Las consecuencias de la abstención juvenil

Hace ya tiempos escribí una entrada, que tuvo bastante promoción, sobre las consecuencias de la abstención electoral para los grupos que no se molestaban en ir a votar el día de las elecciones. Hoy quiero profundizar en esa idea y no ya con una caso hipotético sino con un caso real: el de los jóvenes españoles.

Los menores de treinta años tienen una participación electoral electoral notablemente inferior a la de los mayores de treinta años. Ello hace que, junto a que son menos en cada cohorte de edad, sus problemas no están en la agenda de los partidos, sencillamente porque con ellos ni se ganan elecciones, ni se pierden sin ellos.

Fuente: INJUVE sobre datos del CIS de voto confesado http://www.injuve.migualdad.es/injuve/contenidos.item.action?id=1175153700

La consecuencia es que el paro juvenil en España es monstruoso y que los grandes paganos de la burbuja inmobiliaria han sido los jóvenes, a los cuales se les ha puesto a un precio prácticamente imposible el acceso a su primera vivienda (sea de propiedad o alquiler).

Nunca han existido políticas de Juventud en España y nunca han existido porque nunca los jóvenes han sido tan políticamente relevantes como para cambiar sustancialmente la agenda. Es cierto que algunas movilizaciones juveniles han tenido éxito, pero han sido precisamente las que menos incidían en los temas juveniles.

La menor participación de los jóvenes en los procesos electorales determina su exclusión como público objetivo de cualquiera de los partidos, porque los partidos, guste o no, están para ganar elecciones y harán sus temas los temas de los votantes, y los votantes no son mayoritariamente los menores de treinta años.

6 comentarios en “Las consecuencias de la abstención juvenil

  1. De todos modos, la abstención en nuestro país no es un problema, ¿no? La gente suele ir en masa a votar, si la abstención se repartiera más entre distintos grupos de edad, no sé, yo tendría la sensación de que el personal se piensa mejor su voto y que nuestro pais ha alcanzado cierta madurez política. ¿No votamos muchísimas veces: municipales, autonómicas, generales, europeas y con muchas frecuencia? Es normal abstenerse alguna vez, no querer votar a nadie y pasearse tranquilamente por el colegio electoral celebrando la fiesta de la democracia.
    ¿No hay cierto puritanismo en esta crítica radical que hacemos a la abstención?
    Geógrafo: ¿por qué no te piensas una entrada sobre la madurez política de una sociedad democrática y la comparas con nuestro país?

  2. A mí me da la impresión que, a la par que ha descendido el interés de los partidos en el electorado joven, ha descendido estrepitosamente el interés de los jóvenes en los partidos.

    Hace 30 años, de haberse dado el actual panorama político-económico, lo normal es que la juventud se hubiera lanzado a las calles.

    Aunque no lo puedo afirmar, pues ni formé parte de aquella generación, ni he vivido aquel momento.

    Pero esa es sin duda la imagen de la juventud de entonces que nos ha quedado (¿o que nos pretenden vender?) a los jóvenes de hoy en día.

  3. Estoy de acuerdo en la gran mayoría -incluido comentarios- y sobre todo en el peso electoral, pero disiento en que no haya estado en la Agenda Política.

    Siempre ha habido información, formación, programas y proyectos tangibles de esos mismos intereses. Al menos, en Andalucía que desde 1994, empieza a gestionar proyectos europeos de educación no formal para jóvenes con financiación exclusiva europea (interés que viene desde fuera en principio) y después co-financiada por las CCAA -al cambio de tinte político en la eurocámara.

    Su efectividad pasó de medirse desde el punto de vista intracultural al de la inserción laboral -donde se encuentran ahora junto a la Educación formal universitaria -Bolonia- pero en choque frontal con una cultura sin muchas referencias de identificación más que la TV e Internet, donde la democracia, la integración y la ciudadanía brillan por su ausencia.

    No son educados para ello y para educarlos en valores hace falta volver al índice cultural que mida la efectividad de los programas de formación y eso es fácil de hacer -más presupuesto- pero difícil de mesurar. Por tanto, una patata caliente política, además, sin presupuesto.

    La juventud no está orientada hacia el sistema participativo y con 18 años no se piensa como con 30 -además del relevo generacional- Es más fácil lo banal, ya que si no te gusta, lo cambias. El compromiso de hace 20 años te exigía una dedicación y un compromiso total y los ejemplos en TV e internet -referencias identificativas- es para echarse a llorar.

    Hay más factores: familia, geografía humana, tradición, religión… Sólo hay que compartir una copa con ellas y con ellos -aunque se diría que promuevo el alcoholismo :)

    Saludos

  4. Pero yo recuerdo en la epoca de la abundancia (entiendase Aznar y anteriores) nadie cuestionaba ni el paro juvenil, ni el botellón, ni el sistema educativo. Llegó la crisis ahora es el principal tema, en tiempos de crisis se necesita que los jovenes se incorporen al mercado laboral por la simple razon que el 70% de los empleos no necesitan una gran calificacion (La universidad es una perdida de tiempo), cualquier puede ser contador o becario, y si te niegas traemos a un ilegal.

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