
Esta semana hemos visto plasmada en la prensa la posibilidad de que nazca un partido a la derecha del PP, con un cierto apoyo económico y mediático, para superar la marginalidad de los partidos derechistas residuales, e intentar quitarle al PP un sector de votantes naturales de este partido: los sectores más conservadores de la sociedad española.
La aventura no sería nueva. Democracia Nacional nació como un “mini-escisión” del PP en contra de su “viaje al Centro”. Pero la marginalidad de sus líderes, la escasez de su militancia y su inexistente estructura organizativa hicieron que se fueran desplazando progresivamente hacia posiciones más extremistas.
¿Tiene futuro un partido a la derecha del PP? La respuesta solamente puede ser gallega: puede que sí o puede que no. Tendrá futuro si mantiene una militancia suficientemente grande como para servir de altavoz y para proporcionar recursos económicos y humanos a la organización, si sus líderes son relativamente conocidos en el segmento electoral al que se dirigen y si tienen un acceso razonable a los medios de comunicación que sigue su público objetivo. Junto a todo ello, tienen el gran problema de superar las barreras del sistema electoral para tener representación en las Cortes.
Desde luego, este hipotético partido no tendría posibilidades de ganar unas elecciones en las próximas décadas, siendo su única estrategia el condicionamiento de los futuros gobiernos del Partido Popular. El objetivo sería algo así como “le dejamos a los chicos del PP la Economía y las cosas administrativas complicadas, que nosotros utilizaremos al Estado para modelar la sociedad como el Vaticano os dicta”.
Pero el problema que tendría este partido “ultracatólico” sería él mismo, es decir, su conciencia de defender ellos solos una verdad absoluta de la que son los depositarios y defensores políticos. Internamente esta conciencia hace que cualquier sector considere herético a otro, por la mínima diferencia de pensamiento, ya que para ellos todos es importante absoluto, necesario y imprescindible. Es el problema de la intensión y de la extensión en los partidos políticos.
Personalmente creo que la transformación de “HazteOir.org” en un partido político, de llevarse a la realidad, sería un objeto de estudio para conocer las crisis internas en los partidos (como ya nos lo ofrece UPyD) incluso antes de obtener cuota alguna de poder. Si se han peleado con sus aliados por la venta de “merchandising” en una manifestación ¿qué no serán capaces de hacer por estar arriba en una lista electoral?







Hola a todos:
Una alternativa seria que el PP se posicionase de forma clara como el partido democratacristiano y en sintonia con Roma, aunque no creo que los democratacristianos sean mayoria en el PP, ademas de que podria romperse el partido.
Me da la ligera sensacion de que puede haber una escision como le paso al PNV con EA.
Saludos a todos.
¿Y un partido liberal?, ¿no sería eso más factible?.
Hola a todos:
Tampoco creo que en el PP haya mucho liberal, como tampoco me creo el “liberalismo” de Aguirre, aunque si podia ser una posible escision.
Saludos a todos.
Posdata: En Internet ya esta presente un partido liberal.
La gente de extrema derecha está en el PP ¿para qué se van a ir? Ahora son del PP, antes eran de AP, y antes de Franco,… y antes de Falange, y antes de la CEDA,…
A mí me parecería un paso adelante en el desarrollo de la democracia española, sobre todo porque podría traer consigo la transformación del PP en un verdadero partido de centro-derecha de corte europeo. Creo que reduciría la fuerte polaridad que sufre la vida política española y convertiría al PP en una alternativa más aceptable para muchos españoles.
Claro que si IU se convierte en cenizas, la cuestión sería que el PSOE tendría que extenderse a la izquierda y se repitiría el problema, ahora a la inversa.
No existe ninguna opción de que algo externo al PP venga a cambiar el panorama político, ni siquiera a condicionar su política, por los motivos que comentas acerca de la Ley electoral. De hecho, el PP podría perder un millón de votos y dicho nuevo partido apenas sacaría 1, 2 o 3 diputados.
