El fútbol siempre ha sido el deporte dominante en la cultura española del siglo XX y en lo que llevamos de siglo XXI. En los últimos años hemos asistido además a la inundación futbolística, ya que nunca como ahora ocupa tantas horas en los programas de televisión, que también es el medio dominante.
Ello se ha unido a un uso de una retórica que destaca lo agónico, lo épico y lo histórico de cada jornada de Liga, de cada eliminatoria de Copa del Rey y nos señala las glorias celestiales en cada partido de Champions League.
El redactor-jefe de “Público” confirió ayer la posteridad a Guti por el taconazo que dio el pasado domingo y que terminó, gracias a otro jugador, en gol. Se utilizan palabras gruesas para cuestiones minúsculas y nunca la posteridad costó tan poco como a Guti.
No sé si la posteridad que Guti ha ganado será la misma de la que disfrutan Julio César, Alejandro Magno, Cervantes, Aristóteles, Tomás de Aquino, Cristóbal Colón, Fleming o Einstein (me temo que no). Si realmente esta posteridad es tal, caduca el próximo domingo, salvo que a alguien le interese otra cosa o que un hábil representante consiga mantenerla con vida algunas semanas más.







Lamento decir esto, si hace años los locutores de radio tenían que dominar la expresión oral además de poseer una herramienta poderosa (voz) hoy en día cualquiera vale. Especialmente en la redacción de deportes, donde yo he conocido a algún gangoso, un chaval con rotacismo y una legión de iletrados expertos en largar nimiedades a la velocidad de la luz, cuando no incoherencias o comentarios de los más machistas para llenar minutos. Si las cosas siguen así en breve y para equipararse a los narradores de eventos deportivos, pronto el Barça deberá sustituir al Mesi por un futbolista cojo, Ferrari fichará a un piloto ciego, … y llegado el caso ya no me sorprendería que un día de estos las emisoras de radio contrataran locutores mudos , sobre todo por el bienestar de los que nos escandalizamos con la desmesura de estos señores que non han visto un diccionario de la lengua más que en los escaparates de las librerías (donde se han parado a ver la portada del Marca) y que emplean términos que les suenan bonito, signifiquen lo que signifiquen.
Para mí que está convencido de que posteridad viene de “póster”.