
Ayer se cumplieron ciento cincuenta años del nacimiento de Lázaro Zamenhof, el inventor del Esperanto. La idea no estaba mal, como la de todos los lenguajes planificados, pero no ha terminado de calar su iniciativa como lengua internacional, excepto para un grupo muy determinado de personas.
¿Por qué no ha logrado su objetivo?
1) Hay lenguas planificadas que sí consiguen su extensión universal, porque se demuestran útiles para sus fines. Éstas son las lenguas formales de programación o lenguajes de programación (no seamos estrictos con lo de Saussure)
2) La utilidad comunicativa que pretendía ser el esperanto ya está cubierta y, anteriormente, también lo ha estado. La lengua común de comunicación internacional se “elige” en virtud de predominancia política, económica y cultural. Desde la antigüedad han existido estas lenguas de intercomunicación.
3) El hecho de que la lengua de intercomunicación sea también la lengua de importantes comunidades de hablante ha permitido que ésta incorpore nuevos términos y cambios, sin necesidad de decisiones centralizadas.
4) El hecho de que una hegemonía política y económica vaya acompañado de cierta hegemonía lingüística no es casual. Es consecuencia de la primera y la primera tiene un punto de apoyo en ésta. Nadie va a renunciar a estas ventajas.







Cuando el doctor Zamenhof estaba inventando el Esperanto, ya había una lingua franca paneuropea, el francés. Hubo un tiempo en que el francés estuvo en clara competencia con el alemán. De hecho, hasta bien entrados los años 30, el alemán era una asignatura obligatoria en las facultades de medicina porque las principales publicaciones médicas estaban en esa lengua.
Después de la SGM, por razones obvias fue el inglés la lingua franca mundial… y no tanto por el Imperio colonial británico como por la hegemonía de los Estados Unidos.
El hecho es que nunca hubo un resquicio para el Esperanto que siempre tuvo más de utopía romántica que de otra cosa.
Yo siempre he dicho que “o lojban o nada”, pero es que para algunas de esas cosas soy muy especialito.
Lo curioso es que incluso tienen el honor de haber sido perseguidos por Stalin y todo.
Ser perseguido por Stalin es un honor que tienen incluso los comunistas.
¿Y a quién no persiguió ese maromo, digo yo?
La explicación es mucho más sencilla: la importancia de todo en esta vida, y también en el asunto de los idiomas, lo mide el poder económico, el producto interior bruto. Por esta razón cuando se habla de los idiomas más importantes no debe fijarse uno en el número de hablantes, sino en la riqueza relativa (con un ligero correctivo por el poder militar). Así, el alemán es más importante que el bengalí, o el inglés que el chino.
No hay nada especial en esta explicación. Es por lo mismo que la opinión de Emilio Botín tiene más importancia que la mía.
Lo que me extraña es que tú te conformes con esta situación. Yo no.
Cuando describo, no prescribo. Yo más que el esperanto, preferiría el latín. Además los motivos económicos no son malos por sí mismos.
Puestos a elegir, yo elegiría el ruso. Como idioma tiene (e incluso supera) muchas de las ventajas del latín y del griego clásico, como una precisión descomunal a la hora de describir situaciones temporales y de movimiento; posee una riqueza léxica que ya la quisiera para sí el inglés; y por supuesto, una cultura literaria impregnada en el propio idioma que rivaliza con casi todas las lenguas europeas y asiáticas. Amén de una regularidad en la pronunciación muchísimo mayor que la del inglés o el francés (sin llegar a la del español, claro).
Defectos, uno salvable y dos insalvables. El que se puede evitar es el alfabeto: uno siempre puede transliterar el ruso (y además se consigue sin demasiada dificultad ni pérdida). Lo difícil es proponer como lengua universal una que sólo es hablada por 150 millones de personas y que en el imaginario popular occidental representa al comunismo, la guerra fría y los gulagi.
Claro, que el latín está asociado a algo aproximadamente igual de impopular: la Iglesia. Mejor hablar inglés, que a uno le suena a The Beatles y a Elvis.
Cómo mola ser alternativo y decir que el inglés no debe ser la lingua franca porque es el idioma de las multinacionales y de las principales potencias mundiales. ¡Iniciemos una revolúción para que el nepalí sea idioma internacional, que son 4 gatos y más pobres que las arañas!
Si deja de serlo el inglés para que lo sea el español, yo encantado. Salvo para ese cambio, que las cosas sigan como están :-)