No sé si depende del estudio del que “El Mundo” se hace eco o es que la redacción de la noticia es francamente mala, pero tengo la impresión de que hay algo incorrecto en las valoraciones que se hacen sobre la alternativa entre autofecundación y fecundación externa que, por lo visto, tienen algunos animales.
Como de Biología sé bien poquito, me voy a limitar a comentar algunas cuestiones terminológicas y una, biológica, pero que creo que es de sentido común.
1) Supongo, y esta es la idea de sentido común, que las aportaciones genéticas de otros seres de la misma especie disminuyen las posibilidades de padecer determinadas enfermedades genéticas.
2) Dice la noticia que “Las especies que optan por una pareja sexual logran ventajas para sus crías”. Tengo la impresión que atribuye la redactora le atribuye una cualidad humana al objeto de esta investigación, ya que considera que puede “optar”, es decir, que pueden elegir conscientemente entre dos posibilidades.
3) Finaliza la noticia diciendo que “Así se explica que, con alguna excepción, mantener relaciones sexuales con otros sea la forma más natural de reproducirse” [la negrilla es mía]. Una cosa es que puede ser más exitosa, pero otra es que sea más natural, porque si un ser puede autofecundarse eso para él es natural. La redactora confunde lo bueno, lo conveniente, lo útil o lo exitoso con lo natural.
Seré yo, que soy un suspicaz, pero el la noticia transpira una moralina y un intento de extrapolar a los seres humanos (que no somos capaces de autofecundarnos) algo que se ha investigado en unos gusanos.







Un poco raro me ha sonado el artículo, pero yo de la prensa generalista poco me espero ya en asuntos científicos. Lo del “shelfing” cuando eso de toda la vida se ha llamado partenogénesis me ha matado.
Un amigo mío que es biólogo ya se cachondeó hace tiempo de esas falacias de corte naturalista:
http://copepodo.wordpress.com/2007/04/10/animaladas/
Perdón de antemano por el rollete, pero la noticia, efectivamente, se las trae.
En primer lugar no ponen un enlace al artículo completo ni a su reseña en nature.com, mala cosa. Pero es que el texto en sí es tronchante. Nada de lo que se dice es nuevo en absoluto. Que la reproducción sexual entre distintos individuos tiene una serie de ventajas al evitar la pérdida de diversidad genética se sabe desde hace muchísimo tiempo, pero es que insinuar que es intrínsecamente superior a la autofecundación es de traca.
La autofecundación es una salida que tienen organismos a los que les cuesta encontrar una “pareja”. Por ejemplo, endoparásitos. Si ya tienes que tener “suerte” para colonizar las tripas de un mamífero, imagínate la que tienes que tener para encontrar allí pareja (y encima, que sea del sexo opuesto). Por este motivo es muy frecuente que los endoparásitos sean hermafroditas con capacidad de autofecundación. Si todos ellos fuesen estrictamente unisexuales, no se comerían un colín. Si un organismo tiene una determinada característica suele tener una historia evolutiva detrás. La idea de que hay organismos “imperfectos” o “poco evolucionados” es falsa.
Estoy seguro de que a estos gusanos les va divinamente reproduciéndose en pareja cuando pueden y montándoselo con ellos mismos cuando la cosa está difícil. Si leyésemos el artículo sospecho que descubriríamos que se trata, por ejemplo, de un estudio que explora cómo se empobrece la diversidad genética de unos gusanos obligados a autofecundarse durante x generaciones, yo qué sé, pero desde luego algo muy distinto al “con pareja > bien, por ti mismo > caca”.
Como bien dice Geógrafo subjetivo, yo evitaría emplear en un texto divulgativo palabras como “optar”.
Lo de “Así se explica que, con alguna excepción, mantener relaciones sexuales con otros sea la forma más natural de reproducirse” es directamente una estupidez. Tan natural es una cosa como la otra.
