Después del editorial sobre el ‘Estatut’ y de las ‘consultas’ soberanistas, ahora toca un nuevo episodio alrededor de Catalunya, la identidad, las competencias y esas cosas que nos tienen tan entretenidos.
Esta semana el Parlamento catalán va a votar lo que creo que es la ‘toma en consideración’ de la Iniciativa Legislativa Popular que solicita la prohibición de los toros en Catalunya.
Carles Carbonell mantiene que el resultado no puede ser otro que la prohibición de las corridas en el territorio catalán después de muchos años manteniendo que los toros no forman parte de la cultura catalana y es una especie de ‘infección españolista’.
No voy a entrar en un debate que me es ajeno, pero lo que sí que quiero es cuestionar si los toros son una tradición tan intrínsecamente española como para que pueda considerarse una parte de nuestra forma de vivir e interpretar la realidad.
La afición a los toros es escasa, envejecida y mantenida indirectamente a través de numerosas subvenciones públicas. La inmensa mayoría de los españoles no han ido el pasado año a ninguna corrida de toros ni se han molestado en verla por televisión cuando las han emitido.
Hemos crecido oyendo como a los toros se les denomina ‘la fiesta nacional’. Se nos ha dicho que es una de nuestras señas de identidad. Se nos ha obligado a sufragar los toros, pese al manifiesto desinterés de la mayoría de la población. Los toreros reciben condecoraciones a las ‘bellas artes’ y son invitados a buena parte de las conmemoraciones oficiales, al menos en mi media tierra sevillana. En definitiva, el toreo se ha inoculado en la conciencia de los españoles a pesar de ellos mismos.
¿Son los toros una fiesta española? ¿O una fiesta que se ha querido hacer nacional por parte de la minoría que sí le gusta? La verdad es que me importa un pimiento si el Parlamento de Catalunya prohíbe las corridas.
No hace mucho los ceutíes nos movilizamos contra la idea de traernos una corrida por un evidente desapego de la población y en Ceuta, como en Canarias, tampoco tenemos corridas y somos y nos sentimos tan españoles como los demás, y ello sin querer tener nada que ver con la ‘fiesta nacional’.







[...] ¿La ‘fiesta nacional’ es española? [...]
En Alcoi hacia decenas de años que no se realizaban corridas de toros, no era nada importante dentro de nuestros programas de fiestas, aunque aqui hay un club taurino, muy antiguo y muy viejo.
Con la llegada del gobierno popular se implanto un festival taurino, en el que el primer año se llenó la plaza portatil (esnobismo o curiosidad?) y el tercero o cuarto año se suspendió por falta de asistentes, a pesar que el ayuntamiento cargaba con la mayoria de los gastos…
Fiesta Nacional? No me lo parece, como mucho, acto sociologico de hondas raices políticas.
Yo todo ello sin contar que las corridas de toros no son únicamente españolas, sino que tienen arraigo en Francia, México, Perú, etc.
Así que la fiesta nacional no es exclusivamente nacional.
De hecho, según la wikipedia, la plaza más grande es mexicana y la más antigua peruana…
Supongamos que lo fuera. Que, contrariamente a lo que dicen los textos históricos, se acuchillaran toros hasta la muerte durante la España Romana, Visigótica, Musulmana y posteriores. Supongamoslo.
Esta tradición, como otras costumbres ancestrales (sanguijuelas, esclavitud, ablación, oráculos, ordalías, lapidaciones, castigos corporales públicos, autos de fe, garrote vil… ¿sigo?) ha ido disminuyendo paulatinamente en aceptación social y vulnera unas cuantas regulaciones internacionales. El que sea una tradición no es argumento para conservarla, al menos no por sí solo.
Además que algo “sea o no sea de aquí”, signifique eso lo que signifique, no tiene nada que ver con prohibiciones. Es confundir el tocino con la velocidad.
Tampoco son “de aquí” Papá Noel ni el árbol de Navidad, y ya puestos Shakespeare tampoco.
Que prohiban las hamburgueserías, a ver si tienen bemoles.
Tienes toda la razón. En mi pueblo, que nunca tuvo plaza de toros, hace apenas diez años que el ayuntamiento (conservador) trae cada feria una plaza portátil y realiza una corrida a la que apenas acuden unos treinta o cuarenta jubilados.
