Algunas veces mi conciencia se pone a navegar en esas oscuridades que todos, de forma consciente o inconsciente, procuramos olvidar, con la única finalidad de no estar permanentemente enfadados.
No sé la causa, pero me he acordado del profesor que tuve de Derecho del Trabajo. Un buen día decidí ir a para preguntarle una serie de dudas durante su horario de tutorías. Ni que decir tiene que el horario de tutorías coincidía con el de otras clases, por lo que tuve que falta a otra asignatura.
Bien, llamé al despacho de este señor y una voz me dijo que abriera. Así lo hice. Me dispuse a entrar y me dijo que solamente me había dicho que abriera, no que entrara. Le comenté que quería preguntarle algunas dudas sobre la materia. Él me contestó que lo hiciera desde la puerta, pero que no entrara. Lamenté haberle molestado y me fui.
No es justo generalizar, pero ésta es una parte, porque sigue ejerciendo, de la Universidad española. Así nos luce.







Estoy de acuerdo. Pero también es verdad que hay otros profesores que hacen que la experiencia universitaria merezca la pena. Especialmente los que te permiten mostrarte en desacuerdo con ellos y discutir libremente (con los límites razonables del respeto, claro).
Yo de esos tuve bien pocos.
Pues yo, en general, he sido muy afortunado, aunque de todo hay en la viña del Rector.
¿Y lo que se ríe uno y las batallitas que cuenta luego? Yo he tenido de todo, desde los de “no me mires que no eres digno”, a otros con los que me he ido de cañas y llegar luego a casa con un pedal de impresión. Bueno, y el primer día en la facultad tan tranquilo y sin saberlo le pedí fuego al rector como si nada, aunque afortunadamente de forma muy educada.
Pues en Psicología los profesores son gloriosos (con notables e inolvidables excepciones, como dice Mario).
Pero estoy con SuperSantiEgo: las batallitas que acumulas con los profesores te dan para horas y amenizan las tardes de bar.
Pues en Derecho y el Filosofía (cuatro facultades vividas) son poco gloriosos…. seguiré contando mi experiencia.
En muchos países se descojonan cuando les cuentas que aquí los profes de universidad son funcionarios…
A mí me tocó de todo, pero gracias sean dadas a quien estipuló que el examen era igual para todos los grupos. Resultado: en las clases de los profes buenos, lleno total. En las de los malos, cuatro gatos. Es muy injusto que ahí sigan, todos igual.
Lo de “gloriosos” era ironía :)
A mí, en tercero, me aconsejaron entrar en la bolsa de trabajo de conserje de la US porque -según un señor que me puso un 5 cuando en el examen aparecía tachado un 8,5- “no todos valemos para estudiar” y “señorita, bastante lejos ha llegado usted ya”. Otra frase mítica que recordamos siempre en casa es: “el examen está muy bien y aprobado, pero te suspendo porque te conviene”.
Pues, aunque el más legendario sea el profesor universitario, casos parecidos a este pueden verse en cualquier IES, Escuela de Arte o Politécnico.
Debería existir algún tipo de filtro. No es justo que los buenos profesionales cobren el mismo sueldo que los sinvergüenzas, y que haya tanta gente disfrutando una nómina y trabajando lo mínimo.
Saludos.