El partido de Berlusconi tiene serios problemas para presentarse a las elecciones regionales en el Lacio y en Lombardía. El caso del Lacio es de lo más llamativo ya que según la web de RTVE la persona encargada de presentar la candidatura llegó cincuenta minutos tarde, tras comprobar en su primera visita que faltaban algunos elementos.
El encargado de presentar las listas se tonó su tiempo en volver y una tranquila comida, llegando casi una hora después del cierre del plazo, con lo que las autoridades electorales denegaron la inscripción de la candidatura del partido de Berlusconi. Tras varias reclamaciones ante los tibunales electorales, Berlusconi ha decidido sacar un Decreto-Ley que amplíe el plazo electoral por medio de una interpretación obligatoria de la norma.
Berlusconi, poco proclive a esperar un pronunciamiento judicial favorable, que creo que hubiera terminado llegando en virtud de la protección de los derechos fundamentales, ha preferido ejercer la autotutela en vez de conseguir la tutela del Estado de Derecho. No es la primera vez, ni será la última, que el actual gobierno italiano dicta leyes para que puedan salir de los muchos problemas en los que están envueltos.
¿Hubiera tenido que verse excluido el partido de Berlusconi de las elecciones? No es una respuesta fácil, ya que por un lado las leyes y los plazos que marcan las leyes están para ser cumplidos, y la flexibilización de estas exigencias mínimas convertirían a las normas en un mero trozo de papel escrito. Por otro lado, que una formación, con altas probabilidades de ganar las elecciones, se vea excluida de unos comicios por un error formal puede producir un resultado no querido por la mayoría o el ascenso de partidos minoritarios (más radicales) a los que se dirijan los electores de derecha y de centro-derecha imposibilitados de votar al Partido de la Libertad.