Supongo que considerar el toreo una “fiesta española”, así en plan universal, sería como decir lo mismo sobre la sardana, la muñeira o el heavy metal; aficiones que gustan a unos y a otros no, y no necesariamente tienen que considerarse estatales o parte de nuestra idiosincrasia tanto como nuestro idioma, por ejemplo.
Como en momento alguno te has referido a la supuesta violencia sobre el toro, yo también lo dejaré de lado y me centraré en la dimensión sociológica del toreo.
Yo ni he ido a corridas el año pasado ni he visto ninguna por la tele. Quizá, a lo sumo, cinco o diez minutos de José Tomás por youtube.
Uno de tus argumentos es que es una afición de ancianos: siguiendo este razonamiento podemos, también, prohibir la zarzuela o las partidas de tute.
Tema subvenciones: hay cientos de actividades subvencionadas.
Sobre el hecho de denominarse la “fiesta nacional”, creo que el concepto de nación es más político que otra cosa. Es como si dicen que la tortilla es el “plato nacional”, habrá gente a la que no le agrade.
¿Por qué hay gente que considera que quitar los toros en Catalunya es una ‘desespañolización’ u otros que quitarla es una ‘catalanización’? Tiene que ver, más que la tortilla, con cuestiones identitarias.
“La afición a los toros es escasa, envejecida y mantenida indirectamente a través de numerosas subvenciones públicas. La inmensa mayoría de los españoles no han ido el pasado año a ninguna corrida de toros ni se han molestado en verla por televisión cuando las han emitido.”
Hum, esto mismo te vale para la filosofía, el cine español, las exposiciones de pintura, la mayor parte de formas de participacion política,…
Pero a la filosofía, el cine o la pintura no la consideran parte de la identidad nacional. Sobre las formas de participación, no hay en nada en lo que participe más gente que en unas elecciones.
Y nada en lo que participe menos gente que todas las demás formas de participación distintas de las elecciones.
Aparte de que los toros tampoco creo que haya nadie que lo considere parte de la identidad nacional. De hecho, no creo que haya nada aparte de la lengua que se considere parte de la identidad nacional.
Y fundamentalmente, que no mueren animales torturados, vamos.
La afición a los toros es escasa, envejecida y mantenida indirectamente a través de numerosas subvenciones públicas. La inmensa mayoría de los españoles no han ido el pasado año a ninguna corrida de toros ni se han molestado en verla por televisión cuando las han emitido.”
Hombre, pensaba que la importancia de la intervencion publica, se debia a varias razones, indrustrias estrategicas,asegurar servicios minimos etc etc, y un motivo o al menos uno de los motivos que yo estudie era que a veces el mercado no podria ofrecer esos servicios que demanda una parte considerable de la poblacion(que tambien puede ser minoritaria para que lo vamos a negar).
Por ejemplo yo el otro dia use un tren que estoy seguro que no cubre costes y estoy casi seguro que todo el mundo ha usado servicios publicos o cosas subvenciones que el mercado no hubiera ofrecido si no hubiera intervencion publica.
Que algo sea minoritario no impide que reciba subvenciones de hecho casi lo justifica, pues la obligacion de los servicios publicos es completar al mercado ahi donde no llega.
Puedo entender que haya cosas marginales (cine español el tipico ejemplo) donde la gente se mosquee que se gaste tanto dinero, pero vamos a nadie considera marginal a un abuelo que le gusten los toros( y de hecho hay muchos abuelos en nuestra poblacion).
Lo planteo asi, actualmente muchas ciudades ofrecen alternativas para evitar el botellon (juegos de rol videojuegos) son una cosa minoritaria entre jovenes, se deberia quitar o deberiamos decirle a esos jovenes que aunque ellos no quieran divertirse haciendo botellon se van a tener que joder porque las subvenciones son costosos para la minoria que son.
[...] sobre aquest tema el company Enric Llorens, i des de fora de Catalunya (i de la Península), Geógrafo Subjetivo, amb una visió que posa en dubte l’espanyolitat de les [...]
