Abandonando el ‘Juancarlismo’

El Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón y Grecia, es el protagonista de un vídeo que está teniendo bastantes visualizaciones en Internet. Es una noticia del Canal 4 de Navarra en la que se ve a una joven preguntándole al Príncipe sobre cuando podrá haber en España un referéndum para decidir la permanencia de la Monarquía o el establecimiento de la República.

El Príncipe, según el corte de la escasamente sospechosa televisión navarra, pareció mantener el tipo unos minutos y, a los pocos segundos, estaba metido en un debate poco sostenible sobre el sistema de reforma constitucional (hecho para casi no poder ejercitarse) o sobre si los españoles de 1978 habían podido pronunciarse a favor o en contra de la Monarquía.

Los dirigentes de UPN que rodeaban al Príncipe lo jaleaban e increpaban a la joven. El Príncipe, por instantes más incómodo y descompuesto, terminó echándole en cara a la joven que había tenido su momento de gloria gracias a él y que podía darse por satisfecha.

No tengo muy buena opinión respecto del Príncipe, pero con ese reproche ha demostrado que tantos recursos dejados en su formación y tantos años adquiriendo experiencia como futuro monarca han servido para casi nada, ya que no ha desarrollado la habilidad mínima para saber capear un temporalillo y terminar con donosura un encuentro así. Tantos especialistas y asesores no han sido capaces de hacerle entender que hay que ser más amable con los que te cuestionan pública e individualmente (que hay que tener arrojo) y ser humilde, porque en esa humilde por forzada que sea está la grandeza, o lo que es lo mismo, el concepto tan de su padre de la ‘campechanía’.

Pero el Príncipe además daba la impresión de encontrarse encantado del apoyo verbal de los dirigentes derechistas. Debería tener un tanto de memoria y recordar esos tiempos en los que políticos de derechas se deleitaban todas las mañanas con un locutor que hablaba de su padre y osos para ser cazados, alcohol y esas cosas. La misma derecha que se reían y se chuflaba de su padre y de la Monarquía era la que se jaleaba.

Y sí, esta chica ha tenido su minuto de gloria gracias al Príncipe, pero el Príncipe debe caer en la cuenta de que él tiene muchos minutos, horas, días, semanas, meses y años de gloria gracias a los españoles, que entre otras cosas financiamos la Jefatura del Estado y a la Familia Real.

Denota mal estilo que el heredero de la Jefatura del Estado se sienta incómodo en un debate político sobre la institución que él mismo va a encabezar y que no tenga argumentos mejores que tres tópicos. Pero lo peor es que eche en cara, el sucesor del Rey, que alguien le hable de cuestiones constitucionales, que al fin y al cabo él ejerce una función constitucional.

Hemos caído tan bajo que lo reprensible es hablar de ‘asuntos importantes’ con el Príncipe de Asturias y lo deseable es decirle ‘guapa, guapa’ a su esposa y ‘precioso, precioso’ a él. Ése es el tono discursivo que los herederos al trono quieren y están dando una muestra de su valía. Debería aprender el Príncipe, y aprenderlo de su padre, que tiene que seducir y convencer a personas como esta chica que representan a una masa grande (no sé si mayoritaria o no) de españoles que también son, somos, republicanos y que su padre temporalmente ha transformado en ‘juancarlistas’.

7 comentarios en “Abandonando el ‘Juancarlismo’

  1. No había contado yo con la comparación con Juan Carlos. Es verdad que él habría salido de la situación de otra forma, incluso quedando simpático. Parece que esa capacidad suya de caer bien no la ha heredado el hijo de forma natural.

    Saludos.

  2. Pues sí. Lo de la chica tampoco lo entiendo mucho, pero desde luego se nota que los Borbones si no tienen un guión delante no saben lo que hacer y claro, se lían.

    Alfonso XII la habría invitado a cañas… o se la habría ligado.

  3. Deberías analizar algún día la relación entre monarquía y democracia, porque a priori parece un buen argumento que podría usar el príncipe en futuros encontronazos:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Democracy_Index#2010_rankings

    Según el índice de The Economist 12 de las 26 “Full democracies” son monarquías parlamentarias. Y del “top 10” lo son 7. Ese ranking muestra además el fracaso del presidencialismo, que más parece que sólo funciona en EEUU (y Uruguay y Corea del Sur).

