
La elección del cardenal alemán Joseph Ratzinger como Obispo de Roma ha sido, a tenor de los hechos subsiguientes, la peor noticia que ha vivido la Congregación de los Legionarios de Cristo desde su fundación.
Todo hacía prever que un Papa tan conservador iba a hacer de esta congregación, más que conservadora, uno de sus más firmes apoyos, tal y como lo hizo Juan Pablo II (y es que entre ellos hay diferencias). Pero la realidad está siendo otra y este estricto alemán ha decidido afrontar de cara los muchos problemas que este instituto religioso de fundación mexicana estaba planteando.
Lo primero que hizo fue suspender “a divinis” al fundador de los Legionarios de Cristo, en medios de repetidísimos escándalos de naturaleza sexual. Esto produjo una ruptura interna y moral dentro de la Congregación.
El segundo paso ha sido investigar hasta el fondo. Ratzinger ha elegido emplear la figura de los visitadores apostólicos para investigar todos los aspectos de la Congregación y de su “Movimiento Apostólico” anexo, “Regnum Christi”. Ratzinger ya tiene el primer informe de estos visitadores.
La situación de este Congregación parece ser tan penosa que pronostico tres posibles salidas, todas ellas con serios precedentes dentro de la Iglesia Católica:
a) Reforma de todas las normas de la Congregación y de “Regnum Christi” (incluso su reconversión a Congregación religiosa para sus “consagrados” y “consagradas”), de modo que sean las normas aprobadas las que se apliquen. La “elección” de un nuevo superior general previamente señalado por la Santa Sede y que, aunque siendo miembro de la orden, sea el hombre del Vaticano en su interior y que necesitase el visto bueno para cierto tipo de decisiones. Los LC salvarían medianamente la cara.
b) Sería esencialmente la misma pero con la diferencia de que el nuevo superior general no provendría de la Congregación, sino que habría en su lugar un “Delegado Pontificio” con unos cuantos adjuntos procedentes de otras órdenes o congregaciones religiosas o del Episcopado. Sería una humillación para los LC.
c) Esta opción es la más radical y, por tanto, la más improbable. La disolución de la Congregación. Los sacerdotes pasarían al clero secular, se dispensarían compromisos a los miembros de “Regnum Christi” y las propiedades y obras serían asumidas o por las diócesis o por otras instituciones católicas. Para hacer esto hay que tener claro cual es la titularidad de cada una de las propiedades y hacerlo rápido para evitar cualquier tentación de “alzamiento de bienes”.







La única solución auténtica es en contra de los Legionarios de Cristo y consiste en la eliminación de los Legionarios de Cristo. Sin emabrgo, hace demasiado tiempo que la autenticidad está fuera del alcance de la Curia Romana, especialmente ante tan cuantiosas contribuciones de la Legión.
¿No se llamaba legión un demonio del evangelio?
Una pequeña corrección: Marcial Marciel no fue “suspendido a divinis”, eso se reserva para grandes criminales como el sacerdote José Mantero que cometió el horror de amar a otro hombre (adulto). Para esa fruslería de destrozar la vida a unos niños, según cuenta Público, El Vaticano le “invitó” a retirarse a una “vida de oración y penitencia”
Sí fue suspendido “a divinis”. Las noticias de la época (estoy cansado y no tengo ganas de buscarlas, perdón) hablan de esta suspensión. Público emplea un eufemismo.
La verdad no pueden causarme mas que làstima su informaciòn. Lo que si tengo muy claro es que es parte de la humanidad la lucha contra Dios y sus dominios. Lucha sin gloria pues somos nosotros mismos los que conseguimos perder toda la vida.
[...] correcta del lema tendría que ser ‘Apadrina A un cura’. Y para continuar, y dada la polémica que rodea a la congregación promotora, tampoco vendría mal que hicieran públicas las cuentas de [...]