Benedicto XVI ha dicho que, entre las bases de la sociedad, el matrimonio y la familia tienen una particular importancia. No pienso discutir esa afirmación, solamente quiero sacar las consecuencias de esta afirmación que supongo que el Papa ha manifestado sinceramente.
Si la Iglesia, que Benedicto XVI encabeza, prohíbe el matrimonio y la formación de una familia a los sacerdotes y promueve el celibato (voto de castidad) y la ruptura con las familias de los que ingresan en órdenes y congregaciones religiosas, siendo coherentes, hay que afirmar que el propio Papa está sosteniendo que la Iglesia mantiene un comportamiento profundamente antisocial.







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Las monjas son esposas de Dios y los sacerdotes están casados con la Iglesia. La Iglesia a su vez es esposa de Dios.
Poliandria y poligamia …
MODO IRóNICO OFF/ Por la Virgen del Karma ….
Sólo si se aspirase a que todos fueran sacerdotes. Es como decir que la formación de pastores es contraria a la cría de ovejas.
Es seria tu crìtica? porque sì solo es para hacer alarde de una reflexiòn efìmera sin sentido, me abstengo de emitir opiniòn, pero antes hay que pensar lo que se va decir…
La Fe (católica, mahometana, socialista, hebrea…) se basa en principios a modo de pilares fundamentales que la definen y ritos circunstanciales y coyunturales.
Los primeros en la Iglesia Católica son llamados Dogmas, y la fe en ellos (no palpables por los sentidos, sólo de adscripción voluntaria intelectualmente) definen la pertenencia de cada uno a una u otra religión (por ejemplo, en el caso de la Iglesia Católica: la Trinidad, la inmaculada concepción de la Virgen María Madre de Dios, etc).
Los segundos son aquellas circunstancias que cambiándose no alteran la puridad de la Fe (por ejemplo, en la Iglesia Católica: que el templo sea de cruz griega o de cruz latina, o que la homilía se celebre en tal momento de la misa o en tal otro, etc).
(de esto deriva que las Iglesias Católicas y Ortodoxas, y también la Anglicana estén muy cerca de la reunificación, puesto que han caido en la cuenta de que comparten todos los dogmas, y sólo se diferencian en los ritos caprichosamente surgidos por avatares de los hombres; estando las Iglesias Protestantes infinitamente mucho más separadas al negar multitud de dogmas, y por ello, imposible la reunificación, quedando pues sólo la conversión pura y dura de unos u otros a una y otra Fe).
El caso del celibato en la Iglesia Católica pertenece a esta segunda categoría. Existe para determinados miembros de la Iglesia, ordenados y no ordenados (también hay laicos que también SON Iglesia Católica sin ser sacerdotes; Iglesia son todos los católicos, y no solo “los obispos”, usando la terminología que malintencionada pero ingenuamente usan determinados “medios de comunicación” en su infantil deseo de enfrentar a los católicos entre sí) la orden del celibato.
Podría no existir.
Y la Iglesia Católica seguiría siendo tal.
Podría decirse que la razón del celibato está dispuesta a modo de una “mejor logística”. La sabiduría de la Iglesia Católica le aconseja que aquellos católicos que pretendan servir a los demás, una vez ordenados, lo hagan en régimen de celibato.
Y en su servicio a los demás radica el servicio a la familia.
No hay pues contradicción alguna en las palabras del Benedicto XVI.
También puede servirse a los demás siendo católico y casado y con hijos, sin estar estimado por ello en menos que otro católico ordenado.
Cualquier día desde el Vaticano podría salir la noticia de que la Iglesia entiende que los católicos ordenados opten por ejercer su ministerio casados o solteros, y no pasaría nada.
Lo que desde luego nadie debe esperar, so pena de ingenuo, es que la Iglesia Romana actúe en función de la caña más profusa o más perdonavidas que la mundana prensa le quiera dispensar circunstancialmente. Gracias a Dios, no es que esté por encima de la prensa (rendida ésta a los pies del Poder, de la Política), es que está al márgen, y predispuesta a la humillación y a la infamia que el destino le depare.
Del mismo modo ocurre con el llamado “papel de la mujer en la Iglesia Católica”, debate artificioso y siempre malintencionado cuando nace de la “prensa” actual. Que sólo sean varones los elegidos para ocupar determinados cargos en la Iglesia Católica es una razón de “mejor logística” (la Iglesia sabrá sus argumentos). De hecho, la mujer ocupa la mitad de miembros de toda la Iglesia. Pero aún así, a ojos de la Fe Católica, este es un debate estéril, literalmente como el del sexo de los ángeles, desde el momento en que la Iglesia tiene como dogma que el Dios no es sexuado, y por tanto, el alma del hombre, a imágen del de Cristo -todo esto a efectos del creyente, claro- no tiene sexo. Esto es, la diferenciación sexuada en lo material no tiene relevancia espiritual. y al fin y al cabo para el creyente los sustancial no es la carne sino la trascendencia, de ahí la canción que dice: “cielo y tierra pasará (la materia, el cosmos) más su palabra no pasará” (esto es profesión de fe del creyente).