    Vaya, no sé si será absurdo; pero yo apuesto porque una monarquía garantiza estabilidad, continuidad (y por tanto, seguridad jurídica) y añade una separación más de poderes, puesto que la máxima representación del país no recaerá en el presidente de turno. Parece que se presta a contrarrestrar los egos del político populista que toque.

    Vamos, que yo no tengo problema con Felipe, siempre que no vuelva a abrir la boca, si a cambio tenemos un sistema democrático más sólido. Sólo hay que leerse las críticas de The Economist a Francia que han motivado su bajada de categoría, incluyen:

    “The autocratic and domineering style of the current president, Nicolas Sarkozy, threatens to undermine democratic traditions”

    Prefiero a Felipe.

  4. PUNTO Nº1: Un estudio realizado por un periódico inglés neocon, con unos intereses económicos detrás, no me parece lo más apropiado para determinar lo que es y lo que no es democrático (o lo que genéricamente se denomina con ese nombre) Más aún cuando los únicos datos que se conocen de los realizadores de dichos estudios es que son “expertos” de los cuales no se brinda mayores precisiones.

    PUNTO Nº2: Monarquia y democracia son incompatibles. Aunque dichas monarquías parlamentarias tengan un régimen de libertades, argumento de quienes pretenden falsificar el debate sobre democracia, por mucha amplitud que tuvieran en su respectiva constitucion, una democracia no es definida sólo por las garantias individuales que reconozca, ni porque exista una constitucion reguladora o un régimen parlamentario. Una Constitución no hace de por sí una democracia, ni un agrupamiento de diputados o una separación de poderes tampoco.

    La cuestión central de la democracia se dirime en el principio de la soberanía: éste es el histórico dilema a resolver entre la soberania popular y la soberanía del jefe del Estado.

    Países con monarquías parlamentarias como Noruega, Dinamarca o Suecia, que sean estables o que tengan un positivo desarrollo social y politico, únicamente demuestra que funcionan o así lo han hecho por tiempo, pero en nada pueden demostrar que el principio monárquico de gobierno prevalezca o exprese una mayor o mejor calidad democratica, cuando la coarta desde su raíz. Y en el caso de que en tales monarquías la figura real sea tan solo simbólica, deberia de quedar claro que es una estupidez mantener entonces tal superflua e inútil institucion.

    La soberanía dimana del pueblo, y solo de él; si no es así estaremos ante un regímen que no es democratico, por muchas o pocas libertades individuales que se reconozcan.

    Pero aún hay más: toda monarquía manifiestamente viola la Declaracion Universal de los Derechos Humanos, que establece que ‘todos los hombres somos libres e iguales sin distinción de raza o condicion’, ¿cómo es posible que ciertas familias de este planeta gocen hasta la fecha de impunidad ante la ley, privilegios económicos y además se les ensalce y enaltezca por parte de algun@s, aunque sus miembros no hayan nunca demostrado mérito alguno o se sublime hasta el hastío la más mínima nimiedad de sus actos?.

    Hablar de democracia supone siempre actualizar el debate por el republicanismo, ya que en la revolución estadounidense de finales del siglo XVIII (y, especialmente, en uno de sus instigadores como bien señala la joven pamplonesa: Thomas Jefferson) se encuentra el fin del absolutismo monárquico y el origen de los sistemas “democráticos” contemporáneos y la búsqueda de la verdadera libertad y soberanía popular (ideales republicanos).

  5. Si no te gusta el índice de The Economist, pues hablemos del índice de desarrollo humano. 7 de los 10 primeros son monarquías parlamentarias (Liechtenstein es un principado):

    http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_countries_by_Human_Development_Index#Very_high_human_development_.28developed_countries.29

    Y de los 20 primeros, 11 son monarquías.

    No sé si se puede decir que tener una monarquía afecta positivamente al desarrollo de un país, lo que sí que se puede descartar es eso de que “Monarquia y democracia son incompatibles”. Vaya, a la vista de los resultados está que de eso nada.

    Así que tú móntate las discusiones bizantinas que quieras sobre el principio de soberanía. A mí me preocupan las cosas tangibles como las que mide el índice de desarrollo humano o el índice de democracia de The Economist (que tiene claramente explicada su metodología) y la realidad es la que es y tener una monarquía no es ni un obstáculo ni nada negativo. De hecho yo especulo con que puede llegar a ser positivo.

