Quienes leen habitualmente este blog saben que no soy nada partidario de las diputaciones provinciales. Considero que no tienen sentido en un estado autonómico como el nuestro, como lo demuestra el hecho de que no se les eche de menos en la Comunidades uniprovinciales.
El sistema para elegir a los diputados provinciales es uno de los procedimientos menos públicos y transparentes de los que existen en la democracia española (artículos 203-209 LOREG).
En síntesis el sistema es el siguiente:
a) Hay un número de diputados provinciales establecidos por la LOREG en función de la población (mínimo de 25 y máximo de 51).
b) La circunscripción electoral es el partido judicial, pero no los actuales partidos judiciales sino que existían en 1979.
c) La Junta Electoral hace la atribución de diputados provinciales según población y después los diputados provinciales según los concejales conseguidos por cada formación política en cada partido judicial.
d) Las candidaturas son presentadas con posterioridad a las Elecciones Municipales.
Este sistema es indirecto y bastante oscuro, ya que los ciudadanos elegidos a los concejales de nuestro municipio pensando en las cuestiones, lo que sirve posteriormente para elegir una corporación provincial con otros criterios, intereses y con candidatos desconocidos para los ciudadanos.
El fraccionamiento de la provincia en circunscripciones menores y que la elección se haga en virtud del número de concejales obtenidos, lleva a que las zonas menos pobladas tengan mayor representación que las más pobladas. Esto hace que el número de votos sea irrelevante para hacerse con una Diputación.
Si la elección de las Diputaciones se hicieran en una circunscripción única y se computasen los votos de los ciudadanos, que serían conscientes de que también eligen a esa entelequia provincial, se ganaría en proporcionalidad y en transparencia. A pesar de ello, nada justificaría la existencia de estas corporaciones.
Veamos algunas simulaciones empleando los votos en 2007 en la provincia, con una circunscripción única y atribuyendo según D’Hondt.

Actualmente el PSC tiene 25 de los 51 diputados provinciales de Barcelona, con poco más de un tercio de los concejales. El sistema de la simulación implicaría un reforzamiento de las opciones más fragmentadas territorialmente (PP, ICV-EUiA y ERC) a un número de diputados cercanos al porcentaje de votos que recibieron.

El caso de la Diputación de Málaga es el más llamativo. El partido que sacó más votos en las Elecciones Municipales no consiguió la mayoría de los diputados provinciales (porque tenían menos concejales). Otro sistema valoraría más los votos municipales de los ciudadanos y cambiaría el resultado en la corporación malacitana.


Las Diputaciones de Sevilla y de Valencia presentan caracteres similares, ya que en ambas hay un partido con mayoría absoluta, que mantendría, pero no tan amplia como con el sistema actual. No cambiaría nada actualmente, pero si posibilitaría un cambio en las diputaciones si se modificasen los porcentajes de voto.