Y aún así, para el que no le guste, que no vaya a misa :) dicho mal y pronto; nadie le obliga a comulgar con fe alguna, y a diferencia de los partidos políticos, sus decisiones no tienen consecuencias jurídicas, a diferencia de los otros, que cuando alcanzan el poder crean derechos a la par que obligaciones a las cuales nos vemos constreñidos en última instancia por la amenaza del uso de la violencia contra nuestra persona.
Y a modo de corolario, sólo quiero recordar que también, a quien no le guste, siempre podrá ir al Registro de Asociaciones y fundar una Iglesia Católica 2 o Reformada o como a bien le plazca a su merced llamarla, dotándola de los estatutos que por oportuna estime, incluso copiando los de la Romana, sus dogmas y ritos, con la cláusula de “pero aquí que se case quien quiera y que sea célibe quien quiera y que el cargo de Papa será alternativamente entre varón y fémina”, por ejemplo.
Por otra parte, me adhiero al comentario de “Mynor:
Es seria tu crìtica? porque sì solo es para hacer alarde de una reflexiòn efìmera sin sentido, me abstengo de emitir opiniòn, pero antes hay que pensar lo que se va decir…”. Conociendo la entereza intelectual del dueño de este blog, y su sano afán por discutir y buscar la verdad de las cosas, cómo es que éste post parece tanto un simplón y vago ataque gratuíto a la Iglesia Católica; aunque me he decantado por pensar que no era esa su intención sino buscar comentarios más elaborados, que ciertos o errados, buscan entrar en un sano debate para mutuo enriquecimiento con la confrontación de pareceres.
Sin más, buenas tardes blogueros.
Creo que cualquiera está legitimado para criticar lo que dice la Iglesia porque recibe fondos públicos de toda naturaleza y exenciones fiscales. Aunque así no fuera, como hecho social también estaría sometida a la crítica. Resaltar la contradicciones del discurso católico es interesante y apremiante.
Lo que manifiestas en tu comentario tiene un nivel teológico más bien escaso. Lo de la “mejor logística” no dice nada. Retorcer las palabras cuando se ve la contradicción puede resultar hábil y divertido, pero no es serio. El tema, en la propia Historia del Cristianismo, se centra más en la institucionalización que en otra cosa.
Vale pues, Geógrafo Subjetivo, para tí la perra gorda: Ratzinger es un desalmado que confunde a las masas invitándoles a no casarse porque de ese modo obtiene un mezquino beneficio que ahora no acierto a desentrañar. De hecho, allí donde la Fe Católica predomina el matrimonio está prohibido, y Cáritas y demás ongés católicas promueven el folleteo pero sin matrimonio…
Primeramente, quiero agradecer que hayas respondido a mi comentario.
En segundo lugar, darte la razón en cuanto en que es una verdad como un puño sobre aquello de que “Creo que cualquiera está legitimado para criticar lo que dice la Iglesia porque recibe fondos públicos de toda naturaleza y exenciones fiscales. Aunque así no fuera, como hecho social también estaría sometida a la crítica. Resaltar la contradicciones del discurso católico es interesante y apremiante.”
Pues claro, faltaría más; ni tu, ni un católico, sois ciudadanos de segunda; y aún en un régimen tirano en el que sí lo fuéseis, tendríais todo el derecho natural del mundo a opinar sobre cualquier cosa y dar vuestra opinión sobre política, leyes, etc.
Repito: faltaría más, acabáramos.
Tercero, respecto a lo que dices: “Lo que manifiestas en tu comentario tiene un nivel teológico más bien escaso. Lo de la “mejor logística” no dice nada. “.
A ver, no tiene un nivel teológico más bien escaso. Otra cosa es que mi pobre prosa no sea capaz de transmitirte la enjundia a modo de sustrato que subyace en ese paupérrimo “mejor logística”. Que yo no sepa expresarme mejor no quiere decir que esté errado (o al menos errado del todo).
Y finalmente, cuando dices: “Retorcer las palabras cuando se ve la contradicción puede resultar hábil y divertido, pero no es serio. El tema, en la propia Historia del Cristianismo, se centra más en la institucionalización que en otra cosa”, a esto responde el sarcasmo con el que comienzo este segundo post (sarcarsmo a modo de figura retórica, en ningún modo siéntase que en mí hay ánimo alguno de ofender gratuítamente).