  6. … Debería aprender el Príncipe, y aprenderlo de su padre, que tiene que seducir y convencer a personas como esta chica que representan a una masa grande (no sé si mayoritaria o no) de españoles que también son, somos, republicanos y que su padre temporalmente ha transformado en ‘juancarlistas’.

    Me puedes dar los datos para hacerme una idea de cual es su tamaño, si no es mucho pedir. Porque mi escaso conocimiento de las intenciones de los partidos más votados, los cuales acaparan la mayoria de la población de este país, creo que no han hecho propuesta alguna sobre el debate de la republica o monarquía. Aunque sabemos que uno de ellos nunca saldra dicha propuesta, del otro quien sabe…

    Pues si tienes razón, la forma de dar por zanjada la conversación no es todo lo correcta que se podría esperar de su “cargo”. Pero , para mi, era una conversación de besugos, porque la chica se empeñaba que él hiciese lo que ella quisiera, y por si fuera poco ella era la que se llamaba a si misma subdita (que es una persona que debe obediencia a otra).

    El principe dice que confia en el sistema, a lo que ella replica que “ella también” pero luego niega que el sistema permita llegar a conseguir su proposito. Yo ha eso lo llamo hipocresia o argumentación errónea, en los dos casos se tiene una conversación sin sentido.

    En cuanto a la figura del monarca, más que simplemene simbólica la veo como un diplomático más, ¿cuál seria la función del presidente de la republica? Y en cuanto al elevado “sueldo” que reciben en la casa real, pues yo también estoy de acuerdo en que se rebaje a un sueldo justo (como el del resto de la diplomacia) y no tan desorbitado como el que tienen.

  7. No creo que el que esos países se encuentren en los primeros puestos del Índice de Desarrollo Humano se deba a que son monarquías parlamentarias, más bien yo achaco a que dichos países (y otros en los primeros puestos de dicho índice), pertenecientes en su mayoría a Europa, América del Norte y al entorno de Japón, se encuentren en esa situación a razones históricas y al desarrollo de la acumulación de riqueza propiciada por el liberalismo y el neoliberalismo.

    Yo pienso que el desarrollo de una democracia PLENA (y no una pseudodemocracia, más bien plutocracia) con verdaderos sistemas de participación ciudadana sí es incompatible con cualquier tipo de monarquía, simple y llanamente porque el principal símbolo democrático y expresíón de la voluntad popular de una nación como es el Jefe del Estado, no puede ser el resultado de privilegios de sangre y hereditarios (o por gracia de un dictador, como en el caso de España).

    Y seguramente que sin este tipo de “discusiones bizantinas” como tú lo llamas no se habría llegado a materializar la Declaración de Independencia de los EEUU en 1776, ni seguidamente y bajo influencia de este hecho, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano tras la Revolución francesa, ni la Declaración Universal de los Derechos Humanos… así que mira lo inútil que resulta hablar del tema. Eso debe ser precisamente, y como acaba de demostrar Felipe (“eso no lleva a ningún sitio”), es lo que quieren tanto el Rey y su club como esa camarilla de borregos lameculos que salen alabándolos a su alrededor. Por mí les pueden ir dando, que como afirmaba un genial sketch de Monty Python en ‘Los caballeros de la mesa cuadrada…’, “yo no les voté”.

    Yo las cosas tangibles que veo día a día es a gente cobrando sueldos de miseria (el que tenga la suerte de trabajar), cuyas opiniones son continuamente alteradas por los mass media, y con la única opción de echar una papeleta en una urna cada 4 años, siendo aplastada cualquier tipo de opción que no sea estar con los gigantes. Y al frente de todo esto se supone que se encuentra tanto el presidente del gobierno como la máxima autoridad del país (monarquía) que en lugar de hacer algo se codea con la jet set, sin posibilidad de ser apartado del cargo por ello.
    Y luego nos extrañaremos de que algunos grupos u organizaciones “radicales” no sean tan pacíficos como los acampados del 15-M, con este panorama…..
    En su día tanto a Thomas Jefferson, a Jomo Kenyatta, al arzobispo Makarios III, Nelson Mandela, etc. también los llamaros radicales. Hoy en día son considerados grandes figuras que dedicaron su vida en favor de la libertad y la democracia.
    Tú sigue pensando que “la realidad es la que es”, que nos va a ir bien.

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