Cuando una provincia española tiene tres elegir a tres diputados para el Congreso, el resultado normal es 2-1 o, en determinadas circunstancias, 1-1-1. Para sacar un 3-0 hay que llegar cerca de los dos tercios de votos y esto es un objetivo difícilmente alcanzable.
Por ello me sorprendieron mucho los resultados alcanzados por la Unión de Centro Democrático (UCD) en la provincia de Ávila en las Elecciones Generales de 1977 y 1979. No hay que olvidar que el entonces Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, era natural de esa provincia y que parece que su tirón en la tierra que le vio nacer era incomparable. No sé si hay resultados mejores en otras provincias con tres escaños, pero yo no los he encontrado.








Es curioso también que, incluso después de la marcha de Suarez, el CDS (heredero político de UCD) fue perdiendo poco a poco votos y apoyos en todo el país hasta terminar convertido a efectos prácticos en un partido regionalista con presencia sólo en Avila y Segovia (estoy hablando de hace muchos años, antes de la integración en el PP; al parecer, ahora existe ¿otro? partido con las mismas siglas de presencia menos que testimonial)