El diputado regional del PP, Juan Soler, insultó a los andaluces intentando atacar a la precandidata socialista Trinidad Jiménez. Me trajo a la memoria los hermosos calificativos que un colaborador de Intereconomía le dedicó a la consejera de Sanidad de Catalunya. Ambos pidieron perdón.
Personalmente esas arrepentimientos y ese pedir perdón no tiene ningún valor, porque simplemente se les ve como el pequeño precio a pagar para decir conscientemente barbaridades bien pensadas (las del segundo son mayores que las del primero)
La obligación de pensar las cosas antes de decirlas, la obligación de valorarlas moralmente y la de saber lo que se está diciendo no se eximen por una pérdida de perdón. Las peticiones de perdón no tienen valor cuando obedecen a acciones que se han convertido en la forma de ser de quien las ejecutan.







Pedir perdon, es admitir que se han cometido errores, es admitir que no siempre tenemos la razon, desde luego es una mancha en el historial…
Lo que es mas patetico.. es que haya muchos politicos que no hayan pedido perdon, por sus errores y sus gestos…y sus malas maneras..
Coge una hoja en blanco y un lápiz y pintarrajea la hoja fuertemente.A continuacción coge una goma y ponte a borrar lo que has hecho.¿A que no queda igual que antes?