Si se destierra la territorialidad, habrá lugares políticamente insignificantes, y eso tiene sus consecuencias. Se gana en el principio de “una persona, un voto”, pero las zonas menos densamente pobladas del país dejarán de pesar políticamente.
Si se refuerza la proporcionalidad, el resultado a un medio plazo será el de una mayor fragmentación del voto, porque muchas personas dejarán de votar a la segunda opción y lo harán por su primera opción. La consecuencia es que será prácticamente imposible un gobierno que tenga mayoría absoluta y tendremos que acostumbrarnos a verdaderos gobiernos de coalición, abandonando definitivamente la aritmética variable.







Acepto tus premisas, pero discuto la primera: Es obvio que lugares muy poco densamente poblados, como Soria, Palencia o Cáceres ahora estén representados de alguna manera. Ni siquiera creo que, en cuestión de elecciones al Congreso, sea recomendable a priori que unos representantes que no tienen función territorial alguna deban estar sometidos a una regla que da más valor a los kilómetros cuadrados que a los habitantes, como tú mismo has dicho más de dos veces.
Realmente, ¿los dos diputados de Soria (PP y PSOE) la defienden en el Congreso? ¿Es necesario? ¿Sería deseable? Es más, ¿El interés general del Estado resulta de la suma de los intereses de sus partes administrativas?
Tengo dudas, muchas dudas. Sin embargo, creo que sobrerrepresentar territorios deshabitados coarta la pluralidad e impide un sistema electoral algo más justo.
Mientras sigan muriendo argentinos en manos de delincuentes, y mientras el gobierno siga sosteniendo que es sólo una sensación, la reforma política no servirá jamás ya que se quedarán sin ciudadanos. Todos necesitamos, queremos, y exigimos una ley que penalice a menores delincuentes, necesitamos volver a tener seguridad, para volver a creer.
Perdona, pero esta entrada habla sobre España.
Yo siempre he pensado en la línea de Geógrafo. Si las provincias con escasa población desaparecen del mapa, ya pueden olvidarse de infraestructuras y servicios de todo tipo, simplemente dejarán de contar. No creo que la búsqueda de un sistema electoral “más justo” nos deba dirigir por esa senda.
Yo creo que los reglamentos electorales deben acercarse lo más posible a la regla “una persona = un voto”. Para que los territorios no se queden sin representación hay otros mecanismos: autonomías, Senado territorial. Pero eso de que mi voto cuando vivía en Ávila valiese varias veces el de un madrileño es rotundamente injusto y muy poco democrático.
La sobrerrepresentación de ciertas regiones parece un mecanismo diseñado para amortiguar las “desventajas” del sufragio universal, premiando a zonas rurales conservadoras en perjuicio de áreas urbanas donde tradicionalmente predominaban los partidos obreros. De hecho, en algún sitio leí que ya lo pusieron en práctica los franceses para prevenir que los obreros tuvieran demasiado peso cuando se introdujo el sufragio universal masculino en 1848…
Sobre el tema de la representación territorial, dos cuestiones. Primera: que para eso está el Senado, que se supone que es la cámara territorial. Ahora no le veo mucho sentido a esa cámara, y con una reforma electoral tendríamos un Congreso cuya composición sería proporcional a los votos, y un Senado donde cada territorio esté representado.
Por otra parte (y es lo segundo), coincido con lo que dice José A. en el primer comentario: la disciplina de voto de los partidos es incompatible con la representación territorial. Por lo general, un diputado del PP votará lo que le diga el partido, aunque vaya en contra de su territorio, o al menos no lo beneficie.
Yo soy partidario de una reforma electoral en la que todos los votos valgan lo mismo y en la que la representación parlamentaria sea un reflejo proporcional de los votos que se han introducido en las urnas.