De su blog, extraigo que le parece curioso una “supuesta” contradicción de los católicos. Y yo me he limitado a intentar saciar su humana curiosidad. Le pido mil disculpas por no saber expresar mejor la idea que esconde lo de “mejor logística”; vendría a ser algo así como el “how-know”, o el mejor saber hacer en que deviene una organización humana respecto a su infraestructura interna y sus recursos humanos en sus quehaceres y tareas diarios al objeto de una mejor consecución de sus fines últimos. De ahí que le digo que hoy la Iglesia Romana tenga el celibato para algunos de sus miembros como un valor de “mejor saber hacer” (espero que este palabro exprese mejor lo que le expongo) y mañana varíe ese “mejor saber hacer” por una eliminación del celibato (sin que por ello mute la esencia del Catolicismo, al no ser éste un dogma, un pilar fundamental del mismo).
Gracias una vez más por permitirme debatir en este foro tan amable.
Buenas tardes foreros.
“Curiosa” era evidentemente retórica. Mis dudas no son tales: la institucionalización de las iglesias cristianas secaron un movimiento carismático, como no puede ser de otra manera.
Perdón, quería decir “KNOW HOW”
http://es.wikipedia.org/wiki/Know_how
1) Si la familia y el matrimonio es base de la sociedad, que por pragmatismo obligues a tus profesionales a no casarse es claramente antisocial.
2) Los célibes no son necesariamente ni más entregados ni generosos … solamente tienen más tiempo libre, para lo bueno y lo malo. Un sacerdocio casado puede ser igual o más eficiente: desde luego habría menos “niños grandes”.
Irhic, pues eso: mientras el número de homosexuales no supere demasiado al de sacerdotes, monjas, supernumerarios y demás célibes, no hay problema. Y si es mayor, pues se puede compensar reduciendo el número de los curas y demás.
¿Ha borrado mi último post o se ha borrado solo?
Imagino que lo segundo.
De todas formas, la adscripción a la Iglesia Católica y la aceptación de sus bases es voluntaria.
Del mismo modo que si soy del PSOE y no estoy de acuerdo en todas sus posturas puedo salirme y montar UPyD donde tengan cabida mis posturas no admitidas en la primera organización, también se puede abandonar la Iglesia Católica y fundar una nueva en la que como usted dice no se “seque el movimiento carismático mediante la institutucionalización”, pero es que para el católico esa institucionalización fué dada por Cristo en su “sobre tí Pedro descansará Mi Iglesia”, de ahí que los católicos la tengan (a la Iglesia) en su primerísima profesión de Fe cuando declaran con su Credo aquello de “….Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso…”
La aceptación del celibato NO ES OBLIGATORIO, o al menos no lo es más que tener que comulgar con la doctrina del PSOE o del PP. Un sacerdote se casa y no tiene consecuencias civiles. El cura que lo desee puede fundar su propia Iglesia en la que dé cabida a sus aspiraciones espirituales. Lo que no puede pretender es que los demás creyentes comulguen con sus inquietudes, del mismo modo que el que piensa distinto en el PSOE o en el PP no puede pretender que los demás pasen por su aro.
La Iglesia, al imponer el celibato, va contra la teoría social que ella misma mantiene.
En definitiva, que para la Iglesia Catolica el celibato es una coyuntura circunstancial,
variable si así lo determinan oportuno,
que redunda o se traduce en una “profesionalización” del servir de unos católicos paracon los demás,
y que gracias a esa “profesionalidad” de unos pocos célibes voluntaria y gozosamente adoptada es posible ofrecer una eficiente guía sacerdotal a los demás creyentes,
sin perjuicio de que se puede ser igual de servicial para con los demás estando casado y con hijos, no siendo por ello menos digno o menos cristiano que el sacerdote (todo estó claro está desde la óptica del creyente).
“Entre las bases de la sociedad, el matrimonio y la familia tienen una particular importancia.” Y la economía ni te cuento, anda que no se han roto matrimonios a raíz de problemas económicos, yo conozco unos cuantos. Si se hunde la economía, se hunde la sociedad, amigos, esto es lo que hay.
