Los meses de diciembre y de enero han sido prolijos en que todo tipo de autoridades políticas expresen en voz alta sus deseos para el ejercicio de la Presidencia de la Unión Europea por parte de España. Los deseos no han sido otra cosa que la expresión pública de proponer al Gobierno de España que aproveche este mes para sacar adelante todos los temas de la agenda española, esto es, intentar que los seis primeros meses de 2010 sean los de la “europrevaricación”.
Todos los actores políticos han caído en esto: el Gobierno de España creando expectativas y los gobiernos regionales y los partidos políticos tomándole la palabra al Gobierno o poniéndole “deberes” para estos seis meses.
La Presidencia semestral no tiene casi poderes, realmente no tiene casi ninguno, y es mejor que así sea porque, de lo contrario, los españoles haríamos de nuestro semestre de gloria una reedición continental del Ayuntamiento de Marbella de los tiempos del GIL. La Presidencia semestral realmente tiene mucho de “eurofolklore” y poco de política de presidencia, más allá de la ocupación del sillón correspondiente y el reparto del turno de palabra.
Habría, de una vez, que contarle a los españoles que la Presidencia semestral es protocolaria, ya que la actual dimesión de la Unión Europea hace inviable que un semestre sea suficiente ni para dar un impulso importante a cualquiera de los temas de la agenda europea.
Si la Presidencia tuviera poderes efectivos, estos no deberían ser utilizados para los que nosotros ahor ale exigimos al Gobierno. La Unión Europea, como cualquier entidad política, no puede ver secuestrados su agenda y los intereses colectivos en virtud de los intereses de los que ocasionalmente ocupan un puesto.







Lo que daría yo por una Presidencia Europea efectiva y una Europa federal real. Aunque saliera tan de derechas como me temo que saldría.
No sé por qué dices que es protocolaria. La presidencia tiene un papel importante marcando la agenda; cada presidencia de cada país deja su sello en algún proyecto en el que el país pone especial empeño.
No sé el papel tan importante que tiene una presidencia semestral, primero por ser semestral (casi nada en política) y segundo porque, de hecho, la agenda se establece para cada tres presidencias semestrales.