La información sobre los Estados Unidos que se da en España es, en muchas ocasiones, no mala, sino que induce a pensar lo absolutamente contrario a lo que sucede.
Los medios españoles han hablado mucho del primer año de la Presidencia de Barack Obama, cuando lo que se cumple es un año de la elección, no de la toma de posesión que se efectuó en enero. Llevan de sombras ese año de diez meses con los resultados de unas elecciones absolutamente irrelevantes.
Ahora hablan de la histórica victoria de la Reforma Sanitaria en la Cámara de Representantes, por cinco votos de diferencia. Lo que no cuenta los medios españoles es que esto, hace poco más de un año, era absolutamente impensable y que muchos presidentes, el último Bill Clinton no habían conseguido ni siquiera tener dos textos, uno de la Cámara y otro que saldrá del Senado, con pasos importantes hacia una sanidad cuasi universal en los Estados Unidos.
Si el triunfo de los republicanos en las elecciones del pasado martes hubiera sido realmente significativo, la votación de la Cámara de Representantes pudiera haber sido otra.








Sabias palabras. El tema de la derrota demócrata el martes fue de escándalo: USA no es España y la gente es capaz de votar en clave estatal sin tener en cuenta al presidente.
Otra cosa es el ambiente respecto a Obama en ciertos círculos, que no confían en él tanto como los medios españoles nos hacen creer.