
Ayer se celebró el vigésimo aniversario de la “Caída del Muro de Berlín”. Unos han festejado la efeméride y otros han recordado que existen muchos otros muros en el mundo, visible y, los que son peores, invisibles y sutiles (de estos han hablado menos).
De todo lo publicado por la prensa esos días me quedo con la entrevista de “El País” al que fuera el último Jefe de Estado de la República Democrática Alemana, Egon Krenz, uno de esos comunistas que tuvieron que asumir el poder a última hora, cuando todo se descomponía entre sus manos y que, la verdad, no lo hicieron mal del todo a la hora de mantener un orden razonable y una transición política que les sacaría del poder y a un grupo de ellos los enviaría a la cárcel.
Estos dirigentes comunistas tenían una parte significativa de apoyo popular (en las primeras elecciones tras la reunificación el partido sucesor del SED, el PSD, obtuvo cerca del 25% de los votos), con lo que podían haber caída en la insensata y ridícula tentación de convertirse en una versión europea de Corea del Norte.
Hay que reconocerles que supieron levantar el pie en el momento adecuado. Que no ordenaron a los sectores más radicales del régimen comunista a dar escarmientos, cometer masacres y violar aún más los derechos humanos (que lo que llevaba haciendo el régimen desde hacía décadas) y abrieron un proceso institucional (elecciones pluripartidistas a la Volkskammer) que no llevaba a otra cosa que ha desmantelar la coqueta y policial RDA.
Estos desmanteladores, especialmente Egon Krenz y Hans Modrow, son una rara y contemporánea especie de “héroes”. Es la misma idea de Hans Magnus Enzensberger que Javier Cercas toma para caracterizar la labor heroica de Adolfo Suárez, no como constructor de un orden, sino como destructor del orden anterior, que era su cuna y “alma mater”.







Bueno, Geógrafo… no creo que alguien como Krenz, que ya en democracia fue condenado a penas de cárcel por la muerte de disidentes, y que sigue defendiendo la restitución de la antigua RDA, sea comparable a alguien como Suárez.
Es una comparación funcional. Me explico, podría haber ordenado unas cuantas masacres, a lo Ceaucescu, e intentar alguna aventura a lo norcoreano. El tipo no es ningún santo, pero supo parar a tiempo …. que a veces no es poco. Suárez podría no haber legalizado el PCE, podría haber dejado actuar a la BPS contra ese partido y seguramente habría tenido muchas menos complicaciones.
Bueno, sí, puedo llegar a entenderlo. Pero vamos, yo creo que paró a tiempo más por falta de gasolina (las tropas rusas acuarteladas en Moscú tenían órdenes de Gobachev de no apoyar a los dirigentes de la RDA contra los civiles, y los soldados comunistas alemanes se estaban negando a disparar a los suyos) que por que él pisara el freno.
Pero si tenían fuerzas absolutamente fieles y amplios grupos sociales a los que no les convenían nada una reunificación como la que se establa planteando.
Geógrafo, no levantaron el pie motu proprio, sino porque Moscú los dejó colgados de la brocha. Egon Krenz fue el último en la larga lista de psicópatas políticos de la RDA; no hay en el mundo cinismo suficiente para blanquear su figura.
Estoy hablando de los últimos dirigentes. Ceacescu no levantó el pie hasta que se lo levantaron
¿Los últimos dirigentes? ¿Te refieres a los que “estaban estudiando” cuando el poder recaía sobre Ulbricht o Hönecker?
Más bien que estudiando, estaban escalando en el régimen. Hay que reconocerles que en el momento adecuado no hicieron los mandriles, solamente eso.