Meadas fuera de tiesto aparte, yo también creo que la Iglesia “mantiene un comportamiento profundamente antisocial”, pero no por la razón que expones, que creo que es más bien irrelevante, si no por su continua manía de dar lecciones morales basándose en los dictados de seres invisibles. Ya saben, vivir en “la verdad” de Jesucristo y todo eso. Y si se conformasen con eso, pues vale, pero el discurso de la Iglesia se traduce, más o menos sibilinamente, en despojar de moral y achacar una visión nihilista a todo aquel que no comparta sus delirios metafísicos, y a mí personalmente esto me resulta bastante ofensivo. No tengo ningún motivo para pensar que el papa Ratzinger está moralmente por encima de mi, ¿o sí?, así que sus condescendientes lecciones para quien las quiera. Aunque igual debería decirlo en voz baja, que lo mismo estoy faltándoles el respeto o coartando (Satán me libre) su libertad de expresión.
Y es que esa es otra, su mezquino victimismo, sobre todo aquí en España. Los Rouco o Cañizares pueden decir cualquier barbaridad que se les pase por la cabeza. En su derecho están, no seré yo quien se lo niegue, pero igual tendrían que tener en cuenta, ya sé que es mucho pedir, que los demás también tenemos derecho a discrepar de sus ideas, a exponerlas, e incluso a decir en voz alta que la mayor parte de lo que dicen son soberanas gilipolleces, si así nos lo parece.
Y no, no imponen nada (porque no pueden), pero siguen gozando de una descomunal maquinaria propagandística pagada por todos. Eso sí, que a alguien se le ocurra poner un inocuo mensaje ateo en unos autobuses, que pondrán el grito en el cielo y dirán (lo dijeron) que son contrarios a la libertad religiosa (toma ya!) y les tacharán de blasfemos.
Hartito estoy de que nos la cojamos con papel de fumar en estos temas.
Este debate en concreto no suele estar bien llevado por ninguna de las partes por una razón muy sencilla: se desconoce, a nivel popular, la verdadera razón por la que los religiosos católicos son célibes (o dicen serlo, pero ese es otro debate…). La razón no es ni religiosa, ni social, ni educativa. Es meramente económica. Después del Concilio de Nicea, se convirtió en dogma la idea de que los religiosos debían entregarse a Dios por completo y no tener relaciones carnales o sentimentales de ningún tipo. Pero la razón no es “entregarse a Dios” (a pesar de que parezca una razón inequívoca). En aquella época ya ocurría que muchos religiosos estaban casados y tenían hijos, pero al morir ellos, los bienes que había acumulado ese religioso pasaban a sus descendientes. Esto fue, lógicamente, mal visto por los altos jerarcas, lo que facilitó la entrada en vigor de esta norma de celibato. Así, los bienes acumulados por el religioso en vida pasaban automáticamente a la Iglesia (regla que se instituyó al mismo tiempo que el celibato). El problema del celibato ha sido debatido constantemente y en el Concilio de Trento hubo que volver a recordar a monjes y sacerdotes (y obispos, cardenales y toda recua moruna) que no podían tener relaciones carnales ni descendientes (parte fundamental de lo que se llamó la “Reforma”, término que equivocadamente se asocia con el protestantismo, que justamente protagonizó la “Contrarreforma”). Toda discusión que se salga de estos parámetros es estéril, porque no estará basada en hechos históricos ciertos. En resumen, no hay razones más allá de las económicas para pensar en el celibato católico, celibato convenientemente eliminado de las contrarreformas protestantes y que prácticamente no existe en la mayoría de las religiones excepto el budismo y poco más (en este caso no es económico porque los monjes budistas no pueden tener posesiones de ningún tipo desde el momento en que son ordenados). Por si a alguien le da por aludir a San Pablo, le diré que no existió y que sus cartas son invenciones del siglo I y II. Más que nada para evitar discusiones infructuosas.
Y en cuanto al papel del matrimonio en la Iglesia… Je, para echarles de comer aparte. En mi blog tengo una entrada sobre el tema que a lo mejor a alguien le interesa leer:
http://pormeterse.wordpress.com/2009/01/17/pura-necesidad/
Resumiendo mucho: la Iglesia sólo quiere el matrimonio para la procreación y cuidado de los hijos. No hay otra finalidad en la unión de hombre y mujer. El amor, sentimientos o emociones asociados son totalmente indiferentes en lo que a la religión se refiere. El matrimonio viene a ser la total anulación de las dos personalidades que se unen en la relación para unirse en un sólo concepto llamado “unidad matrimonial”, cuyo único objetivo es la procreación. Si esto no es asocial, baje “dios” y lo vea. Esta es también la razón por la que niegan el matrimonio homosexual: no puede haber procreación natural, así que no es posible que exista el objetivo último de lo que se denomina matrimonio. Tan simple como esto. Ahora, os podéis pegar diciendo muchas veces cosas sin sentido, pero no hay ni más ni menos que lo que he venido a decir en estas lineas.
Saludos.