Cuando se estableció el actual sistema electoral se tomaron las provincias como circunscripciones electorales. La verdad es que las provincias no es algo que me gusten especialmente, pero tenían la ventaja de ser una división territorial que aunaba varias ventajas: la provincia es algo conocido por todos e interiorizado por los ciudadanos (todo el mundo sabe cuál es su provincia) y, sobre todo, estas divisiones eran anteriores a la norma electoral, por lo que se evitaban algunos problemas que más adelante expondremos.
Si en España optásemos por establecer un sistema electoral mayoritario (un diputado por cada circunscripción) tendría que resolver en primer lugar un problema muy interesante: dividir todo el territorio español en algunos centenares de circunscripciones.
La Comunidad de Madrid, por ejemplo y siguiendo el número de diputados y la población vigentes en 2008, tendría que dividirse en 35 distritos diferentes y los criterios para hacerlo serían difícilmente objetivables. Las circunscripciones electorales estarían en manos de quien convocase las elecciones o de quien tuviese la mayoría en cada momento pudiendo alterarlas según sus intereses electorales.
Veamos un ejemplo para ilustrar esto.
Supongamos que tenemos una provincia hipotética a la que le corresponden diez diputados y que por tanto tenemos que dividirla en diez circunscripciones. Esta provincia se divide en cien zonas en las que los resultados históricos son uniformes, sea para un partido o para otro y ambas son también uniformes en su población. Es una suposición.
Tenemos dos partidos, el azul y el amarillo, que han conseguido en esa provincia la misma cantidad votos. Esto, en un sistema proporcional, daría cinco diputados para cada partido.
Ahora pasemos a dividir en diez circunscripciones esta provincia. Como soy un ‘tramposillo’ electoral me las voy a ingeniar para que mi partido, el azul, gane el mayor número de diputados posibles a pesar de haber empatado en votos. De esta forma voy agrupando cada una de las diez zonas en diez circunscripciones con la finalidad de tener ocho diputados, frente a dos del partido amarillo. Y hago algo así: ocho victorias de 6-4 a cambio de conceder dos grandes palizas (circunscripciones 9 y 10).










Una pregunta tecnica, que programa has usado para la simulación?
Ninguno, a mano y a ojo. Para hacer los dibujitos Excell y pasando las hojas a Paint (cutre, cutre)
Una pregunta para los expertos: En el caso de España, ¿no sería trivial mejorar el actual sistema con una circunscripción única al Congreso?. Así se evitarían las aberraciones actuales y así el Senado podría ejercer su labor de cámara de representación territorial en lugar de su encomiable labor geriátrica actual.
Ya sé, ya sé que los partidos beneficiados por el gerrymandering provincial (particularmente PNV, PP, PSOE) jamás tolerarán cambio alguno, que para eso se reparten el poder aprovechando las chapucillas de la democracia. Y básicamente a la mayor parte del electorado como que se la suda todo esto, creo yo.
1) Los resultados en una circunscripción única, a la israelí, serían sorprendentes. Aquí tienes una simulación.
2) Las circunscripciones provinciales no son ‘gerrymandering’ por las razones que se exponen en la entrada y que no han sido puestas en cuestión.
3) Le suda algo, pero el problema es que el sistema tiene que ser lo suficientemente sencillo.