Los criterios cambiantes

Javier Arenas reclama la Presidencia del Parlamento de Andalucía para uno de los diputados del PP. Lo hace basándose en que su formación es la más votada y que, dado que no van a gobernar la Junta, al menos que le dejen con el premio de consolación que sería la Presidencia de la cámara autonómica, cargo importante desde el que entorpecer todo lo que se pueda al nuevo gobierno andaluz.

Lo malo que tiene Javier Arenas es que, además de haber perdido las elecciones cuatro veces, tiene un historial político en Andalucía que desmiente hasta el más pequeño de sus argumentos. En 1994 el partido más votado fue el PSOE, pero sin obtener la mayoría absoluta, de modo que la Presidencia del Parlamento, gracias a un acuerdo entre el PP e IU, fue a parar al líder del tercer partido con más votos, Diego Valderas, el mismo comunista malo que ahora va a apoyar a Griñán en la investidura.

Si en 1994 a Arenas no le valió que el más votado, ni siquiera el segundo, se hiciese con la Presidencia del Parlamento, ¿por qué habría de valer ahora?

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