Quiero comentar un punto para tener en cuenta a la hora de realizar una reforma electoral:
* El voto de los ciudadanos en el exterior tiene un procedimiento de hace 30 años y nada acorde con las posibilidades actuales. En mi caso, estoy viviendo en el extranjero desde hace 3 años y estoy debidamente inscrita en el Consulado y en el CERA (Censo Electoral de Residentes Ausentes). En las últimas elecciones generales pude votar correctaemnte pero en las elecciones europeas fui privada a mi derecho al voto precisamente por la propia ley electoral. Lo cuento en detalle en mi blog. Por resumir el error se debió al correo. Entré en contacto con el Embajador (Rafael Estrella, ya que me encuentro en Argentina) y aunque me dijo que lamentaba que no hubiera podido votar, su respuesta fue que para que se de una reforma de la ley electoral debe existir consenso político. Lo cuál es totalmente coherente, pero a la vez un tanto desalentador porque suena lejano.
En definitiva, creo que un punto importante a tratar en una reforma electoral es justamente mejorar el voto en el extranjero, que con agregar la posibilidad de que se pueda votar en persona en el consulado (siempre como algo complementario y no sustituto de lo actual). La intención es arreglar un mecanismo claramente deficiente en su funcionamiento.
Por otro lado, para aportar algo más al tema de la representación de las provincias con baja población de densidad, comento también mi caso particular.
Soy riojana y durante varios años he votado en la provincia de La Rioja (donde se reparten 4 escaños). Salvo en casos de que la política nacional se inclina por mayorías absolutas (como fue el caso del 2000), el reparto habitual es 2 psoe, 2 pp.
Además he vivido 5 años en Madrid, y se da la paradoja que cuando he tenido la posibilidad de votar en Madrid mi voto ha sido más decisivo en esa provincia (ya que sí ha contribuido a un reparto distinto de escaños), y de hecho, en La Rioja siguió saliendo 2, 2.
Esperemos que en cualquier caso, cuando se de una reforma electoral contemplen distintas posibilidad para contribuir a una mejora en pro de la democracia.
La verdadera democracia esta en las listas abiertas, en que cada uno pueda elegir sus representantes entre quienes quieran serlo. No entre corpúsculos de partidos que no se renuevan y que se pegan al sillón… Las listas cerradas no son buenas, porque muchos se perpetuan ahí y no hay manera de echarles. No es justo que Izquierda Unida tenga menos representacion que Convergencia y Union estos con muchos menos votos… Con todo el respeto a su casa…
Creo que los derechos electorales de los residentes en el extranjero daría para un artículo muy interesante, Geógrafo. En principio, uno piensa que el derecho al voto debería mantenerse aunque vivas en el extranjero; total, sigues siendo español. Pero eso lleva a distorsiones peligrosas, si pensamos
- que hay gente con la nacionalidad española que lleva décadas, cuando no toda la vida, residiendo en otro país.
- que esos votantes, que no pagan impuestos, pueden decidir con su voto qué se hace, y no tener que aguantar las consecuencias (total, viven muy lejos). Un ejemplo es la emigración gallega en Argentina: son muchos, y de muy pocas provincias, por lo que sus votos pueden inclinar la balanza sobradamente. La consecuencia: los políticos listos tiran de presupuesto para comprarles con regalitos para los que no han contribuido. Y los residentes en las provincias con mala suerte, a aguantar.
No digo que haya que quitar el derecho al voto a nadie, pero sí que es un problema sobre el que habría que reflexionar…
Pues yo no entiendo tu concepto de democracia.
Pero vamos a ver, si el pueblo está fragmentado y sus opiniones son muy diferentes; ¿qué tiene de malo que eso quede representado en sus políticos?
¿Prefieres que Gobierne alguien basándose en una sociedad que no existe? ¿Eso qué tiene de democrático?
No sé por qué es más democrático que PP o PSOE gobiernen solos en mayoría absoluta, a que tengan que hacer coaliciones.
¿Más práctico? Puestos en ese plan, que Gobierne uno siempre sin oposición, más práctico que eso no hay nada.
En serio, no lo entiendo. Inflando los escaños de PP y PSOE (los beneficiados), lo único que hacemos es darles una fuerza que no tienen en la sociedad real, que les puede permitir hacer cambios que no tienen por qué estar respaldados por la gente.
