Una de las pocas costumbres que he mantenido desde mi más tierna infancia ha sido ir siempre al mismo peluquero. Hace unos meses éste, que tiene una amplia y fiel clientela, tuvo que cerrar debido a un accidente que había sufrido y por el que le habían inmovilizado la mano.
Necesitaba ir a cortarme el pelo por cuestiones de mera decencia: mi pelo rizado tiene esos imperativos. Mi madre me sugirió que fuera a la peluquería que ellas es clienta y en la que ha visto personas a algunos vecinos. Lleno de valor y dispuesto a romper las barreras de sexo y de género crucé la calle y me fui a la peluquería.
El resultado fue bueno, propio de profesionales y de los euros que pagué. Pero el ambiente es muy diferente, ya que no es que sea una peluquería ‘unise’, sino una peluquería para mujeres que atienden a hombres. Se habla mucho más de lo que se está haciendo, de los productos que se emplean, del mantenimiento del pelo y de esos temas, centrales en el servicio, que se obvian en una peluquería masculina a favor de asuntos externos, generalmente relaciones con el fútbol o con el tiempo.
No deja de ser curioso que una sociedad en la que las barreras entre hombres y mujeres se van diluyendo, pero cuando toca al pelo, nos dividimos y reproducimos los estereotipos más de toda la vida.







Depende de lo retrosexual que sea la peluquería a la que vas.
Una de las cosas que me llama la atención, es que, tanto el buen peluquero, como el buen camarero, me refiero a profesionales con experiencia, no al que ” hace las veces de “. Son profesionales, sin duda, con mucha psicología. Será a base de haber tratado a mucha gente. Un Saludo .
De todas formas, no me extraña. Mira que ir a una peluquería donde tu madre “ha visto personas a algunos vecinos”
Je, je, je, yo llevo casi 20 años yendo a dónde mis barberos, aquí los peluqueros son los que tiene pluma, ;-) y de los tres que eran en un inicio, sólo queda uno, cuando se jubile, en unos pocos años, tendré que evolucionar, la idea me asusta.
La naturaleza que es muy sabia creo que me va a evitar ese trance porque al ritmo que avanza mi caída de pelo, en esos mismos años me compraré una maquinita y me pelaré en casa.
Salu2 y felices fiestas