Cuando llega el día del libro, además de las consabidas escenas de libros en las calles y la generalización a todo el territorio de la hermosa tradición catalana de regalar un libro y una rosa, vemos en los informativos como se aprovecha el evento para sacar diversas campañas de fomento de la lectura, con todo tipo de cabalgatas, pasacalles, disfraces y todo tipo de actividades para hacer más atractiva la lectura menos leer.
Sé que es impopular pero creo que la lectura es como la cerveza, al principio no gusta hasta que no puedes vivir sin leer (o sin tomar cerveza). La lectura tiene que ser introducida e incluso obligada por cuanto no suele ser, salvo excepciones, una actividad espontánea.
Reconozco que hay muchos libros que me han fascinado y que leí por obligación. Desde una colección de artículos de Quine hasta Tiempo de silencio, en los ya lejanos tiempos del COU. Por obligación puede que haya tenido que leer muchos libros indeseables, pero también me ha permitido acceder a obras de las que mi natural pereza me hubiera apartado para siempre.







Lo primero, me ha encantado la comparación con la cerveza. Totalmente de acuerdo. Además, yo tampoco podría vivir sin ninguna de las dos cosas.
En cuanto a lo de la obligación, el problema es que muchas veces afecta a libros que no son los apropiados para la edad del lector. Por ejemplo, no sé si se habrá abandonado la manía de las escuelas de este país de intentar meter El Quijote con calzador a los escolares. Es una barbaridad. Yo por obligación descubrí por ejemplo Cumbres Borrascosas en la Universidad, obra que ni por asomo se me hubiese ocurrido leer.
[...] Subjetivo se pregunta qué buenos libros se hubiera perdido si no le hubiesen obligado a leerlos. Yo, ninguno. Porque creo que no existen más libros imprescindibles que los que uno decide leer [...]
Tiempo de Silencio nunca me lo leí, vi la película. No lo sosportaba, menudo tostón… Suficiente para hacer la ficha del libro. La colmena sí me lo leí. 6 horas de mi vida que no recuperaré…
Un saco de canicas, de Joseph Joffo: increíble, por desconocido, no sé si fue en segundo o tercero de BUP, en Filosofía o Ética (no lo recuerdo bien: fueron años de mucho fumar…).
“La Celestina” que me impresionó, gracias a ella descubrí el personaje de Areusa. Y la Regenta, uno de mis libros de cabecera, menos mal que me obligaron a leerlos.
No fue por obligación sino por recomendación, acabo de leer:
“Este libro no se vende” de Alex Declerq (www.tematika.com)
Nunca había leído nada igual, es muy original. Al fin algo distinto a tanto libro parecido.
Se los recomiendo!
A mí me impresionó: el libro de mi vida. Seguramente porque simpre seré un primavera.