino tengo que decir que la inmensa mayoría del pueblo echa en falta una tercera opción: ni fiestas ni mentiras. La gente renunciaría de buena gana a las vaquillas y al resto de festejos si ello redundara en la creación de empleo, el problema es que lo del empleo es falso, no queremos que ese poquito dinero vaya a parar a las manos de los de siempre con la excusa barata de crear empleo. Nos conformaríamos con que el Ayuntamiento dejara de destruirlo, bastaría con pagar parte de la deuda municipal (que asciende a más de 200.000 €) a las pequeñas empresas de la zona, que son las que verdaderamente crean empleo. Para los que nunca se enteran de nada: si salen toros no es por los toros sino para que el alcalde no mangonee ese dinero para sus enchufados de siempre.”

  3. No hay excusas. Esto es Españistán, o como decía Machado “La España de charanga y pendereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María…” o aquello de que “entre diez españoles una cabeza piensa y nueve embisten”. Lo llevamos a sangre y fuego.

    No tenemos solución, lo llevamos en los genes, definitívamente está en nuestro ADN. Una prueba más de cuándo pones en manos a los españoles la democracia; pones en sus manos aliviar, aunque sea temporal el enorme desempleo que tenermos, y se tiene el resultado que ha tenido. Pasaría aún más si en vez de corridas de toros fuera partidos de futbol. Preocupante y patético de una sociedad inmadura que está dispuesta a no tener pan, pero que haría la revolución si no le garantizaran su dosis DIARIA de circo.

    Es para echar a correr, salir de esta mierda de país y no volver en la puta vida. Luego hablamos y ponemos a parir a los políticos…pero anda que el publiquito…. Como diría una viñeta de el roto donde un ciudadano mira al cielo preguntando e implorando “Diós, por qué gobiernan los peores”, a lo que Dios contesta: “Porque tú les votas, imbécil ¡¡”

    1. Bueno, en Paterna y según la noticia que enlazas el tema era toros sí o toros no, y no toros o contratitos. Una minoría bien organizada puede ganar estas consulta (las pro taurinas o anti taurinas) sobre todo si en la localidad no hay muchos taurinos y los antitaurinos sí que les va su ideal en ello.

      Creo que no son casos comparables. La decisión realmente eran fiestas o contratitos, no tanto los toros que son el accidental ingrediente de esas fiestas.

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