Me gusta leer el blog de Luis Solana y me admira su compromiso con esta ventana de comunicación. Muchas veces estoy de acuerdo con él, otras con matices más o menos intensos y sobre todo me parece muy importante el énfasis que pone lo necesaria que es para España tener una buena política de Defensa. Naturalmente hay veces que no estoy de acuerdo con él y ésta que voy a comentar es una de ellas.
Luis Solana ha dedicado una entrada muy dura a Antonio Gutiérrez, ex secretario general de CCOO y actualmente diputado del PSOE, con el título “Antonio Gutiérrez, se equivoca“. Creo que Solana emplea determinadas argucias de las batallas políticas internas que no son generalmente de recibo y menos en el caso de Antonio Gutiérrez.
Solana distingue entre el diputado de clase media y el ‘diputado estrella’, lo cual no es más que una nueva versión de la acusación de ‘burgués’ de cierta izquierda ya felizmente pasada. No creo que haya que ‘canonizar al diputado aparatchik’ y al diputado que se incorpora al Grupo Socialista después de desarrollar actividades que no están dentro de la organización socialista.
Antonio Gutiérrez es diputado socialista porque alguien con capacidad de hacerlo se lo propuso en su momento. La trayectoria sindical de Gutiérrez no puede decirse ni que fuera desconocida ni discreta, todo lo contrario, ha sido el mejor secretario general de la historia de CCOO y una referencia para buena parte de la izquierda política y social española. Él no necesita ser diputado para ser alguien, ya lo era antes de serlo.
Cuando uno le propone a una persona como Gutiérrez forma parte de un grupo parlamentario sabe que hay unas líneas rojas que no se pueden traspasar, líneas que no son otra cosa que los fundamentos de su actuación que han hecho que se le proponga ser candidato (sin necesidad de pasar todo el ‘cursum honorum’). El que se ha hecho alguien conforme conseguía puestos dentro del partido tiene menos líneas rojas, como es lógico.
No comparto parte del fondo de la posición de Gutiérrez, pero sí comprendo su posición. Votar a favor de una reforma laboral como la que presentó el Gobierno significaba una traición a la propia trayectoria vital, que al fin y al cabo es nuestra verdaderamente identidad. Antonio Gutiérrez es diputado precisamente por esa trayectoria, no por otros devenires de la vida política interna, por lo que pedirle a Gutiérrez que traicione su trayectoria es tanto como reconocer que sus merecimientos para ir en la candidatura eran espúreos. Términos como ‘advenedizo’ me parecen inapropiados, poco respetuosos y dan la sensación de que hay una aristocracia y luego unos advenedizos que logran, sin merecerlo de verdad, entrar en el paraíso político del PSOE.
Gutiérrez ha aceptado ser sancionado como es lógico en un grupo con disciplina de voto. Gutiérrez se ha comportado con sensatez y honor: ha expresado su posición, se ha abstenido, no ha hecho más ruido del necesario y acepta tranquilamente las consecuencias de su acción. Otros en su lugar hubieran estando negociando su salida del Congreso a una empresa pública con dietas, coche y prebendas a cambio de no montar jaleo. Al día siguiente estaba presidiendo la Comisión de Economía y Hacienda del Congreso sin ser protagonista de nada y cumpliendo con su labor.
Finalmente me gustaría señalar que hay metáforas bonitas, pero hay que emplearlas con cuidado. Dice Solana que Gutiérrez no va a enseñarle nada a un ‘partido centenario’ como el PSOE. Es una expresión que me da cierto reparo en cuanto que el paso de los años no hacen sabias a las instituciones, sino a las personas que las forman y las dirigen, siempre que hayan adquirido sabiduría a la vez que edad.







Comparto tu opinión.
Antonio Gutierrez merece su respeto, no es algo que podamos decir que haga por llamar la atención, sino que, como dices, ya sabíamos de antemano que los más probable es que el votara así en cualquier votación de este tipo.
Mis dudas con Solana es si es su forma de ser o si su columna se debe a la presión, no bien llevada, producida por la situación. Si es asi que aprenda a manejarla mejor.
Pues yo creo que puede equivocarse en las formas, pero no yerra en absoluto en el fondo, y por una razón muy simple:
Con nuestro sistema electoral, que él esté ahí depende de una decisión del partido, que lo ubica en una lista en una determinada posición para que salga. En tanto yo no le voto a él, sino que voto su lista para que fulanito de tal sea presidente del Gobierno de España, él tiene una disciplina de partido que cumplir, en tanto no es más que un mediador.
Si el sistema fuese de otra manera (listas abiertas, circunscripciones uninominales, primarias, etc…), podría actuar según su conciencia. Pero en tanto tiene que dar soporte a un gobierno que no tiene la mayoría absoluta de la cámara a su favor, si cree que algo no va con sus ideas, lo mejor que puede hacer es abandonar su escaño y dar paso al siguiente diputado-votante.
Yo soy profundo defensor de la democracia interna parlamentaria, pero mientras se voten listas cerradas y bloqueadas, el diputado correspondiente lo que tiene que hacer es pelear hasta el último momento sus posiciones dentro del Grupo, pero una vez tomada la decisión, acatarla o abandonar el escaño.
Jose A., parcialmente en desacuerdo contigo, primero porque Gutierrez sigue cumpliendo la función de mantener a Zapatero como presidente y segundo porque cuando lo pones en la lista estas vendiendo una idea al público, los votantes, que va en contra de que votara a favor de la reforma laboral.
Estamos hablando de que Antonio Gutierrez era ya una marca conocida y no un desconocido que ya podría haber mostrado ideas del mismo corte, pero que nadie las conocia y realmente la gente solo votaba a Zapatero.