Los toros son parte de lo que Michael Billig llama nacionalismo banal, las pequeñas cositas cotidianas que nos inducen a pensar que el mundo se divide de manera natural en naciones y que la nación debe ser nuestra seña identitaria principal… Otros ejemplos serían los chistes de “un francés, un inglés y un español”, los mundiales de fútbol o las banderitas junto a los ingredientes de las galletas. La idea de “fiesta nacional” es un invento del nacionalismo español que, como todos, surge en el siglo XIX.
La fiesta nacional es el 12 de octubre, y punto.
Buena apreciación de cómo se desplaza la ‘Fiesta Nacional’ a la ‘fiesta nacional’.
El 12 de octubre, otro icono nacionalista… Las “vacaciones” asociadas a las fiestas nacionales son otro buen ejemplo de nacionalismo banal.
He desarrollado más el tema en http://webjinni.wordpress.com/2009/12/14/nacion/
En todo concepto lo banal no existe, forma parte de un sistema y más en algo tan complejo como la construcción de una identidad nacional. Es una opinión a vuela pluma … leeré el enlace que dejas.
Tienes razón. De banal, sólo tiene el nombre con el que lo conocen los sociólogos… Quieren decir con ello que lo damos por supuesto, que pasa desapercibido, que no le damos importancia ni debatimos sobre ello (bueno, en este caso, sí) :) Y, por ello, es más peligroso…
Efectivamente, las bases más inamovibles de la identidad son las que no es cuestionan porque, muchas veces, se dan tan por echa que parece que o bien no existen, o bien son naturales.
Soy una excepción que ha ido a los toros el año pasado y también visto corridas por la televisión.
Que sepan que soy catalán y que nadie me ha pedido firmas para que NO se prohíban los toros. ¿Es posible que esa iniciativa consiguiese más de las 127000 firmas logradas? Nunca lo sabremos por que ahora la neo democracia consiste en preguntar a quien piensa como los miembros alfa y si no piensa así es un fascista, un anticuado, un loco o inculto. Piense ahora seriamente quien intenta prohibir algo a quien.
Además me gustaría que aclarara que subvenciones reciben los toros por parte del estado si es que las conoce o solo se dedica a soltar palabrería sin importarle la verdad. Y aún siendo así lo que puede hacer un estado basado en la libertad es simplemente dejar de subvencionarlos, porque lo próximo será prohibir el circo, prohibir los zoos o prohibir los canarios encerrados en una jaula, hay mucho que prohibir para salvar al mundo.
Viva George Orwell.
Sobre subvenciones: derechos de retransmisión en televisiones pública (técnicamente no lo son, pero materialmente sí), plazas de toros de titularidad pública, ayudas a la cría del ganado bravo, escuelas taurinas, espectáculos taurinos organizados por corporaciones locales, etc etc
Don José, no se enfurruñe usted, y vea este enlace…
http://www.20minutos.es/noticia/276608/0/
Se queja Carles Carbonell:
“…Si hubiéramos llegado a esta situación por iniciativa de los colectivos de defensa de los animales o formaciones ecologistas no tendría nada que decir, pues tanto quienes amamos la fiesta de los toros como quienes la odian en razón del supuesto maltrato animal estaríamos en pie de igualdad (no sólo democrática, sino también argumental)…”
La queja no puede ser más estúpida. ¿Qué diantre será eso de la “igualdad argumental”? ¿Quiere decir que si yo dispongo de alguna baza efectiva para defender mi causa, me debo abstener de usarla?
Por supuesto que la cuestión acerca de la españolidad/catalanidad o no de las corridas de toros es un sinsentido. Y que la llamada fiesta nacional (que ni es fiesta ni es nacional), aparte de ser una carnicería, no tiene ningun arraigo en la sociedad española -la auténtica fiesta nacional, la que mueve pasiones, dinero, telediarios, prensa, etc… es el fútbol- Pero si tocar la fibra nacionalista sirve para erradicar de Cataluña las corridas de toros, bienvenida sea esa fibra, y bienvenido todo cuanto vaya en detrimento de esa barbarie.
Pd/ Entre la gente del entorno de Carles Carbonell vgr.: Arcadi Espada o Albert Boadella, se considera de buen tono echar pestes sobre las subvenciones al cine español. No les he oído decir nada sobre las generosas subvenciones destinadas al toreo del que tan aficionados son.