Hace un mes que la selección española ganó el Mundial. Todavía sonrío ampliamente cuando veo el gol de Iniesta que nos dio el campeonato y que me salvó de un infarto en la previsible tanda de penalties. Cuando en 2008 la selección ganó la Eurocopa se rompió mi fatalismo futbolístico que consistía en la idea de que nunca iba a ver nada parecido.
Esta tarde pensaba que un chico o una chica nacido en 1996 han visto a España ganar, con doce y catorce años, las dos máximas competiciones en las que participa. Es decir, ha visto en los primeros años de su adolescencia lo que yo he tenido que esperar treinta y seis años en ver y muchas frustraciones.
Los críos de hoy en día tienen de todo con facilidad, a veces sin saber esperar y mucho menos el precio que tienen las cosas. Ahora los niños piensan que las copas de Europa y del Mundo se ganan así, porque posiblemente solamente han visto a selección ganar partidos y levantar trofeos. Hasta en la victoria nos confundimos.







Lo copmentaba Javier marías , creo, con el Real Madrid y las copas de Europa, que él la séptima la esperó 30 años y tras conseguir la sétima los aficionados ya pedían insistentemente la octava y luego la novena.
Pero bueno, solo es un deporte, nadie se acuerda de los ganadores de cualquier justa medieval (ni los nombres de las más importantes) ni de los gladiadores si acaso de algún ganador olímpico en la antiguedad.
Estamos criando una generacion de blandengues, sin lugar a dudas: entre que parece que ganamos con la gorra en el futbol, y que ya no se pelan las rodillas en los columpios porque han puesto esas horribles colchonetas de goma negra, los espanoles del futuro van a ser unos quejicas insoportables cuando las cosas vayan mal…
*malditos teclados extranjeros…