Esta mañana Javier Maján ha dicho en Twitter algo que llevaba pensando desde anoche: que hoy es el día de año nuevo. El 1 de enero cambiamos la fecha del año, pero no hay diferencias más allá de lo que es un cambio de calendario.
El 1 de septiembre vienen después de un periodo de vacaciones o de unas alteraciones de ritmo y normalmente traen numerosas novedades. Lo nuevo comienza el 1 de septiembre por más que el 1 de enero cambiemos la fecha del calendario. En el fondo no estamos diciendo otra cosa que el verdadero año es el que se corresponde con el calendario escolar.
Si el fin de año fuera el 31 de agosto y el 1 de septiembre fuera el día de año nuevo, el año realmente empezaría el día 2, porque el 1 estaríamos todos de resaca y sin poder ver el concurso de saltos de trampolín.







Cuando uno es estudiante desde luego que el año empezaba con el nuevo curso escolar, y las vacaciones de mediados de año eran las dos semanitas largas de Navidad. Los que seguís con el calendario escolar por trabajo es lógico que continuéis con esa impresión, pero a todos los demás ya nos da igual: todo el tiempo no es sino un continuo de trabajo que conduce a la jubilación o la muerte.
Para mi mujer el uno de septiembre es siempre año nuevo, porque cuenta los años como cursos escolares, también. Así muchas veces me dice “el año pasado hicimos….” refiriéndose, por ejemplo a marzo y hablando en octubre. Lo que ocurre es que no siempre las “nocheviejas” son divertidas y el “añonuevo” no empieza con resaca, sino con discusiones en el claustro de profesores. La resaca llega después de la “batalla” docente.
Cabe la posición del saco de patatas
Yo sin embargo empezaba el curso en octubre y no el uno ni el dos.
¡Aquellos veranos de tres meses!
Esto en el Hemisfero Sur no pasa, porque coinciden año natural y año laboral-escolar.