Esta semana se ha producido un nuevo relevo al frente de la Comunicación del Gobierno de España. Por razones personales, una expresión que ya no significa nada, Nieves Goicoechea ha dejado la Secretaría de Estado y ha dejado paso al que era el director del diario “Público”.
La comunicación política del Gobierno de Rodríguez Zapatero ha sido un problema desde 2004, un problema que ha conseguido enturbiar logros como la Ley de Dependencia y paralizar o palidecer numerosas iniciativas gubernamentales. Yo esperaba que la comunicación cambiase en algunos puntos fundamentales tras las elecciones de 2008, pero no ha sido así y mucho me temo que no lo será más allá de la valía de Monteira.
En la política contemporánea la Comunicación no es únicamente la forma de comunicar lo que se quiere hacer o lo que se hace, es un elemento más de la política, ya que puede propiciar un entorno favorable a la toma de determinadas decisiones. La idea de Comunicación en el Gobierno sigue siendo la tradicional, la de la caja de resonancia y ésta falla porque fuera tiene medios y partidos que tienen un mensaje elaborado contra cualquiera de las opciones posibles.
La Comunicación Política debería ser una parte integrante del proceso de toma de decisiones, porque si no se comunica correctamente, porque si no se informa correctamente a la opinión pública, porque si siempre se está yendo un paso por detrás de la oposición y de los medios contrarios.
Una decisión sin saber justificar su necesidad, su momento y sus beneficios no es una medida que políticamente sea viable. En política no hay verdad ontológica, sino percepciones, por lo que la política será lo que se perciba, más allá del bien y el mal de las medidas. Y esto es especialmente cierto en situaciones de crisis como la que vivimos, donde la confianza es fundamental y ésta es un constructo social.







Pues como de percepción creo que se trata, en este caso tengo la percepción que el cambio es acertado… el tiempo me dará o quitará la razón.
Peor no se podía hacer.
Salu2
Una gran diferencia con respecto cuando el PSOE tuvo el poder liderado por Felipe González. Los gobiernos de éste siempre tenían un “Portavoz del Gobierno”, entre ellos ahora se me viene a la memoria Eduardo Sotillos.
Pero el mejor portavoz era el propio Presidente que de vez en cuando salía en alguna entrevista y , aunque tú eras crítico con mucha de sus decisiones, al final era tal el poder de convicción que le dabas de nuevo tu voto de confianza. Algunos columnistas llamaban a Felipe el “encantador de serpientes” por ello.
En la primera legislatura de Zapatero, al margen de las los dos cargos que había para ello, la portavoz real del gobierno siempre ha sido la Vicepresidenta de La Vega, pero últimamente anda un poco desaparecida. Y el presidente en éstos dos últimos años ha perdido credibilidad y no es ningún “encantador de serpientes” que digamos. En la primera legislatura la “comunicación ” se hacía sola con la herencia de los ocho años del aznarismo, pero en éstos últimos dos años hace falta algo más que recordar a cada instante de que cuando mandaba el PP era peor.