Me parece una reflexión muy buena que comparto totalmente.
Es muy buena la anécdota que cuenta Joaquín Sabina de que, su padre, comisario de policía en Úbeda, en el último momento de su vida mandó llamar a sus hijos para que escucharan sus últimas palabras y cuando tuvo en torno al lecho a toda la familia reunida, dijo: “Quisiera yo saber de dónde sacan tanto dinero las diputaciones provinciales”. Y dicho esto, sin esperar respuesta, se murió.
Es cierto lo que dices sobre las Comunidades Uniprovinciales pero en las Comunidades mastodóndicas como Castilla y León, Castilla-La Mancha o Andalucía, las Diputaciones salvaguardan los intereses de las ciudades que no ostentan la capitalidad.
Es decir, suponen un contrapeso a los intereses centralistas, por ejemplo, de Sevilla, Valladolid o Toledo. Además las diputaciones tienen una enorme labor en los municipios rurales, a los que la administración autonómica no llega.
Voy a objetar tu teoría: cuanto más extensa es una CCAA, más inútiles son las diputaciones. Se limitan a crear entramados clientelares y proporcionar colocación para favores políticos. Al final, son las mancomunidades las que tienen que trabajar por servicios que afectan a varios municipios, significativamente en las zonas rurales. Y Toledo o León son dos excelentes ejemplos de ésto, precisamente.
El nivel de entramados clientelares de las diputaciones es proporcional al de las autonomías o ayuntamientos.
Es cierto lo de las mancomunidades (aunque en parte, porque no todos los municipios pertenecen a mancomunidades). Hay zonas rurales donde no hay mancomunidades y las lejanas sedes de las autonomías en valladolid o toledo pues no llegan a un perdido pueblo de Soria o de Cuenca.
Quizá la supresión de la diputaciones no sería una mala idea si también lo hicieran las autonomías. Entonces se produciría una verdadera descentralización en manos de ayuntamientos.
Yo directamente quitaba las Diputaciones, pero claro dónde iban a colocar a todos los enchufados que no saben hacer la o con un canuto.
Me uno
Ahora que tanto se habla de recortes de gasto público… ¿cuanto ahorraríamos suprimiendo las diputaciones y todo su entramado administrativo?
Dios mio….cuanto desconocimiento…y cuanta opinion gratuita. que pena!
¿No sería bueno que un análisis de las Diputaciones estudiara cuál es su origen? Es decir, de cuándo data su formación, de cuándo son las provincias que dicen representar, en qué se basó el autor de dicho mapa provincial, …
Porque parece que todo el mundo quiere tocar el tema de las Diputaciones, sin que por otro lado se analicen otros temas colaterales igual de importantes.
¿No será que hay de por si un interés en ocultar parte de la historia de España?
http://es.wikipedia.org/wiki/Divisi%C3%B3n_territorial_de_Espa%C3%B1a_en_1833
El origen es irrelevante. Estamos hablando de eficacia para la España presente y no para la del siglo XIX.
@ Geógrafo Subjetivo
¿”Irrelevante”?
Bueno, la historia no es irrelevante. Si aún no han desaparecido las diputaciones es por una única razón: el mapa autonómico es una mentira.
A. Es mentira porque es inconstitucional. La constitución de 1978 decía una cosa, el Informe Enterria la corroboraba y los acuerdos autonómicos entre la UCD y el PSOE se lo saltaron todo por delante.
B. Es mentira porque en vez de arreglar las cosas han des-vertebrado el territorio, sobretodo en las macroautonomías.
C. Es mentira porque ha impedido el fomento y consolidación de un auténtico mapa comarcal que fijara población.
D. Es mentira porque al final, autonomías y diputaciones se han repartido el pastel, ganando siempre las primeras y dejando las migajas a las segundas, que actuaban de perritos guardianes de los que no estaban contentos con el mapa.
¿Y por qué es importante mantener a estos a raya? Por varias razones:
1. Si desaparecen las diputaciones en Andalucia, dicha comunidad se va a romper, dado que el territorio oriental está más que harto del centralismo sevillano.
2. En la meseta, la región leonesa (Salamanca, Zamora, Leon) harán lo mismo con el centralismo castellano.
3. En Castilla-La Mancha, querrán unirse con los castellanos de toda la vida, ya que odian que les llamen manchegos…
4. Los madrileños, se darán finalmente cuenta de que son castellanos, y querrán unirse al mismo tinglado…
5. Los guetos diputacionales que subsisten en el País Vasco serán vapuleados, con lo que todo se centralizará en el Gobierno Autonómico…
Como ves la única razón de la actual existencia de las diputaciones es chupar del vote y evitar que la gente se releve contra el golpe de estado que dieron dichos partidos en el 81: sacarse de la manga el mapa territorial como a ellos, y los correspondientes empresarios les interesaba.
La verdad es dura y es una: Lo importante no es su utilidad, sino que pasaría si no existieran. Y para ello la forma de verlo es cuando no existían, su origen.
a. Lo que dijera Enterría en los primeros años es irrelevante. Él no es el máximo interprete de la CE
b. Las diputaciones no son representativas y son disfuncionales.
c. La historia solamente es historia
D. Las comarcas son una idea ridícula y caciquil