Me gusta que haya noticias científicas en la prensa, pero para leer cosas como esta, mejor que ni se molesten.
Muchas gracias por este excelente comentario.
A mí también me gustó el comentario… ilustrativo y mucho.
Perooo… y yo que después de leer lo de endoparásito… leyendo por ahí, comencé a extrapolar a la política ceutí (incluso nacional) dicho apartado de la biología. Algún día escribiré algo sobre lo que se me ocurrió. O quizás se me adelante el “Geografo”. XD
Lo cierto es que biológicamente hablando, diversidad significa ventaja frente a selección natural (nunca sabes por donde pasará la guadaña la dichosa selección esa).
Así que a más diversos, “más mejores”. Lo cual está un poco en franca contradicción con aquel discurso político de la sangre pura y la degeneración por la mezcla de razas.
Desde un punto de vista meramente biológico, lo único aconsejable sería “aparéjate sexualmente con un indivíduo lo menos parecido a ti”. Y esto, que ya huele a interculturalidad rampante y sexualoide, creo que no encaja exactamente con ese otro subdiscurso de “parejita sexual clásica” que destila el artículo.
Por otro lado, la forma de vida más ubícua y generalizada de la biosfera, la procariota, carecen prácticamente de sexualidad, siendo un simil lejano a ésta algo verdaderamente solo optativo, a usar en casos de máxima emergencia (contaminación por antibioticos, p.e.).
Por otro lado, el selfing no es exactamente “partenogénesis”. No entro en la crítica del artículo del Mundo. Pero en la partenogénesis, una celula germinal (gameto), haploide o diploide, tira adelante por si misma. En el Selfing, yo conmigo mismo me autofecundo. O sea, MI espermatoziode fecunda a MI óvulo.
Hay unas lagartijas que hacen un selfing virtual, solo existen “ellas”, y llegado el momento de la fecundación, una adopta un rol de lagartijo, y copúla (figuradamente) con otra compañera, en el rol de lagartija. Este paripé permite poner en marcha la partenogénesis, pero de selfing nada de nada, pues el óvulo no es fecundado por ningún espermatoziode de la misma madre.
En ciertos endoparásitos SÍ existe selfing, un segmento hace de hembra (ovulos) y otro de macho (espermatozoides). Pero individuos propiamente dicho solo existe uno. Y para generar nuevos indivisuos, los óvulos deben ser fecundados (autofecundados.).
Y hay muchos otros organismos (muchas otras, en propiedad) que son puramente partenogenicas (maternogénicas, deberiamos llamarlas)… donde solo intervienen ellas y nada más.
Cachilipox:
“…la forma de vida más ubícua y generalizada de la biosfera, la procariota, carecen prácticamente de sexualidad, siendo un simil lejano a ésta algo verdaderamente solo optativo, a usar en casos de máxima emergencia (contaminación por antibioticos, p.e.)…”
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No creas Cachilipox, muchas variedades de bacterias intercambian genes como cromos, las muy promiscuas, no sólo en situaciones de estrés, incluso con bacterias de tipologías muy diferentes. De hecho algunos genomas bacterianos como el de Wolbachia (una bacteria endoparásita) parecen ser una especie de puzzle de genes de origen diverso, incluyendo algunos típicos de eucariotas. Lo opuesto también ocurre, genes de Wolbachia se integran en los genomas de los insectos y gusanos a los que parasita. Hay numerosos casos documentados de transferencia de genes de procariotas a eucariotas, un fenómeno que puede ser más frecuente y suponer una fuente generadora de variabilidad genética en eucariotas más importante de lo que se había pensado, particularmente en plantas. El sexo no reproductivo (unión de genes de diferentes organismos sin asociar a la reproducción) está como véis tambén a la orden del día. Espero que este comentario no le parezca muy cargado de moralina a Geógrafo.
J.N.
Pero señores… a las noticias de ciencia en los medios generalistas no hay que hacerles caso nunca. Parece que no nos conozcamos el percal :).