El hecho de que cuanto más importantes son los tribunales, más colegiados son, no es casualidad, sino algo buscado a propósito. Los tribunales superiores resuelven los asuntos más complicados, los que admiten más perspectivas diferentes.
En el mundo jurídico la diversidad de perspectivas formalmente correctas es un hecho y por ello se busca que los tribunales más importantes sean colegiados para que haya una pluralidad de perspectivas, interpretaciones y aproximaciones.
Aunque algún unineuronal piense lo contrario, la diversidad de pareceres entre magistrados en una decisión difícil es, por lo general, garantía de que el asunto ha sido enjuiciado desde diferentes puntos de vista. Es una garantía de que jurisprudencia y las decisiones judiciales no están sometidas a un solo criterio hermenéutico.
Las cuestiones técnicas no siempre tienen una respuesta unánime. Incluso entre ingenieros, médicos o arquitectos hay divergencias sobre la forma de solucionar determinados problemas, especialmente cuando son graves, muy complejos y nuevos.
No es peor el tribunal que tiene diferencias entre sí, no es menos independiente el tribunal que discute y ve las cosas de forma diferente, llegando a conclusiones no coincidentes. La ley da la posibilidad de formular votos particulares y los magistrados que disienten suelen exponer los motivos jurídicos de su disenso.
Por costoso que a algunos les cueste, es posible que haya dos decisiones diferentes en Derecho que puedan ser admisibles dependiendo de la perspectiva. Es mejor ser juzgado o que nuestros intereses sean juzgados por varios magistrados y con mentalidad diferente que por una serie de clones entre los cuales nunca hay disensos.