Como bien han dicho, tenemos dos cámaras. Una es la de representación territorial. Si no pinta nada es otro problema.
Totalmente de acuerdo con Carlos.
Uno de los principios no escritos de la democracia es su falta de pragmatismo y ineficiencia (que no ineficacia). Pruebas hay a montones: las dictaduras siempre estan mejor gobernadas. Otra cosa es que el resultado sea el deseado, pero la famosa frase de “con Franco esto no pasaba” sigue ahí.
Ahora bien, asumido que nuestro sistema político, la democracia, tiene el insalvable “defecto” de que la opinión no es única y por tanto las decisiones deben discutirse y pactarse (ya sea por pactos puntuales o por auténticas coaliciones), es tremendamente deseable que la distribución de las ideas en el parlamento sea la misma que fuera de él.
Eso si queremos ser fieles a los principios sobre los que se construye la democracia representativa. Quedaría el debate de por qué es ese el mejor sistema.
Me da la impresión de que este post viene en cierta medida “provocado” por el debate que se inició anteriormente sobre los problemas de nuestro sistema electoral; allí hice una pequeña propuesta: que cada persona pudiese especificar el porcentaje de su voto que iba a cada partido. Resulta curioso que tal sistema existe ya (con sus pertinentes modificaciones), y lo tenemos en el sistema de elección del senado. Una persona, tres votos.
El problema más bien está en que la cámara de representación territorial se ha convertido en una cámara de chupasangres con denominación de origen: una más de las mil formas que tienen los partidos políticos de dar de comer a los suyos a costa del Estado. Ya que cobran, podrían hacer algo útil (por ejemplo, plantear de una vez la susodicha reforma).
Adrián, no creo que tu afirmación “las dictaduras siempre estan mejor gobernadas” sea cierta en la mayoría de los casos. Pongo por ejemplo la que tuvimos que aguantar aquí: política económica nefasta (autarquía, estabilización a lo bestia, industrialización dirigida por el estado que casi nos lleva a la ruina durante los 70 y 80), corrupción mucho peor que la de ahora (pero por razones obvias, no salía en prensa), política medioambiental de risa, política exterior propia de parias, prestaciones sociales del tipo ‘beneficiencia’. La educación, de chiste, aunque hay que reconocer que estas últimas dos décadas tampoco han sido muy buenas.
Ni siquiera el ejército estaba bien gobernado: el propio Caudillo se cuidaba muy mucho de usarlo ya que no tenía posibilidades de ganar una guerra ni contra Marruecos. A los oficiales, que cobraban unos sueldos de miseria, tenían que compensarles con privilegios y economatos variados.
@Miguel:
Creo que se ha malinterpretado esa frase, debería haberme explicado mejor. Con “mejor gobernada”, como digo en la frase inmediatamente posterior, no quiero decir que dé buenos resultados, sino que la dirección tomada en las decisiones gubernamentales está mucho mejor definida que en las democracias (obvio, puesto que tal dirección es única, o eso se pretende).
Ese comentario se quería referir al razonamiento (bastante extendido por cierto) según el cual un parlamento fragmentado hace que el gobierno sea inviable o mediocre. En efecto, y tal como dice Carlos, la mejor forma de solucionar eso es implantar una dictadura con un solo partido. Pero claro, para esa medicina, mejor nos morimos de cáncer. En cualquier caso, creo que no me expresé correctamente.
Por otro lado, incluso con esa acepción de la expresión llevas razón: una dictadura no tiene por qué estar mejor gobernada ni ser más estable (e.g. en las sucesión de pronunciamientos durante el siglo XIX en España).
Y en cuanto a tu comentario anterior, en el tema del voto extranjero también sería fructífero seguir el razonamiento recíproco: si los inmigrantes viven en nuestro país, son afectados por nuestras leyes y pagan sus impuestos… ¿por qué no tienen derecho a voto? Es más: ¿qué derecho tenemos los españoles “nacionales” a imponer leyes sin consultar a un sector de la población que no es precisamente pequeño (ni demográfica ni económicamente)?