Un compañero de Neoprogs lanzaba una idea destinada a desprofesionalizar el ejercicio de la política por medio de la limitación del ejercicio de cargos públicos. Dicho así suena bien, pero como todo hay que bajar a la letra pequeña y aparecen los problemas.
Hay cuestiones con las que no se puede más que estar de acuerdo, tales como que es poco deseable que alguien, desde su más tierna adolescencia, vaya pasando de cargo en cargo o que los padres les diseñen la carrera política a los hijos. Es poco deseable en la política, como lo es en el ejercicio de la función pública de alto nivel, de la medicina o de la judicatura.
En el ejercicio de cualquier actividad la experiencia es y debe ser un bien preciado y hay que cuidar a las personas que tienen esa experiencia. Evidentemente la experiencia no se adquiere en un mandato, ni mucho menos en un periodo corto con la espada de Damocles del cese legal que caerá. Eso anima más bien a coger lo que se pueda y a salir corriendo.
Un cuerpo de políticos novatos y que, cuando empiezan a dominar los resortes de la política y de la administración, se tienen que ir es el sueño dorado de los grupos de presión, los medios de comunicación y de los funcionarios, porque estarán varios años ciegos y no podrán hacer nada sin el apoyo de estos grupos, y cuando hayan aprendido a hacer cosas se les dará un homenaje de despedida.
Abusos los hay y muchos. Pero la desprofesionalización de la política no va, creo yo, por el camino de la limitación de mandatos, sino por la vía de hacer compatible la política con otras ocupaciones. José Rodríguez nos contaba hace poco que el Ayuntamiento de Estocolmo tiene casi un centenar de concejales, lo que permitía que la inmensa mayoría de los concejales pudieran tener su trabajo. Lo contrario pasa en España, que por disminuir los cuerpos representativos casi todos se hacen profesionales o buscan formas de serlo, ya que es la única manera de estar decentemente en política y abarcar la labor.







Coincido contigo en que el problema no es tanto limitar los mandatos, con carácter general, sino impedir que haya personas sin formación, oficio ni beneficio, viviendo de la política y valiéndose de ella como único medio de vida. Sin embargo no creo que sea positivo permitir compatibilizar la política con cualquier otra ocupación laboral porque, al margen de las lógicas incompatibilidades que pudieran surgir, yo creo que la actividad política requiere una dedicación intensa y en osaciones exclusiva durante el tiempo en que se ejerza. En cualquier caso es un debate interesante que no permite generalizar.
Estoy de acuerdo contigo. Además de la incompatibilidades, hay puestos que requieren mucha dedicación, aunque también sabemos que hay otros muchos que podrían ser ocupados y desempeñados de otra forma.
Sobre todo me quedo con lo último que has dicho: “un debate interesante que no permite generalizar”. La generalización es un peligro y puede llevar a tomar medidas que produzcan efectos contrarios a los pretendidos, como ya apuntaba en la entrada.
[...] de mandatos a los políticos, para asegurar una cierta vitalidad en nuestra democracia. Por GS han contestado estupendamente a esta afirmación, pero me gustaría reiterar algunos [...]
Sobre este mismo tema escribía hace poco también yo, proponiendo, no un límite de mandatos, pero sí un límite de la mitad de la vida adulta trabajando como político
http://nostalgiadelreino.net/2009/11/de-politicos-profesionales/
No me importa tanto que que un buen presidente pueda pasar veinte años en el cargo como los que no ejercen ningún otro tipo de profesión en su vida, dedicándose a ejercer cargo tras cargo desde su primera juventud.
Hay un par de cosas a tener en cuenta, aparte de lo ya mencionado:
- Ha de ser posible entrar y salir: hay gente valiosa que no participa en política porque supone un parón en la vida profesional. Sólo quien tiene una empresa o es funcionario puede permitirse ese lujo. También está la situación de quien entra y hace lo que sea por perpetuarse, porque no tiene otra cosa que hacer.
- ¿Debemos exigir una formación mínima? cada vez más tomar una decisión exige conocimientos, y no tenerlos impide incluso seleccionar a quien te asesore adecuadamente; pero no hay que olvidar que a un cargo electo debe poder acceder cualquier ciudadano.
Que hay personas que desde poco mas de los 20 años no han hecho otra cosa que pasar de un cargo a otro, es una realidad, yo conozco muchos. Me parece muy razonable la propuesta de limitar no el numero de mandatos, si no el numero de años que uno pueda dedicarse a la politica, ( se entiende que cobrando por ello). Es muy curioso como algunos politicos valen absolutamente para todo, por ejemplo pasando de vivienda a defensa desde una concejalia. Mas profesionalidad en el sentido de preparacion, y menos en el aspecto economico
Cierto y es un grave problema. Pero la solución crea otros problema: ¿Quién se puede reincorporar después de diez años al mercado de trabajo? Es un medida pensada con mentalidad de funcionario y destinada únicamente a funcionarios.
Una persona que haya sido capaz de gestionar con acierto un departamento de la Administración no debería tener mucho problema en encontrar acomodo en el sector privado… por no hablar de la universidad o el ejercicio libre de la profesión (abogados, por ejemplo).
Otra cosa son los cantamañanas, pero ahí se trata de un problema distinto: si nadie los quiere contratar, mucho menos quiero yo que vivan de mis impuestos.