La cosa cambiaría, por supuesto, si el PP se excindiera en dos, como dice Wallenstein. Éso sí que sería peligroso a largo plazo (a corto beneficiaría al PSOE), porque al final podrían mandar los duros.
Éstos, al menos, serían coherentes con sus ideas. Sólo hay una cosa que me resulte más cómica que las Pajines y Bibianas dándoselas de socialistas, y es ver a los Aznares, Rajoyes o Esperanzas, todos ellos con carrera funcionarial, dándoselas de liberales.
No voy a entrar en el fonde del asunto.
Me voy a limitar a expresar mi disconformidad con la forma de hablar respecto de todos aquellos que no comulgan con el catecismo homogeneizador y excluyente de la iglesia progresista.
No me molesta que me llamen que si derechista, que si católico, que si neocon, que si burgués, que si liberal…
De todo ello, me considero liberal. Y muchos me llamarían por ello neocón, ultracon, etc. No me molesta que me definan así.
Me lastima y me molesta el tono peyorativo y “denigradizador” con el que se escupe a todo el que disiente del pensamiento único nacido del Poder.
Básicamente el mío es un análisis en clave politilógica. No me pronuncio sobre si me gustan, si les votaría ni nada de eso. Todo ello pone en evidencia que usted ha leído algo en otro sitio y lo comenta aquí.
Volvemos al problema de siempre: la Ley Electoral. En realidad a mí me parecería favorecedor para este país desmontar pieza a pieza este sistema bipartidista no escrito en el que nos movemos. Tanto por un lado como por el otro, claro está. Unos ejemplos de situaciones enormemente injustas:
La tercera fuerza política más votada es IU, pero por culpa del sistema de circunscripciones, está relegada con unos pocos diputados (no recuerdo cuántos, pero menos de 3).
Los partidos regionalistas (PNV, CiU, ERC, CC y en el pasado PA) tienen una representación parlamentaria exagerada en comparación con el porcentaje de personas que los votan, también por “culpa” del sistema de votación por circunscripción. Lo de culpa lo entrecomillo porque no es que considere perjudicial la existencia de estos partidos (que ya veo venir algún votante poniéndome de fascista para arriba), sino que es absolutamente desproporcionado el poder que acumulan. Representación regional sí, pero el chantaje al que tienen sometido a la decisión electoral del resto de la población es un poco vergonzoso.
Y por el otro extremo, la imposibilidad de “derrocar” a los dos gordos, PP y PSOE, por culpa de la estúpida guerra por el voto útil. En efecto, la mayoría de las personas que votan a alguno de estos dos partidos lo hacen por una conformidad mínima con su programa unida a una aversión extrema al programa del contrario. El origen, por decirlo así, matemático del problema del voto útil es un poco menos claro que el de las circunscripciones. Propongo que pensemos en otro sistema electoral: en vez de un voto por persona, tendremos diez votos, que podremos repartir como consideremos.
Con esto la ventaja es clara: podremos definir qué gobierno y coaliciones queremos, en tanto que podríamos decidir “70% PSOE, pero 30% UPD para que controle su política.” Igualmente, muchas de las personas que votan al PSOE en Cataluña son independentistas, pero le preocupan determinadas actitudes políticas de partidos como ERC o CiU; así podrían votar “50% PSOE y 50% ERC”. Creo que pocas personas seguirían el patrón actual de votar al 100% a un mismo partido.
Pero claro: a ver quién se lo mete en la cabeza a estos politicuchos que nos gobiernan (porque son ellos quienes deben cambiar la Ley Electoral).
Y ya sin salirme tanto del tema: toda escisión en los grandes partidos, sea bienvenida.
PD: Este sistema electoral se me ocurrió hace un tiempo, pero supongo que algún politólogo lo idearía antes de mí. Si alguien sabe el nombre de tal sistema, me gustaría saberlo para tener un nombre de referencia.