En los procesos internos de los partidos hay personas que toman un claro partido por alguna de las opciones, otros que se dejan querer y otros que guardan un silencio que solamente rompen en el secreto de su voto, si es que van a votar. Desde luego no todos los silencios tienen el mismo valor y por ello me gustaría exponer algunos de estos tipos de silencio:
1) Silencio absoluto. Es el militante que realmente no tiene una opinión formada de a quién votar en un proceso interno y hasta le molesta este tipo de procesos. No hemos de olvidar que, en todos los partidos, hay personas que pertenecen a la organización pero sin demasiada o ninguna implicación.
2) Esperando a ver cómo va la cosa. Este es un tipo de persona que intenta estar siempre con el ganador. Poco le importa su sintonía con el ganador, pero sí que éste le cuente como uno de los suyos. Para ello hay que incorporarse al ganador justo antes de que sea proclamado ganador pero cuando se cuentan con la suficiente certeza.
3) Que nada le toque. Éste es el que no quiere problemas. Puede que se sienta bien o tenga alguna cosita que defender y no quiere meter la pata y tampoco se considera lo suficientemente sagaz como apuntarse al ganador antes de que lo sea.
4) Que todo pase rápido. Son los que consideran que un proceso interno como son unas elecciones primarias como una herida que se está abriendo en el seno de la organización y que solamente se cerrará cuando pasen las primarias. Son los que no se involucran en el proceso porque no creen en el proceso o han perdido la confianza en el proceso.






