Dos ayuntamiento catalanes, de distinto signo político, han sido noticia por anunciar que van a aparcar el Estado de Derecho y conceder una ZOLIOM (zona libre ordenanzas municipales) para la venta ambulante no autorizada. Parece que, después de enfrentar el problema, se han dado por vencidos.
Numerosos comerciantes de estas localidades han salido en televisión quejándose, y con mucha razón, de la competencia desleal que les hacen estos vendedores que no aportan nada a los municipios en forma impuestos y tasas locales. Y es competencia desleal porque muchas veces pueden que vendan lo mismo, como vi confesar a un óptico, pues casi todo se fabrica en el mismo país y una parte de la mercancía o unos excedentes pueden entrar perfectamente en esta red B de distribución.
Cada sector en estos municipios podrá reclamar su ‘zona sin ordenanzas municipales’ (como ya el botellón la ha conseguido, por cierto, en buena parte de España) o la eliminación de lo que considere oneroso o molesto (zonas azules). La verdad es que esta noticia la relaciono con esta otra que causó cierta impacto mediático.






