Cada vez las iluminaciones navideñas empiezan antes. Ni la crisis, ni la monstruosa deuda de los ayuntamientos ni los cuatros jinetes del Apocalipsis son capaces de racionalizar el derroche de las corporaciones locales durante estas “entrañables fiestas” que, a este paso, vamos a comenzar a celebrar en la playa.
Ya sé que muchos dirán ante el argumento del despilfarro, para racionalizar algo tan humano como es que a uno meramente le guste el alumbrado navideño, que éste sirve para dinamizar y fomentar el comercio. Es uno de esos dogmas que se han transmitido y no sé el respaldo empírico que tienen, porque el hecho de que el consumo sube en las fiestas navideñas es connatural a éstas y la influencia del alumbrado tendría que ser demostrada con algunas garantías.
Estoy un poco “puñetero” con estos “dogmas” desde que leí una entrada sobre otro “dogma”: las 300.000 prostitutas que ejercen en España. Cifra sin respaldo y que ha alcanzado el grado de oficial tras ser asumida por el Congreso.







Anochece demasiado pronto y la navidad es lo único bonito del invierno. :-(
Uno que ya es de por sí poco entusiasta de la navidad, con estos excesos acaba por aborrecerla visceralmente.
Es 27 de noviembre, falta casi unmes. y en Madrid inauguran el “alumbrado navideño” hay que jo…
Fuck Christmas!
Como he dicho muchas veces. Dinero no habrá, pero para tontás…
Amén del ahorro millonario gracias al cambio de hora, que a uno, como futuro matemático, le gustaría saber con qué datos se calcula. O la población de la India, donde no hay censo (tengo entendido que se calcula aproximadamente por el consumo de determinados alimentos).
La estadística, mal usada, permite demostrar lo que a uno le dé la gana (y en ocasiones incluso lo contrario).