Lo de Rajoy en los debates parlamentarios va a convertirse en un caso de estudio interdisciplinar. Siendo la oposición de un gobierno que gobierna en minoría, un país con cuatro millones de parados y cierta tormenta en los mercados financieros, ha conseguido que el Presidente del Gobierno salga reforzado del debate en el Congreso.
Zapatero anda cicatero en propuestas de reformas, pero algo dice, pese a que todo lo que diga se pueda convertir, en un segundo, en un problema para el gobierno que preside. Rajoy, desde la oposición, no dice nada y todo el mundo piensa que más que no tener nada que decir, lo que realmente hace es ocultar su verdadera agenda.
El colmo ha sido la llamada a la rebelión que ha hecho a los diputados socialistas, a los mismo a los que les dijo que no sabían leer durante el último Debate sobre el Estado de la Nación. Algo sorprendente, porque desde Adolfo Suárez ningún partido español ha echado a su líder siendo jefe del ejecutivo y, desde luego, la UCD, no es el mejor ejemplo a seguir por cualquier partido.
Tengo la impresión de que las palabras de Rajoy realmente son una proyección, usando la jerga psicoanalítica. Rajoy tiene un gran miedo a que los suyos, un buen día, le muevan la silla en la más insípida reunión “a priori” del Grupo Parlamentario. Han fracasado los intentos de echarlo por medio de los órganos del PP y alguien habrá pensado que se podría operar a la británica, con una remoción de Rajoy como Presidente del Grupo Parlamentario del PP en el Congreso.
Lo mismo esa posibilidad le ha llegado a Rajoy y se la ha soltado a Zapatero porque sencillamente es lo que él teme que le hagan a él.







Es fascinante este ejercicio de autohipnosis (¿porque se trata de eso, no?).
Fíjate si ha sido sorprendente la llamada a la rebelión de los diputados socialistas que Rajoy se ha limitado a calcar lo que hizo Aznar en célebre ocasión, aquella del “Váyase, señor González”.
Bien es cierto que lo que entonces hacía Aznar era virtud para toda la prensa de derechas, y ahora hecho por Rajoy es síntoma de cobardía y no sé qué más.
Mira, un artículo de actualidad… de 1994:
http://xrl.in/4jxb
Donde pone corrupción pon déficit, mentiras o algo así, y sirve sin cambiar nada más que los nombres.