Por las recomendaciones de Google Reader he conocido un estudio del Pew Research Center en el que se afirma que las personas que se definen ateas o agnósticas son más conocedoras de cuestiones religiosas y de los contenidos de varias religiones que los que se definen creyentes.
No me ha extrañado nada, porque en sociedades como la norteamericana o la española, de religiosidad ambiental cuanto menos, lo que se da por defecto es la pertenencia a una religión, sin necesidad de reflexionar la creencia y ni siquiera conocer los rudimentos de lo que se cree. Lo natural, realmente lo social, es ser creyente religioso y no hay que explicarle a nadie, ni a uno mismo, porqué se es creyente.
En cambio cuando una persona es atea o agnóstica y se manifiesta como tal suele ser después de un proceso reflexivo, porque salvo excepciones en sociedades como las referidas las personas no se socializan en un marco agnóstico o ateo. El ateísmo o el agnosticismo son opciones personales tras una cierta recapacitación y conocimiento sobre la religión. Es lógica que la consecuencia de todo ello sea que un ateo o un agnóstico tengan un mejor conocimiento de lo religioso que los creyentes.







No tengo ni la más mínima duda de lo que dices. Lo tengo comprobado, además. Hace un año unos “defensores de la fe” me atacaron porque puse una cita bíblica en el blog y me decían que si me creía un “amigo o compadre” del evangelista de la cita por no ponerle el “San” delante. Pero lo divertido era que no sabían cómo se escribe la referencia de la cita bíblica, esos números (libro, capítulo y versículo) que a ellos les parecieron el marcador de un “partido de balonmano” o algo así. Como “buenos católicos” no conocían su libro sagrado. Seguro que yo lo he leído más veces que ellos….si ellos lo han leído alguna vez, claro.
Es lógico. Una persona atea piensa mucho en Dios :)
Es completamente cierto.
En realidad los ateos sabemos en lo que no creemos. Un gran porcentaje de los autodenominados católicos no sabe en lo que cree.