¿Por qué el PP quiere terminar con el FAC?

La primera escisión significativa del PP, desde que los del PDP y los del Partido Liberal abandonasen la Coalición Popular de los primeros ochenta, ha sido la protagonizada por Francisco Álvarez-Cascos en Asturias, donde lleva muchos años luchando infructuosamente por fundar una baronía popular en el Principado.

Esta escisión no solamente le ha arrebatado al PP uno nueva victoria por estruendosa mayoría absoluta, para colarse Álvarez-Cascos y conseguir la Presidencia, sino que en las Elecciones Generales les costó dos escaños en Asturias, el que le quitó el FAC y el que le hubiera quitado el PP al PSOE con todos los votos de derecha.

Tengo la impresión de que hay dos grupo de motivos por los que desde el PP no han querido hacer volver a Álvarez-Cascos al redil, aún reconociéndole plena soberanía en la comunidad asturiana.

El primer grupo de motivos son los personales y los relaciones con la política interna del PP. Álvarez-Cascos lleva más de una década haciendo sangre entre sus correligionarios asturianos, de forma que el número de los resentidos ha crecido tanto que ha posibilitado la anulación de su enorme ascendiente sobre las estructuras nacional del PP.

A esto, también hay que indicarlo, se une que Álvarez-Cascos representa el Aznarismo que Rajoy siempre ha sentido como su amenaza más cercana. Concederle una baronía territorial dentro del PP a Álvarez-Cascos es tanto como darle un territorio franco a todos los amigos de Aznar, naturales adversarios de Rajoy y sus coyunturales apoyos internos.

El segundo grupo de motivos tiene más que ver con la estrategia política externa. El triunfo del FAC, con una tendencia expansiva más allá del Principado de Asturias, pese a que sus 6.624 votos en Madrid el 20-N (la otra circunscripción por la que se presentó) supieron a poco en Oviedo, supondría la consolidación de una fuerza de derecha que solamente competiría con el Partido Popular por los votos.

Ése siempre ha sido el gran temor de los estrategas del Partido Popular: otro partido situado más a la derecha. Este partido perjudicaría al PP que para conservar la base conservadora tendría que renunciar a buena parte del centro o para conservar el centro tendría que renunciar a parte sustancial del voto conservador.

Desde luego, a día de hoy, FAC no es esa alternativa de derecha al PP, pero nadie dice que dejado libremente y habiendo apoyado sus Presupuestos, consolidando su gobierno autonómico, no se hubiera dado mayor protagonismo nacional a esta formación, convirtiéndose en el peor sueño para el futuro electoral del PP. La fragmentación del electorado puede provocar que una conjunto de elecciones claras para el PP se transformen en dudosas, que se pierdan escaños en los restos que antes no se perdían y que tengan que realizar coaliciones políticamente costosas para poder gobernar lo que ahora hacen en solitario. Vamos, lo que al PSOE le sucede con IU en muchas ocasiones.

La estrategia electoral que el FAC ha adoptado equiparando al PP al PSOE es una copia tradicional de la teoría de las dos orillas que en IU campa desde hace décadas. La web del partido es una magnífica muestra de que su estrategia es decirle al votante de derecha que votar al PP es lo mismo que votar al PSOE (el diablo natural), tomando del entorno de IU incluso la denominación PPSOE para ilustrar la teoría de las dos orillas.

2 comentarios en “¿Por qué el PP quiere terminar con el FAC?

  1. Después de ver un nacional-católico español envolverse la bandera de Asturias y presentarse como el nuevo caudillo Don Pelayo que salvará a la patria asturiana; después de 8 meses de gobierno autoritario, -o más bien de desgobierno- donde se ha limitado a hacer una contrareforma y deshacer todo lo que habian hecho -haya sido bueno o malo- sus predecesores, y seguir con los enfrentamientos personales y creandose nuevas enemistades y resentidos; ahora el caudillo y sus seguidores, salen en la prensa regional -un día sí y otro también- presentandose como víctimas de una conspiración PPSOE, con un discurso similar a los indignados del 15M. Realmente patético.

  2. UIises, no me queda muy claro qué quieres decir. ¿Fueron 8 meses de desgobierno o fueron 8 meses de contrareforma? Lo primero implica que el Gobierno ha estado paralizado, lo segundo implica todo lo contrario.

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