Hay muchos, quizá demasiados puestos de funcionarios técnicos que no están cubiertos por funcionarios de carrera. Muchas de estas plazas están en el aire, no se proveen definitivamente, de forma que se mantiene a persona o a muchas personas en régimen de interinidad.
Esto lleva a que los que desempeñan en régimen de interinidad esas plazas estar en una situación más que delicada. Que ellos sigan trabajando depende de una decisión política, como es la amortización o la provisión definitiva, de forma que pueden caer en la tentación de “llevarse bien” con el poder.
De esta forma aparecen curiosísimos informes técnicos justificando las cosas más estrambóticas de la forma más ridícula. Informes que son el parapeto para las inconfesables intenciones de algunos políticos de que ellos únicamente siguen los criterios técnicos, vistiéndose de una conveniente tecnocracia.
Aviso: no hay que confundir a los funcionarios interinos con los funcionarios eventuales (que son por naturaleza cargos políticos).







Lo malo es que los funcionarios también caen en esa tentación … para ascender, para evitarse problemas, etc.
Quizás lo mejor sea hacer desaparecer los puestos de funcionarios, todos los trabajadores públicos
deben ser evaluados periodicamente.
¿Y quiénes le evaluan? ¿El politiquillo de turno? ¿Qué se evalúa? ¿La subordinación?…. hay propuestas interesantes, pero que tienen un reverso tenebroso.
Es cierto que aún siendo funcionario de carrera se puede caer en la tentación, sólo hay que ver la cantidad de ellos que “caen” en cada caso de corrupción urbanística.
Lo que me parece terrible es la situación que describes y que, lamentablemente, es muy común en más de un municipio, dándose la paradoja de que son los interinos los que informan de asuntos importantes mientras que los de carrera están en algún habitáculo condenado al ostracismo…
Ser funcionario de carrera lo único que implica es que se ha aprobado una oposición, no presupone ni honestidad ni infalibilidad en el ejercicio de la profesión.
Además en el caso de nuestra amada ciudad la cuestión se complica con los casos de oposiciones que no han brillado por su limpieza como por ejemplo las últimas oposiciones a la Policia Local q
Ser funcionario de carrera no presupone ni honestidad ni infalibilidad en el ejercicio de la profesión, lo único que supone es que se han aprobado unas oposiciones.
Además en el caso de nuestra amada Ciudad la cuestión se complica con esas oposiciones que todos conocemos y que digamos no han brillado , digamos, por su limpieza como ,por ejemplo, las últimas de la Policia Local (por cierto ¿se acuerda alguien de todo aquello?); oposiciones a las que se presentan tres personas para dos plazas; la “conversión” en funcionarios por arte de birlobirloque, ,lease Servicios Tributarios y sus complejísimos exámenes; …etc,etc.
Solo hay que darse una vuelta por el Ayuntamiento y ver la gran cantidad de funcionarios de carrera que comparten apellidos ( hermanos, padre e hijos,…) por lo que empiezo a pensar que lo de ser funcionario de carrera es una cuestión mas de endogamia que de estudiar.
Por último resulta curioso que los tres principales órganos de control al gobierno de la Ciudad , me refiero a la Secretaria General ,a la Intervención y a la Tesorería sean ocupados, en algunos casos desde hace décadas, por personas que no disponen de la habilitación nacional que entiendo se requiere para ello si no que su cargo , y el sueldo, al que creo que no esta afectando mucho la crisis, que el mismo lleva aparejado, depende, en buena medida del pólitico al que se supone tienen que controlar.
Po ultimo felicitar a todos aquellos funcionarios de carrera que han sacado sus oposiciones a base de esfuerzo y desarrollan su trabajo con honestidad y que , por supuesto, son la grandísima mayoria.