
Unos tipos de interés altos y la desregulación bancaria permitieron que los bancos islandeses atrayesen grandes cantidades de dinero de media Europa, dinero que parece que esos bancos reinvirtieron en fondos norteamericanos llenos de hipotecas ‘sub prime’ y otras deudas que terminaron lastrando a las tres principales entidades bancarias y el gobierno se vio obligado a nacionalizarlas.
Los depositarios que fueron buscando altos intereses que no se encontraban en la Unión Europea terminaron tirando de sus gobiernos para que intergubernamentalmente reclamaran su dinero. Hay que tener en cuenta que buena parte de los depósitos provenían de entidades públicas de diversos estados europeos.
Todos los actores de la bancarrota islandesas han jugado muy en serio, pero ninguno quiere asumir las consecuencias. Los que depositaron su dinero con unos tipos sospechosamente altos, no quieren ahora asumir el riesgo que sabían que tienen este tipo de operaciones. Los administradores de los bancos islandeses de desentendieron con la nacionalización. Los islandeses estuvieron muy contentos, se beneficiaron de los impuestos que esos bancos riquísimos ingresaban en las cuentas de su país y respaldaron una legislación bancaria suicida, pero ahora tampoco quieren saber nada.
Islandia no es el culpable universal de la crisis financiera internacional, ni siquiera es una de los grandes protagonistas, simplemente es una de las consecuencias de ser un país de juguete y jugar a ser un país de verdad, pero en el caso islandés sí encontramos la pauta general de lo que ha sido esta crisis: el sistema viene abajo, nadie quiere perder, nadie es el responsable y todos quieren seguir ganando.







Islandia es la prueba de que nadie está a salvo de librarse de la cagada estatal. ¿Quiénes se dedicaron a empaqueter y vender paquetes financieros con hipotecas de gente que no podía pagarlas y a extenderlas a todo el sistema? Freddie y Fannie, dos entidades semipúblicas. ¿Quién defendió que los que no podían pagar una hipoteca tuvieran una hipoteca? Entre otros, Obama, quien luchó para que se eliminaran las restricciones al crédito a las personas que no pudieran afrontarlas. ¿Quién garantizó la calidad de estos productos financieros? Básicamente, tres empresas que conforman un monopolio perpetrado bajo la dirección estatal: Fitch, Standard & Poors y Moodys.
¿Tienen la culpa los islandeses? No. ¿Deberían asumir las consecuencias de estar endeudados hasta las trancas y que aquello en lo que han invertido no valga nada? Sí. En caso contrario, ¿quién va a prestar dinero a Islandia en los próximos 50 años? La madre de quien yo me sé. Y lo mismo podemos decir de España, las instituciones públicas , los bancos y las constructoras. Y los particulares que se han endeudado hasta el cuello.
geografo, es un tema complicado, deben responder todos los ciudadanos de ese pais las aventuras inversoras de quien sea en un banco privado?
Me encantan las respuestas neocon tipo “Esto lo solucionaba yo en dos patadas”. Simplificando el problema hasta adaptarlo a sus teorías, así yo también hago teoría económica y hasta mi perro…
Totalmente de acuerdo con los dos comentarios anteriores. No me parece normal que los ciudadanos deban pagar por la irresponsabilidad de un banco.